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DOLOR DE MUELA (LLAMADAS DESDE EL PENAL)

Gasulla intenta limar la acusación K de espías & penitenciarios

Dom, 23/08/2020 - 5:26pm
Enviado en:
Por Urgente24

El periodista Luis Gasulla, permanente crítico del kirchnerismo, presenta un libro que apunta a desestimar "los principales mitos cristinistas y le saca la careta a más de un vocero de las operaciones mediáticas más comentadas de los últimos tiempos". Aquí un anticipo del texto, con un fragmento del capítulo "Dolor de muela (llamadas desde el penal)":

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Marcelo D'Alessio.
Contenido

"Si se junta el amigo del amigo de Dios, con el más genuino representante del diablo ¡Va a ser una cosa fuerte!",
Eduardo Valdés al condenado Juan Pablo Schiavi
17 de enero del 2019.
11 días antes de la denuncia de Pedro Etchebest en Dolores.


"Les salía más barato un sicario.
No me mataron porque ya lo habían hecho con Nisman
",
Carlos Stornelli al autor. 
Abril de 2020.

Las apariciones televisivas de Marcelo D’Alessio, en el segundo semestre de 2018, cambiaron su vida. Empezaba a transitar el camino de la anhelada fama mientras conocía los pasillos de Comodoro Py. Pero la pantalla chica lo dejó en la mira. A sus viejos conocidos del ministerio de Planificación de Julio de Vido y Roberto Baratta, no les causaba gracia sus elogios a la política de seguridad nacional, encabezada por Patricia Bullrich. D’Alessio ya no sabía cómo llamar la atención de una ministra que le contestaba algunos mensajes de WhatsApp por cortesía pero que no le demostraba interés en su “Master Plan”.

DAlessio no fue el único ex funcionario kirchnerista que quiso colarse en las altas esferas del gobierno de Mauricio Macri. El supuesto espía, Allan Bogado, coqueteó con el gobierno de Cambiemos durante el 2016 cuando declaró en la Causa del Memorándum con Irán y denunció negocios petroleros ocultos, detrás del cambio de política exterior en el gobierno de Cristina Kirchner. Pero no aportó nada más que recortes de notas periodísticas y su denuncia pasó sin pena ni gloria.

Al año siguiente quiso conseguir una reunión personal con el Ministro de Justicia, Germán Garavano. Logró llegar a su oficina personal acompañando, en calidad de asesor en comunicación, del intendente de Neuquén. Le hacía trabajos personales a Horacio “Pechi” Quiroga, fallecido en octubre de 2019. No tuvo suerte. Ese día Garavano derivó la reunión en uno de sus asesores. (…)

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Marcelo D'Alessio

Urgente24 · Érase una vez en Argentina . Dalessio

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D’Alessio era la persona perfecta para ensuciar símbolos de la lucha contra la corrupción, causas judiciales como Cuadernos, la ruta del dinero K y la Mafia de los Contenedores. Conocía a varios protagonistas de la corrupción de los gobiernos kirchneristas, creía sus propias mentiras y se sentía intocable. Su deseo por ingresar a la AFI lo encegueció. Conocía una parte de la operación contra Stornelli. La que lo tenía como actor principal. Pero no la Operación final: El Puf es Puf. Uno de los implicados lo explica de la siguiente manera: “Pensó que lo habían contratado para robar un kiosco y se encontró con que estaban robando un banco”.

(…)

Lo que ocurrió, entre diciembre de 2018 y febrero de 2019, en el Módulo 6 del penal de Ezeiza será decisivo. Se trata de 15 celdas en cada uno de los cuatro pabellones destinados a los reclusos incluidos en el Sistema de Intervención para la Reducción del Índice de Corruptibilidad (IRIC). Germán Garavano, ex ministro de Justicia de Macri, cometió graves errores durante su gestión. Uno de ellos fue juntar a presos por corrupción, narcotráfico y lavado de activos. Recursos económicos, contactos y tiempo libre eran un combo magnífico para que germinaran operaciones de todo tipo.

