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"MÁS MUERTES EN MEDIO DE UNA PANDEMIA"

Fuerte interna en La Nación por un editorial contra el aborto (y un amigo del Papa metió al Banco Mundial)

Lun, 23/11/2020 - 8:41am
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Por Urgente24

El diario La Nación volvió a marcar posición respecto a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), tal como lo hizo en 2018 durante el gobierno de Mauricio Macri: Desde una gestión sanitaria de la pandemia por demás criticable, con mayor número de muertos por millón de habitantes que países a los que el Gobierno denostó sobradoramente, hoy se pretende sumar a la delicada cuestión de la salud pública el aval social para nuevas pérdidas de vidas. Como sociedad, no se deberían seguir instalando en la agenda cuestiones que nos dividen en momentos en que debemos estar más unidos que nunca".

Verdes vs. Celestes
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Verdes vs. Celestes
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A través de un duro editorial, el diario La Nación marcó posición en contra del proyecto de aborto legal, seguro y gratuito enviado por el Ejecutivo Nacional al Congreso.

"Defender la vida, prioridad insoslayable. Pretender avalar la pérdida de nuevas vidas en medio de la presente pandemia encierra un profundo contrasentido", el título y la dos líneas de copete de un artículo que, sin dudas, ya está generando internas en el medio por periodistas e integrantes de la comisión interna que están a favor de la iniciativa oficial.

A su vez, se sumó a la idea de que detrás de esto hay un negocio: "En julio último, la 53a sesión de la Comisión de Población y Desarrollo de las Naciones Unidas se abstuvo de aprobar un polémico párrafo por el que los Estados debían comprometerse a garantizar el aborto irrestricto en 2030. Sin embargo, bajo el disfraz de 'derechos sexuales y reproductivos', las enormes presiones para obligar a financiar o facilitar el aborto continúan".

Luego hablar del contrasentido que tiene mandar también el Plan de los Mil Días, envió un mensaje al líder del Frente Renovador por no haberse ubicado en ninguno de los dos lados: "El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa -quien nunca se pronunció sobre la cuestión aunque su mujer milite por el aborto-, había recibido días atrás a representantes de la campaña a favor del aborto legal y gratuito para luego hacer lo propio con militantes de la agrupación Unidad Provida. Prometió que el Congreso será "un lugar neutral y abierto al debate de ideas" en un clima de respeto. Sin embargo, todo parece indicar que el tratamiento será a los apurones y sin debate serio sobre algo tan trascendente como el derecho a la vida. Los observadores pronostican un escenario reñido, con definiciones voto a voto. De los legisladores que iniciaron en diciembre último su mandato, muchos aún no dieron a conocer su posición y está claro que en este tipo de leyes debería dejarse de lado la disciplina partidaria y otorgarse libertad de conciencia".

Según La Nación, "una encuesta reciente de Opinaia revela que el 49% de la población rechaza la iniciativa, que es apoyada por el 35%, mientras que el 16% manifiesta no tener posición tomada, en tanto que solo el 24% lo considera un tema urgente".

"Con un sistema de salud exigido, cuando no colapsado, proyectándose más de un 60% de niños en condiciones de pobreza para fines de año, y frente a las innumerables urgencias que demandan atención, proponer retomar una iniciativa que fue rechazada hace apenas dos años en el Congreso resulta tan extemporáneo como inapropiado. Transitamos tiempos impensados, con una situación económica de extrema gravedad, y no podemos soslayar que una eventual aprobación del proyecto demandará cuantiosos recursos públicos para su instrumentación y sostenimiento.

Acabar con la vida de un inocente siempre está lejos de ser una solución aceptable", arremetió.

En este sentido, cerró luego de citar un comunicado de la Conferencia Episcopal Argentina: "Desde estas columnas insistimos sobre las razones científicas y bioéticas que avalan la defensa de la vida desde la concepción y que largamente exceden cualquier interpretación exclusivamente religiosa para demoler falsas estadísticas e injustificadas presiones. Echar mano de un proyecto contra la vida inocente y jactarse de querer evitar que aumente el número de muertes por coronavirus constituye todo un contrasentido.

