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Hiperdesempleo: Alertan a Alberto F. por casi 1 millón de puestos laborales menos sólo por la pandemia

La Organización Internacional del Trabajo alertó que la Argentina perderá 860.000 empleos por la pandemia, pero recordemos que el coronavirus llegó en plena destrucción de fuentes laborales. Las mujeres, las más perjudicadas. La aceleración de la destrucción de los puestos laborales espanta a los analistas.

Ya lo detalló el economista Emmanuel Álvarez Agis: "Argentina podría ir a una tasa de desempleo de 20 puntos. Ahora, el problema es que no vayamos a 30 puntos. Si ya hoy estamos empezando a retirar estímulos fiscales, estamos empezando a correr el riesgo no de hiperinflación sino de hiperdesempleo, que me parece es el más relevante en un evento como el COVID-19".

Justamente, ayer (30/06), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló que las horas de trabajo, a nivel mundial, disminuyeron del 14% en el segundo trimestre de 2020, lo que equivale a la pérdida de 400 millones de empleos a tiempo completo (sobre la base de una semana laboral de 48 horas). Este es un incremento considerable con respecto a las estimaciones de previas (publicadas el 27 de mayo), que preveía una disminución de 10,7% (305 millones de empleos).

Las nuevas cifras reflejan el agravamiento de la situación en numerosas regiones durante las últimas semanas, sobre todo en las economías en desarrollo. A nivel regional, la pérdida de horas de trabajo fueron: Américas (18,3 por ciento), Europa y Asia Central (13,9 por ciento), Asia y el Pacífico (13,5 por ciento), Estados Árabes (13,2 por ciento) y África (12,1 por ciento).

La gran mayoría de los trabajadores del mundo (93%) sigue viviendo en países con algún tipo de cierre de los lugares de trabajo, con las Américas experimentando las mayores restricciones.

"De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el PBI argentino caerá entre el 8,25% y el 10%. Así, nuestras proyecciones indican que como consecuencia del impacto de la pandemia se perderían este año entre 750.500 y 852.500 empleos en el país", le reseñó a BAE Negocios Pedro Américo Furtado de Oliveira, director de la OIT en Argentina.

Sigue el informe de la OIT: Los nuevos datos apuntan a un fuerte descenso de la actividad laboral en el mundo en desarrollo. Contrariamente a lo que sería previsible a partir de la experiencia histórica, en la crisis actual, las horas trabajadas parecen haber caído más drásticamente en los países en desarrollo que en los países desarrollados, al menos entre los países sobre los que se dispone de datos. Si se centra la atención en las horas trabajadas en el empleo principal, la disminución mensual de las horas trabajadas (en comparación con el periodo anterior comparable) superó el 50 por ciento en Colombia y fue de casi el 60 por ciento en Filipinas. En el caso de México, la disminución rondó el 40 por ciento y, los datos de dominio público para el Brasil permiten inferir un límite inferior de la pérdida, cercana al 25 por ciento. La encuesta geográficamente limitada del Perú indica una disminución aún mayor (cercana al 80 por ciento), pero ello podría deberse a que las zonas urbanas estuvieron sustancialmente más sujetas a medidas de contención. Un índice de la producción nacional del Perú indica una caída de aproximadamente el 40 por ciento en abril).

Escenario pesimista vs. optimista 

El escenario pesimista refleja el análisis realizado para la edición de 2020 de Perspectivas de la Economía Mundial, de la OCDE, donde el recrudecimiento de la COVID-19 en el cuarto trimestre de 2020 requiere de una segunda oleada de restricciones económicas. El escenario se modeliza a partir del supuesto de una pérdida de horas en el cuatro trimestre con respecto a la pérdida el del segundo trimestre, que es proporcional a la pérdida relativa de PIB, según lo calcula la OCDE. Además, la fluctuación media negativa del PIB calculada por la OCDE para el cuarto trimestre también se aplica a los países no pertenecientes a la OCDE.

Por lo que respecta al escenario optimista, el supuesto subyacente es que los trabajadores regresan rápidamente a la actividad pese a la permanencia del déficit de producción. Tal recuperación orientada al empleo impulsará la demanda y creará más empleo. Este escenario se modeliza aumentando el coeficiente β_1, que determina la intensidad de la reacción de las horas trabajadas al déficit en la tendencia a largo plazo, ya que ese parámetro se ha estimado a partir de datos históricos según los cuales las deficiencias de la demanda real reducen la demanda de empleo. Concretamente, se asume que este parámetro se sitúa en el 5 por ciento superior de la distribución estimada, y no en la mediana de la distribución que se utiliza en el escenario de referencia.

La situación actual no tiene precedentes, de modo que hay un buen número de incertidumbres en torno a las proyecciones expuestas en la presente edición del Observatorio de la OIT. El escenario de la segunda oleada ilustra las incertidumbres externas. Además, cabe tener en cuenta la incertidumbre interna del propio modelo, que se plantea incluso si los acontecimiento sucedieran tal como se presumieron para el escenario de referencia, pues se está ante una situación singular. Ello se ha tenido en cuenta; así, se han realizado muchas simulaciones en las que se han aleatorizado los parámetros de la ecuación (1) usando las distribuciones estimadas para cada país, y luego se han computado los percentiles de los diferentes resultados.

El impacto sobre las mujeres

 

El Observatorio constata además que las trabajadoras han sido afectadas de manera desproporcionada por la pandemia, creando el riesgo de que algunos de los modestos progresos en materia de igualdad de género alcanzados en las últimas décadas se pierdan y que las desigualdades de género relacionadas con el trabajo se agudicen.

El grave impacto de la COVID-19 sobre las mujeres está relacionado con su sobre-representación en algunos de los sectores económicos más afectados por la crisis, tales como la hostelería, la restauración, el comercio y la industria manufacturera. A nivel mundial, casi 510 millones (40 por ciento) de todas las mujeres empleadas trabajan en los cuatro sectores más afectados, frente a 36,6 por ciento de hombres.

Las mujeres también predominan en los sectores del trabajo doméstico, la asistencia sanitaria y los servicios sociales, donde corren mayores riesgos de perder su ingreso, de infección y de transmisión, y es menos probable que tengan protección social. La distribución desigual del trabajo de cuidado no remunerado antes de la pandemia también ha empeorado durante la crisis, exacerbada por el cierre de los colegios y de los servicios de cuidado.

“La próxima semana la OIT convoca una Cumbre Mundial sobre la COVID-19 y el mundo del trabajo  virtual de alto nivel. Espero que los gobiernos, los trabajadores y los empleadores aprovechen esta oportunidad para presentar y escuchar ideas innovadoras, discutir las lecciones aprendidas y proponer planes concretos a fin de trabajar juntos y poner en práctica una recuperación con alto coeficiente de empleo, inclusiva, equitativa y sostenible. Todos nosotros debemos avanzar en el reto de construir un futuro del trabajo mejor", cerró Guy Ryder, director general de la OIT.

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