De hecho, se ordenaron las escuchas legales de cuatro líneas del Penal de Ezeiza por supuestos negocios, relacionados con el tráfico de drogas, que estaba realizando Mario Segovia desde la cárcel. A Segovia, que compartió abogados con los hermanos Lanatta y Lázaro Báez, lo acompañaban en el Pabellón A: Federico Tiscornia (mafia de los contenedores), Yong Ye (integrante Mafia China), Alejandro Carozzino (lavado de activos y estafa), Edgardo Paolucci (mafia aduanera) y Max Rodríguez Córdoba (narcotraficante mexicano) entre otros. (…)

Los “abogados caranchos” jugaron un rol clave. Entre los últimos días de diciembre de 2018 y el primer trimestre de 2019, varios presos K cambiaron a sus abogados defensores. No todos estaban dispuestos a ensuciar personas honestas. Adrián Maloney se alejó de la defensa de Julio de Vido. Juan Pablo Alonso hizo lo mismo con Roberto Baratta. Stornelli recuerda que, en esa época, se cruzó con el abogado Alonso en los pasillos de Comodoro Py, quien le comentó que no le gustaba meterse en ciertas cosas. El fiscal le agradeció el gesto. A Alonso lo reemplazaron Alejandro Rúa y Graciana Peñafort, cercanos a Cristina Kirchner, dedicados a una defensa más mediática y política en vez de técnica.

Hay más. Uno de los abogados penalistas más conocidos del país que suele opinar en televisión por las noches de América fue tentado para hacerse cargo de la defensa de uno de los involucrados más relevantes de la causa Cuadernos. Le ofrecieron una fortuna en valijas de euros “húmedos” que evitaría tributar, por razones obvias. Al propio Stornelli, antes de conocer a D’Alessio, le hicieron llegar una propuesta seductora. Le hablaron de tres millones de euros, también repletos de humedad. La plata enterrada era real. Palpable. Sus dueños estaban dispuestos a desenterrarla para cambiar la historia. Pero no existe el plan perfecto…

Estómago resfriado

Todo lo que tuve es de una sola persona que está arriba. Me lo dio para que lo administre y no lo supe administrar quizá en la forma adecuada que él quiso que lo administrara, y cometí los errores que cometí. Y quizás por eso estoy donde estoy…

Lázaro Báez a su nueva confidente, Claudia Insaurralde.

15 de enero de 2019

El 15 de enero, el penal de Ezeiza estaba convulsionado. El rumor se esparcía entre los presos de la corrupción kirchnerista. “El plan ya está en marcha” le decía Lázaro Báez a su nueva confidente, Claudia Insaurralde. La mujer solía visitar a su tío, también detenido en Ezeiza, un viejo conocido del titular de Austral Construcciones en sus emprendimientos patagónicos. El ex intendente de Río Turbio, Atanasio Pérez Osuna, procesado por ilícitos durante su gestión en Yacimiento Carbonífero Río Turbio, aprobó la relación. Ese día, los enamorados hablaron cinco veces. Entre comentarios eróticos, el empresario la designó a la militante de Florencio Varela como “la Jefa” de lo que vendría. “Hay que agregar toda la estructura que haga falta”, ordenaba Lázaro a su tortolita. Preguntaba por “Tatiana”, que la mencionaba como la flamante letrada de su ex contador, Daniel Pérez Gadín. Tatiana es Terzano, abogada de Rolando Barreiro, ex coequiper de D’Alessio.

Ese día, Baratta no largaba el teléfono. Llamaba a abogados, amigos y familiares. Estaba impaciente. Daba datos sobre la corrupción kirchnerista, negocios de Ernesto Clarens, el financista de los Kirchner que se había arrepentido ante el juez Bonadío, con otros empresarios que venían zafando de la justicia y de Eduardo Gutierrez –titular de Farallón- como el nexo entre José López y Eduardo Galera. Le preguntaba a su interlocutor si se podía confirmar que Clarens era socio de Fredy. ¿Fredy Lijo?

Entre las confesiones y la bronca, Baratta pronosticaba un pisoteo al fiscal Stornelli. Los procesados –aún no habían sido condenados- por falsificar declaraciones juradas anticipadas por importación (DJAI) para destrabar contenedores trabados en la Aduana, también estaban inquietos. Claudio “Mono” Minnicelli, cuñado de Julio de Vido y hermano de la principal soldada mediática del ex ministro, Alessandra Minnicelli, pronosticaba un auspicioso futuro en Dolores. Al día siguiente, Juan Pablo Schiavi, ex secretario de Transporte de Cristina Kirchner, condenado por la tragedia de Once, le demostró su enojo a su esposa.

Por teléfono le contaron que habían liberado “al hijo de puta de Campillo”. Estaba caliente porque el primer valijero del kirchnerismo se había metido con el secretario personal de Cristina Kirchner, Isidro Bounine, a quien conocía mucho. La mujer lo calmó y le relató que había hablado con Eduardo Valdés por lo de “la carta” y con Alberto Fernández. Schiavi, impaciente, le pidió el teléfono de Maximiliano Rusconi, abogado que había cambiado a Báez por Julio de Vido. Rusconi sería querellante en la causa “Dolores”. Su relación con el juez Ramos Padilla era excelente. Nelson Lazarte, valijero de Baratta según los cuadernos de Centeno, también conversó sobre la liberación de Campillo.

