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NEGACIONISTAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Incendios en Australia: De Bolsonaro a Morrison, la revancha de la naturaleza

Jue, 09/01/2020 - 1:52pm
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Por Urgente24

Cuando la Amazonia se prendía fuego en agosto pasado, Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, acusaba a los ambientalistas de generar los incendios. Recibió el repudio de varios líderes mundiales y artistas, que criticaron la actitud del brasileño. Ahora el fuego está golpeando Australia, y Bolsonaro reclama que se expresen sobre lo que sucede en ese territorio de fauna emblemática. Pero, en el fondo y en un contexto global más amplio, existe una coincidencia: ambos son negacionistas del cambio climático.

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24 personas fueron detenidas y acusadas de haber provocado intencionalmente los incendios forestales que azotan al sureste de Australia, y otras 169 enfrentan "acciones legales", según 'The Daily Telegraph'.

Por su parte, las autoridades locales detallaron que "53 personas enfrentan cargos por no obedecer la prohibición de encender fuego" que rige en el Estado de Nueva Gales del Sur y otras 47 están acusadas de arrojar un cigarrillo o fósforo encendido al suelo.

Según la agencia 'Bloomberg', unos 1.000 millones de animales habrían muerto en los incendios desde septiembre, duplicando estimaciones anteriores a medida que la escala sin precedentes de la crisis en el continente habitado más seco del mundo continúa ampliándose.

Nuevas cifras publicadas ayer por Chris Dickman de la Universidad de Sídney indican que más de 800 millones de animales han muerto solo en el estado de Nueva Gales del Sur, mientras que 1.000 millones habían muerto a nivel nacional. Esto incluye mamíferos, aves y reptiles directamente asesinados por los incendios o indirectamente por la pérdida de hábitat.

"Probablemente estamos evidenciando en Australia cómo se vería el cambio climático para otras partes del mundo en las primeras etapas", dijo Dickman, profesor de ecología en la escuela de ciencias ambientales, en un comunicado publicado en el sitio web de la universidad, señalando que eventos como este pueden acelerar el proceso de extinción de una especie de rango. "Es un momento muy triste".

Imágenes inquietantes de animales nativos australianos heridos o muertos, incluidos koalas y canguros, han inundado las redes sociales a medida que los incendios forestales arrasan el sureste de Australia, destruyendo vastas extensiones de tierra y hogares. El número de muertes humanas es de 25, y hay decenas de desaparecidos.

Hasta ahora han sido destruidas más de 10 millones de hectáreas, mientras que el humo de los incendios se ha extendido hasta el otro lado del mundo, oscureciendo cielos en Argentina y el Atlántico. Los incendios son tan grandes que generan sus propios sistemas climáticos y provocan rayos secos que a su vez encienden más llamas.

Los koalas se han visto particularmente afectados, según la ministra de Medio Ambiente, Sussan Ley, quien dijo en la radio local el sábado que hasta 30% de la población en la costa norte central de Nueva Gales del Sur podría haber muerto.

"Con el tipo de incendios de rápido movimiento que hemos experimentado, los koalas realmente no tienen capacidad para moverse lo suficientemente rápido como para escapar", dijo Dickman un poco antes. "Ahora hay un área tan grande que todavía está en llamas y ardiendo que probablemente nunca encontraremos los cuerpos".

Pero, ¿cuál es la verdadera causa de los incendios en este territorio con una fauna emblemática?

"El conflicto está en agenda porque es un país modelo. Que sea una nación de primer mundo no es menor, por el contrario, es prueba palpable que exhibe la crisis estructural política-económica-ambiental que muchos gobernantes tratan de ocultar", advirtió Guillermo Folguera, filósofo, doctor en biología e investigador del Conicet al diario 'Página/12'.

En este marco, es fundamental advertir que el Primer Ministro australiano, Scott Morrison, es considerado un negacionista del cambio climático. "Ha realizado campañas para ocultar los efectos del calentamiento global que, claramente, ha favorecido la virulencia de los incendios. El país, además, ocupa un lugar importante como nación emisora de dióxido de carbono", señala Folguera. Como no se reconoce el problema, se desestima la aplicación de políticas de prevención y mitigación efectivas. No hay diagnósticos meditados para conflictos que, por el contrario, se resuelven sobre la marcha de manera poco coordinada.