Desde una gestión sanitaria de la pandemia por demás criticable, con mayor número de muertos por millón de habitantes que países a los que el Gobierno denostó sobradoramente, hoy se pretende sumar a la delicada cuestión de la salud pública el aval social para nuevas pérdidas de vidas. Como sociedad, no se deberían seguir instalando en la agenda cuestiones que nos dividen en momentos en que debemos estar más unidos que nunca.

Una sociedad necesitada de que su dirigencia esté a la altura de tan crítica situación como la que padecemos debería desalentar este tipo de proyectos legislativos en perjuicio de los que no pueden siquiera alzar su voz para defender el más elemental de los derechos, el derecho a la vida".

Víctor Manuel Fernández, arzobispo de La Plata muy cercano al Papa Francisco, advirtió que es el Banco Mundial el que pide un control de la natalidad para reducir gastos en asistencia estatal:

"Se dice insistentemente que esto es una cuestión de fe que no se puede imponer a los no creyentes. ¿La defensa de la vida viene de prejuicios católicos o cristianos? Sería poco serio decir algo así, porque entre los contrarios al aborto podemos mencionar ateos como Nat Hentoff, agnósticos como Tabaré Vázquez, budistas como el Dalai Lama, hinduistas como Mahatma Gandhi, feministas protestantes como Sarah F. Norton o Alice Paul, y también católicas como la Madre Teresa de Calcuta.

Algunos dicen que en Argentina hay una democracia, no una teocracia. Pero las verdaderas presiones no son del Vaticano, sino de los poderes internacionales que hace décadas están avanzando en la colonización cultural de los países pobres para reducir la natalidad a cualquier precio. No estoy imaginando conspiraciones fantasiosas, porque es información constatable. Basta mirar lo que exige el Banco Mundial para determinados préstamos, ya que los condiciona al cumplimiento de ciertas exigencias sobre 'salud reproductiva'".

En una columna de opinión en Infobae, agregó: "Todos somos incoherentes en alguna medida. Y así como acabo de mencionar incoherencias de algunos planteos abortistas, también puedo indicar incoherencias de algunos sectores pro vida. Por ejemplo, cuando defienden la vida de los no nacidos pero no cuidan con la misma pasión la vida de los ya nacidos y la dignidad de los pobres. O cuando lo hacen con palabras pero no se embarran para dar una mano concreta a las mujeres que se sienten forzadas a abortar en situaciones de pobreza o soledad.

Pero sabemos que no se puede decir lo mismo del Papa Francisco, porque al mismo tiempo que defiende a los niños no nacidos, también se pone al lado de los otros descartados de la sociedad aunque eso le traiga problemas. Come con los presos y con los pobres de Roma, visita a enfermos y ancianos, defiende a los migrantes a costa de ganarse el odio de muchos, intercede por los refugiados, reclama por los derechos de los discapacitados, de los abandonados del mundo, y con la misma firmeza se opone a la pena de muerte y a la guerra. Es una defensa de la vida sin fisuras, con una coherencia que los demás no podemos mostrar de la misma manera".

En otro momento, Fernández insiste: "La sola sospecha de que un embrión es un ser humano bastaría para que deba ser defendido, aunque esté en una etapa de desarrollo. De hecho, la Convención sobre los derechos del niño entiende por niño “todo ser humano desde el momento de la concepción”.

En cuanto a derechos humanos, se dice que es mejor cubrir de más antes que caer en el riesgo de dejar desamparado a cualquier miembro de nuestra sociedad. Cuando el Papa Francisco en Fratelli tutti se alza en defensa de los más frágiles que no tienen voz en la sociedad, en ese mismo paquete incluye la defensa del niño por nacer. Años atrás dijo que no hay real defensa de los débiles de la sociedad 'si no se protege a un embrión humano aunque su llegada sea causa de molestias y dificultades'".