Ese día, los presos K festejaron el cumpleaños 64 de Ricardo Jaime. Alguien le recordó el inolvidable tema de Los Beatles. Baratta, mientras tanto, seguía obsesionado con sus causas judiciales e intercambió información con su abogado Alfredo Huber. Más tarde habló con su mujer, quien le preguntó si lo había ido a visitar “el hombre”. Baratta respondió afirmativamente y le contó una idea nueva que era “muy explosiva”. Estaba ansioso y llamó a otra persona que le pasó la dirección personal de la casa del periodista Diego Cabot. Le habló de esa idea y la calificó como “una bomba”.

Ese día, Lázaro estaba cansado y se confesó: “Todo lo que tuve es de una sola persona que está arriba. Me lo dio para que lo administre y no lo supe administrar quizá en la forma adecuada que él quiso que lo administrara, y cometí los errores que cometí. Y quizás por eso estoy donde estoy… para tener un acto de reflexión y veremos si él me da una oportunidad distinta para no cometer los mismos errores”. Ella lo calmó. La conversación se encendió durante los minutos siguientes.

El 17 de enero, once días antes de que Etchebest presentase su denuncia en Dolores, Juan Pablo Schiavi habló con Eduardo Valdés quien le anticipó que “va a haber novedades” y que debía “quedarse tranquilo”. Schiavi estaba preocupado por una carta, a la que llamó “testimonio” que había escrito sobre su situación judicial y que su esposa se la había hecho llegar a su interlocutor. Schiavi le contó que estaban esperando por Isidro Bounine, pero Valdés lo cortó en seco:

-“Operativo Puf».

-Schiavi: «¿Eh?».

-Valdés: «Operativo Puf».

-Schiavi: «¿Uf, si?».

-Valdés: «Bonadio, Stornelli, Puf. Pero estoy trabajando mucho. Escuchame, estoy trabajando mucho».

-Schiavi: «Si, yo te vi. Te vimos ayer por televisión con mucha cara de pillo vestidito de blanco”. El funcionario preso se refería a una entrevista televisiva en el canal de Cristóbal López con Gustavo Sylvestre. Ese conductor luego viajaría a Miami a entrevistar, en exclusiva, a Pedro Etchebest. Schiavi continúa socarrón: “Dije: este tiene algo entre manos».

-Valdés: «Viste que iba a haber novedades».

-Schiavi: «Sí, sí».

-Schiavi: «Bueno, bueno, no digas nada. Laburá».

-Valdés: «O este domingo o el otro».

-Schiavi: «Bueno, bueno, bueno pibe. Cuidate eh».

Los dos estaban preocupados por el secretario personal de Cristina. Si iba a cantar o no. Pero Valdés le comentó que había hablado con Tuny Kollmann, que le había dicho que el abogado que había contratado Bounine, Diego Richards, era de la SIDE y que había defendido al comisario Jorge “El Fino” Palacios, protagonista de las escuchas ilegales que habría ordenado Mauricio Macri siendo Jefe de Gobierno porteño. Valdés le contó que se iría a Puiggari, Entre Ríos, pero antes transmitiría en vivo el cacerolazo contra Macri por los tarifazos. Schiavi le comentó que había visto en televisión, con Fabian De Souza, la manifestación. Valdés le explicó que hace cuatro semanas que él, en persona, estaba detrás del “ruidazo”. En el final, el operador de Cristina, le obsequió un insólito acertijo:

“Si se junta el amigo del amigo de Dios, con el más genuino representante del diablo ¡Va a ser una cosa fuerte!”.

No quedan dudas de que Valdés, antes que Etchebest realizase la denuncia en Dolores, conocía detalles de lo ocurrido en Pinamar y, por ello, anticipó lo que sucedería. En Puiggari se encontró con el padre del juez Ramos Padilla. Hay un testigo que asegura que las sobremesas se alargaron por largas horas y que también se sumó uno de los hijos del ex juez. Etchebest, mientras tanto, estaba negociando su denuncia en reuniones con enviados del Instituto Patria y con gente del juzgado de Dolores. Si el representante de Dios en la Tierra es el Papa y el amigo de Bergoglio es él, seguramente Valdés debe haberse encontrado con alguien capaz de todo.

El poder del “Perro” podía ser diabólico.