Por otro lado, y a nivel global, continúa, "es interesante observar cómo una parte de la comunidad académica busca explicar el fenómeno como si solo dependiera de meros ciclos climáticos. Naturalizan la situación para relegar el papel que el ser humano ha tenido en todo esto. Lo que sucede se vincula estrechamente con el modelo de producción: Australia es un productor forestal muy importante de eucaliptos", y explica: "Son árboles que arden un montón y se plantan por la rentabilidad que dejan a partir de esquemas de monocultivo y uso intensivo de la tierra. La sobreexplotación desplaza a la cuestión ambiental a un sitio marginal para los gobernantes del mundo. En el futuro, el medioambiente será el terreno de batalla principal".

La temporada de incendios forestales inició en septiembre, y según anuncian las autoridades, lo peor todavía no llegó. 

Sobre Inés Camilloni, doctora por la UBA en el área de Ciencias de la Atmósfera e Investigadora del Conicet, planteó que "Australia experimentó una combinación record en sequía y altas temperaturas. Por ello fueron tan explosivos los incendios forestales. Un grado y medio por encima del promedio del periodo 1961-1990 y dos grados con respecto a la época preindustrial. Según los registros fue el año más seco, recién comparable con lo que sucedió en 1912. Para peor, existe una probabilidad muy grande de que aumente el riesgo de cara a los próximos 20 o 30 días".

"La proyección es notable. Ya en el informe del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) de 2007 se advertían cuáles eran los riesgos que traían aparejadas las olas de calor más intensas y frecuentes. Obviamente, la severidad de los incendios, relacionada con las acciones humanas, estaba en carpeta de toda la comunidad científica. El negacionismo de los gobiernos –como sucedió en Brasil– impacta de manera muy negativa y se deja entrever en la reducción de las partidas presupuestarias destinadas a combatir los efectos del cambio climático", destaca Camilloni, al tiempo que recuerda cómo el año pasado Brasil y Estados Unidos afrontaron una situación similar. En la Amazonia y California se quemaron 900 y 800 mil hectáreas respectivamente.

Cuando la Amazonia se prendía fuego en agosto pasado, Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, acusaba a los ambientalistas de generar los incendios. 

Varios líderes mundiales y artistas criticaron la actitud del presidente brasileño. La Amazonia es un gran reservorio de carbono. Al quemarse, se transforma en dióxido de carbono, principal gas responsable de ese calentamiento global.

Ahora el fuego está golpeando Australia, cuyo primer ministro es otro negacionista del cambio climático. 

"Señor Macron, ¿qué va a decir de Australia? ¿Y Greta? ¿Esa niña mocosa?", interpeló la semana pasada el brasilero al presidente francés Emmanuel Macron y a Greta Thunberg, quienes criticaron duramente las políticas de su Gobierno que favorecen la deforestación de la Amazonia el pasado mes de agosto, cuando este pulmón del planeta sufrió los peores incendios en una década.

Durante su habitual transmisión en directo de los jueves en las redes sociales, Bolsonaro se preguntó con ironía si su homólogo francés ya se había pronunciado sobre los fuegos de Australia y si había puesto "en duda la soberanía" de ese país como, a su juicio, hizo con Brasil en verano.

Bolsonaro y los incendios en Brasil.

"Ahora está habiendo incendios en Australia, no sé si Macron dijo algo, ¿Puso en duda la soberanía de Australia? Aquella niña (Greta Thunberg), ¿dijo algo también?", inquirió el jefe de Estado brasileño.

En agosto, Macron acusó a Bolsonaro en una entrevista con la televisión pública francesa France 2 de "apoyar proyectos económicos nefastos para la selva amazónica" y le avisó que no le permitirían "destruirlo todo".

"Respetamos su soberanía, pero en el tema de la Amazonia no podemos dejarle destruirlo todo", afirmó el jefe del Elíseo, para después dejar en el aire la ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur (Argentina, Argentina, Paraguay y Uruguay).

Macron también consideró que en algún momento habría que discutir la posibilidad de darle un "estatus internacional" a la Amazonia para impedir su destrucción o que un gobernante de algún país amazónico adoptase medidas contrarias al bienestar mundial.

Bolsonaro exigió entonces al presidente francés retractarse por esas y otras declaraciones e interpretó las palabras del mismo como una amenaza a la soberanía de Brasil.

