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'PLANEROS' AL PODER

Exceso de efervescencia en el peronismo kitsch

Vie, 20/11/2020 - 8:55am
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Un editor famoso que no puede ser citado porque en una cena le dijo al cronista que no recordaba haberlo dicho, afirmó en una ocasión a uno de los mejores periodistas que tuvo Clarín -pero que en ese momento trabajaba en el diario que dirigía el editor famoso-, "Nunca permitas que la verdad te impida escribir una buena nota". En la política hay mucha gente que cree en ese concepto. Y ahí van los 'planeros', disfrazados de 'militantes', dispuestos al sacrificio o el festejo, da igual.

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Evita pro-aborto es tan ridículo como aquel "Perón Evita la patria socialista" de los años '70.
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Mientras ajustaban las cámaras en el ex complejo Estrellas, donde armaba un documental sobre reconciliaciones, mientras la maquilladora se esmeraba con el almirante Isaac Francisco Rojas y Guillermo Patricio Kelly daba vueltas por el fondo, Julio Mera Figueroa le dijo al cronista: "Evita fue un instrumento del Viejo (Juan Perón) pero se murió a tiempo. ¿Cómo hubiese explicado ella el 2do. Plan Quinquenal?".

Esas pancartas de color verde, frente al impresionante edificio que imaginó el arquitecto Vittorio Meano antes que lo asesinara el amante de su esposa (siempre hay que desconfiar del mayordomo), vinculaban la Militancia con Eva Duarte y a ella con el aborto. Entonces, por efecto transitivo explicaban su presencia ante el Palacio del Congreso el día en que se votaba en Diputados el nuevo tributo que con hipocresía se propone como Impuesto a los Ricos, cuando varios de los que votaban en sus bancas son más millonarios que ninguno pero no lo pagarán gracias a su arquitectura contable.

Esta Argentina 2020 parece una feria de arte kitsch. Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno fue un filósofo alemán ('kitsch' viene del alemán 'kitschen'), marxista admirador de Immanuel Kant, que vivió su exilio hitleriano entre Oxford, Nueva York y San Francisco, y murió en temporada de alpinismo en Suiza, una mescolanza para nada clasista. Adorno cuestionaba el 'kitsch' como subproducto de la 'industria cultural' y lo consideraba incoherente. Es un concepto apropiado para estos tiempos.

El Día de la Militancia ha triunfado por sobre el Día de la Lealtad. ¿Es más importante ser leal o ser militante? Lealtad no es genuflexión. ¿Cuál es el límite de la militancia en días de sobreabundancia de 'planeros'? La clave consiste en cambiar los íconos. El Día de la Lealtad era la imagen de Perón. El Día de la Militancia permite ir hasta otras imágenes. Por ejemplo, la de alguno de los Kirchner. 

Pero el 17/10/1945 no lo hicieron los militantes, ese ritual comenzó después, cuando Raúl Apold decidió construir el mito. En 1954 eran sólo trabajadores, no 'planeros', que defendían sus derechos recién adquiridos y que consideraron en riesgo por la caída y prisión del coronel Juan Perón, enfrentado al general Eduardo Ávalos, jefe de Campo de Mayo. Y Eva Duarte no fue protagonista del 17/10/1945 y sí el sindicalista de la carne Cipriano Reyes, por ejemplo, a quien Perón ya en el poder envió a sus mazmorras.

Es muy complicado construir la verdad en base a mentiras. El Día de la Militancia es heredera de confusiones. Eva Duarte de Perón jamás estuvo a favor del aborto. Pero hay un nuevo 'relato', a la medida de quienes afirman que los detenidos-desaparecidos fueron 30.000 y que la culpa del ajuste fiscal es del Fondo Monetario Internacional y no de los gobiernos que gastan más de lo que tienen.

Las 2 veces que el cronista intentó explicar historia argentina de los años '70 a uno de sus hijos, el vástago fue reprobado por profesores del ciclo secundario que ni siquiera conocieron los '70. Los hijos pidieron al padre que no les contara más de los años '70 porque querían aprobar las materias

Después hay que escuchar a sindicalistas que se quejan porque se cuestiona la calidad de la enseñanza de sus afiliados militantes antes que docentes, y en varios casos bastante mediocres.

Lo más grave es que la Argentina del siglo 21 es tan endeble que no tolera ni siquiera un debate profundo de qué le sucedió de verdad para llegar a este presente.

Todo esto lleva a una conclusión: no habrá cambio verdadero sin un debate cultural previo. La batalla cultural es la verdadera asignatura pendiente. Lo demás vendrá por añadidura.