EXCLUSIVO 24

PARO A LA JAPONESA EN MDP NO DA MARGEN PARA "BOTÓN ROJO"

Empleados privados vs. públicos: Empezó la rebelión de los mansos

Es cierto que crece la cantidad de casos de coronavirus en la Argentina pero mientras los funcionarios públicos gozan de sueldos abultados e incluso se les depositan las horas extras y -en julio- el aguinaldo, los empleados privados sufren la asfixiante recesión.

A muchos tuiteros gubernamentales que toman conciencia de la cantidad de casos y muertes de coronavirus en la Argentina, les cuesta tomar dimensión de lo que están pasando los trabajadores privados en medio de una recesión que asfixia.

La situación es dramática, al punto tal que trabajadores y sindicalistas de la UOCRA de Mar del Plata lanzaron un paro a la japonesa: decidieron ir a trabajar igual pese a la negativa del gobernador bonaerense Axel Kicillof de reactivar las obras en construcción privadas.

"El acatamiento es importante", planteó el diálogo con 0223 el referente de la Uocra, César Trujillo, quien recordó que desde el 10 de mayo hasta que tuvieron que dejar de trabajar por el retroceso a fase 3 lo hicieron "sin ningún tipo de problemas"

Leandro Tamburini, presidente del Centro de Constructores y Anexos de Mar del Plata, precisó que desde esa fecha hasta la actualidad se registraron apenas 10 casos de coronavirus entre obreros de la construcción. "Ninguno se dio ahí, pero rápidamente se detectaron y se tomaron las medidas para que la situación no se complique. Algunas obras se cerraron, pero no tuvimos problemas", planteó el dirigente empresarial, que respaldó la decisión de la Uocra, a dicho portal local.

A su vez, remarcaron que a diferencia de lo que ocurre en la CIudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, en Mar del Plata los obreros no utilizan el transporte público para llegar a sus puestos de trabajo. 

"Permítannos trabajar. Nos quieren mandar al barrio a cagarnos de hambre. ¿Por qué? Si tenemos trabajo, déjennos trabajar", arremetió.

Con sólo pararse a mirar una obra se puede ver el poco contacto que hay y las grandes distancias al aire libre que se manejan.

Y en el caso de La Feliz no se trató de apretar el botón rojo que tanto desean algunos. Simplemente, se pasó de Fase 4 a Fase 3.

Los militontos deberían darse cuenta que muchas veces el remedio es peor que la enfermedad y que el desgaste de la figura presidencial -a quien tanto apoyan y alaban como Dios- podría ser aún peor. Hay vida más allá del relato sanitarista y no se puede esperar hasta junio de 2021 cuando esté la vacuna para reactivar la economía.

Claro, luego se ven cosas espantosas como las de ATE, que cobran horas extras sin ir a sus lugares de trabajo, y entonces uno entiende la zona de confort desde la que se agarra el iPhone y se retuitea una foto o video para exigir el botón rojo.

Si el presidente Alberto Fernández decide volver a Fase 1 estará cometiendo el mismo error de julio, que quedó demostrado que fue un fracaso total, reconocido por su propio ministro de Salud Ginés González García.

Luego de 3 años de una recesión tan dura en el país, no hay margen para tamaña decisión. Sin dudas, se estará pegando un tiro en el pie.

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