"La Amazonia no se incendió, ni se está incendiando, fue una gran mentira", insistió en la transmisión vía Facebook, contradiciendo de nuevo al Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales, organismo público brasileño que difundió que los focos aumentaron un 83% respecto del 2018.

Minutos después retomó el asunto y garantizó que "Brasil es el país que más cuida el medioambiente" y que "nadie" en el planeta "tiene un porcentaje tan grande" de territorio preservado.

Ofreció también su ayuda a Australia, donde las fuerzas armadas empezaron a evacuar por mar a un millar de personas, y donde la plaga de fuegos hace crecer el descontento con el primer ministro Morrison, quien hace dos semanas fue duramente criticado por irse de vacaciones a Hawai en plena crisis.

Morrison, en Australia.

En las redes sociales se hicieron virales imágenes de video que muestran el enojo de afectados con el mandatario durante una gira que realizó el jueves Morrison por zonas afectadas, y en las que se veía también a bomberos voluntarios negándose a dar la mano y a otros gritándole: "Eres un idiota".

El calentamiento global provoca tres efectos que se combinan para generar más incendios, cada vez más intensos: aumento de la temperatura, olas de calor extremo y sequía.

Para la temporada 2015/2016 de incendios en Australia se encontró que el cambio climático había duplicado el riesgo de sequía. En tanto, noviembre de 2019 fue el mes más seco registrado en 120 años.

También el año pasado fue el más caluroso para este país: 25,3 grados promedio, en comparación con una media histórica de 21,8 grados. El 19 de diciembre, la temperatura en el sur de Australia fue de 49,9 grados y la media nacional, de 41,9, un récord del día más caliente en la historia registrada de este país.

Nerilie Abram, investigadora de la Universidad de Australia, cuenta que los veranos australianos eran largos días de ocio en la playa, en piletas, con asados en el patio y juegos de críquet. "Los veranos recientes se han convertido en una época de miedo: escuelas y oficinas están cerrados debido a los incendios. Nos refugiamos en espacios con aire acondicionado para evitar olas de calor y niveles peligrosos de humo en el aire. Bienvenido a nuestro nuevo clima", asegura en un artículo para Scientific American.

Pues, los días de calor y de sequía continuarán. Los incendios no frenan y lo que ya es una catástrofe ambiental podría extenderse más allá de febrero. La perspectiva climática a largo plazo de la Oficina de Meteorología de Australia predice temperaturas superiores a la media y precipitaciones inferiores a la media para el este del país al menos hasta finales de marzo.

El combate de fuego se volverá fatigoso para los bomberos profesionales, voluntarios y militares que participan de esta lucha contra las llamas.

Incendios en Australia.

Pero varios expertos en clima severo aseguran que con las lluvias vendrán más problemas. Neville Nicholls, el profesor de la Universidad de Monash (Australia), indicó: "Todos esperamos que llegue la lluvia, pero traerá otros riesgos".

En un artículo para el sitio 'The Conversation', agregó que una sequía tan grande aumenta el riesgo de inundación cuando llegan las precipitaciones. "El riesgo de inundación se ve exacerbado por el suelo desnudo y la falta de vegetación causada por la sequía y los incendios de bosques y pastizales", escribió.

El experto recuerda que la llamada "sequía del milenio" de Australia que duró una década y terminó en 2009 fue seguida por dos años extremadamente húmedos con graves inundaciones.

El humo cruzó el Pacífico

El humo ya recorrió 12 mil kilómetros por la atmósfera alta y se visualizó en Argentina y Chile. Según el Servicio Meteorológico Nacional, "el humo de los incendios es transportado por los sistemas frontales que se desplazan de oeste hacia el este. ¿Qué consecuencia puede tener? Ninguna muy relevante, solo un atardecer y un Sol un poco más rojizo. ¿Por qué? La luz del sol, que en realidad es blanca está compuesta por la mezcla de todos los colores del espectro visible. Estos colores son los que se ven cuando descomponemos la luz con un prisma". 

Patricio Urra, jefe de turno de Meteorología de Chile, contó a la agencia 'AFP' que la nube está a unos 6.000 metros de altura y no hay en la zona ningún fenómeno meteorológico que haga que el humo baje a la superficie". Añadió que al igual que en Argentina, en Chile, en horas de la mañana, "el efecto se vio en el sol con tonos rojos, ese efecto fue producto de una nube de humo que viene de los incendios".