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AVATARES DE UNA CRISIS

La bala de plata y el único triunfo posible de Macri sobre Alberto

Jue, 17/09/2020 - 6:27pm
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La 'bala de plata' existe como mito cultural pero también en la política hay ocasiones en que un grave error propio provoca el gran éxito contrario. La realidad es que la clave de la recuperación argentina es sencilla: el doble superávit, fiscal y comercial. Pero ni Mauricio Macri lo consiguió ni Alberto Fernández lo está buscando. Por h o por b, los mandatarios eluden la decisión política y así terminan resucitando a quien desplazaron.

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Lo curioso en esta historia es que Mauricio Macri no puede gatillar su bala de plata. El único que puede apretar el percutor es Alberto Fernández.
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La frase está en "Perón, la Revolución Justicialista", aquella filmación de Fernando Solanas y Octavio Getino en 1971, en Madrid (España).

Juan Domingo Perón, de traje color claro, camisa blanca y corbata, tal como recibía en las grandes ocasiones en Puerta de Hierro, la dice apenas arranca la filmación.

La pregunta era sobre la vigencia del peronismo, en aquellos días de la Revolución Argentina resquebrajada. Ya había sucedido el Cordobazo, Montoneros había asesinado a Pedro Eugenio Aramburu y 'el Cano' Alejandro Agustín Lanusse había reemplazado a Roberto Marcelo Levingston que había reemplazado a Juan Carlos Onganía.

Y Perón lo dice ahí nomás: 

"Bueno, eso es una cosa que estoy haciendo decir todos los días, de que hoy hay más peronismo que nunca. Y yo siempre contesto lo mismo. Que no creo que porque nosotros hayamos sido demasiado buenos sino porque los que nos han sucedido han sido tan malos que al final hemos resultado óptimos nosotros".

Interesante recordarlo en una Administración que no ha mencionado a Perón en sus discursos ni en la construcción de su relato. Probablemente porque Cristina Fernández de Kirchner nunca comulgó mucho con el peronismo, que asoció a liderazgos antiguos cuando decía propiciar la renovación de cuadros: La Cámpora.

Máximo Kirchner quiere presidir el Partido Justicialista nacional y Sergio Berni el bonaerense pero el peronismo kirchnerista casi ignora a Perón.

Sergio Massa fue mucho más honesto y se fue del peronismo a su Frente Renovador.

Lo cierto es que el Frente de Todos, al igual que el Frente para la Victoria y antes Frente para la Victoria Santacruceña, fueron construídos en base al Partido Justicialista, el que fundó Perón y que, probablemente, sobreviva a todos estos coprotagonistas del derrumbe argentino. Los antiperonistas afirman que Perón tiene la culpa de todo, una fobia discrecional porque ellos no mencionan a ninguno de sus antagonistas, algunos militares, otros civiles, también radicales y hasta peronistas.

Lo cierto es que gobierna el Frente de Todos, con un Presidente que no cita a Perón sino a Raúl Alfonsín, el del Movimiento de Renovación y Cambio de la Unión Cívica Radical, que quiso construir el Tercer Movimiento Histórico, que terminó realizando su ex aliado, Carlos Menem, pero con la UCeDe (aunque la reforma constitucional la hizo con Alfonsín), gobierno del que formó parte Fernández, quien tiene su propio partido político no peronista, llamado Partido del Trabajo y la Equidad (abreviado como ParTE).

Sin embargo, aquel Perón de Puerta de Hierro, mucho mejor que el Perón del petit hotel en Gaspar Campos 1065 (Vicente López), tenía la clave que le permite hoy soñar a un personaje en el 5to. subsuelo, tal como decía Néstor Kirchner pretendiendo citar a Dante Alighieri, aunque los círculos del infierno del italiano eran 9. 

Me trata de Mauricio Macri, personaje que rechazó todos los convites peronistas y organizó un partido propio, Compromiso para el Cambio, pero en 2003 fue aliado del Partido Justicialista en el Frente CpC (Justicialista, Federal, Autonomista, Demócrata, Acción por la República y Demócrata Progresista). Luego, robándole a Ricardo López Murphy el partido Recrear para el Crecimiento, lo reconvirtió en Propuesta Republicana (PRO).

La bala de plata

La bala de plata es un mito -hay que recordar que la Civilización a menudo incorpora mitos y leyendas para organizar su cultura- basado en la idea del hombre lobo.

El mito dice que un granjero francés, Jean Chastel, mató a la Bestia de Gévaudan el 19/06/1767 en Monte Mouchet, con dos balas de plata disparadas con su Biblia abierta.

Pocos años después, los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, en su cuento "Los Dos Hermanos", incluyen a una bruja inmune a las balas ordinarias que es asesinada con botones de plata disparados desde una pistola.

Desde entonces se habla de "la bala de plata", la munición capaz de matar a hombres lobo, brujas y otras criaturas fantásticas.

Macri está destrozado ante la opinión pública, aún en Ciudad de Buenos Aires. Son escasos esos simpatizantes que salen a golpear cacerolas sobre el total de los electores potenciales. Hay causas judiciales que avanzan con furia sobre algunos de los muchos desatinos de Macri en la Casa Rosada.

Pero Macri tiene una bala de plata, que es la que reveló Perón: "Y yo siempre contesto lo mismo. Que no creo que porque nosotros hayamos sido demasiado buenos sino porque los que nos han sucedido han sido tan malos que al final hemos resultado óptimos nosotros".

Lo curioso en esta historia es que Macri no puede gatillar su bala de plata. El único que puede apretar el percutor es Alberto Fernández.

Esto es lo que hace a Macri, Albertodependiente.

Pero Alberto es Macridependiente en la medida que todo lo que decide depende de si Macri lo hizo o no, su parámetro en muchas decisiones es aquello en lo que Macri fracasó. Pero este abanico es tan vasto que carece de sentido preguntárselo.

No se puede gobernar así. Es una condena al fracaso porque es una negación de la inteligencia. Los gobernantes deben tener una caja de herramientas importante y la posibilidad de utilizar cualquier instrumento.

El gran tema

Macri incumplió todas sus promesas preelectorales. Él inclusive estafó a quienes creyeron en su discurso del 10/12/2015. Pero aquí surge el gran interrogante: ¿Alberto Fernández será mejor que el hijo de Francisco? 

El Presidente lleva apenas 10 meses en el gobierno y, luego de su popularidad en el inicio de la pandemia, acumula casi 2 meses consecutivos de descenso en su imagen positiva, y todo indica que seguirá cayendo. ¿Hasta cuándo? ¿Seguro que con el gasto público se recupera a la Argentina? Esto ya lo intentó CFK y no funcionó. En esos días Alberto Fernández ya no era Jefe de Gabinete sino un férreo opositor. 

La economía se asoma al desastre que él o no supo o no pudo evitar. Su debilidad aparece ya en todos los diálogos. Casi tanto como un dólar no oficial a $200 se teme la licuación del poder presidencial en una nación presidencialista.

En verdad, la estrategia era muy sencilla, "de manual" diría Guillermo Seita en aquellos días cuando intentaba explicar el éxito de Domingo Cavallo ministro de Carlos Menem.

La estrategia siempre en la Argentina consiste en conseguir el doble superávit, tanto comercial como fiscal.

No hay misterio en la recuperación argentina. Pero para conseguir ambos superávit hay que tomar decisiones políticas importantes, y lo que le falta a Fernández, tal como le sucedió a Macri, es voluntad política para alcanzar el premio, que está ahí, a la vista de todos.

Esa ausencia de voluntad política es el gran problema de los líderes argentinos, amantes de un falso y coyuntural baño de masas, que no es verdadero porque se compra con subsidios y prebendas, tan perecedero que un grupo de policías desarrapados podría birlar rodeando la Quinta de Olivos.