Carlos Sánchez, en el madrileño El Confidencial, recuerda que The New York Times publicó un trabajo de la investigadora Lisa Graves acerca de quiénes estaban detrás de las protestas contra la obligación de quedarse en casa decretada por los estados para luchar contra la pandemia.
CONSTRUYENDO UN NUEVO PODER
El reclamo / proyecto detrás de la anti cuarentena
Afirmar que la pandemia provocada por el covid-19 es un antes y un después es acertado, pero no sólo en cuanto a ciertas normas sociales y cuestiones sanitarias. También en las estructuras de gobierno de la sociedad.
Graves es directora ejecutiva de True North Research, una organización no gubernamental que investiga la influencia de algunos millonarios grupos de presión sobre la opinión pública estadounidense.
Por ejemplo, Americans for Prosperity, que emergió como una poderosa oposición al entonces presidente Barack Obama, consolidó el movimiento Tea Party y organizó una oposición a la regulación del calentamiento global, la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Accesible, la expansión de Medicaid y el estímulo económico.
También fueron sus banderas en aquellos días limitar los derechos de negociación colectiva de los sindicatos del sector público y las leyes de derecho laboral, y no aumentar el salario mínimo federal.
El mayor triunfo de Americans for Prosperity fue apropiarse del Partido Republicano a través del Tea Party, y luego eligieron a Donald Trump como el candidato presidencial posible.
El rostro más conocido del Tea Party es la ex gobernadora de Alaska y ex candidata a vicepresidente Sarah Palin.
Koch Industries le permitió a los hermanos Koch, Charles y David (ya fallecido), financiar a la derecha del Partido Republicano estadounidense. Y también a Donald Trump, reivindicado por esa corriente de opinión que ha financiado al movimiento ultraconservador Tea Party.
El grupo de presión a través del cual canalizan su asistencia es Americans for Prosperity, hoy día empeñado en una campaña federal contra los 'rescates imprudentes' que está haciendo la Administración Trump para compensar los efectos económicos del coronavirus (36 millones de desempleados en apenas 2 meses).
Por ejemplo, Americans for Prosperity invita a firmar el siguiente texto:
"Estimado senador:
El nuevo paquete de US$ 3 billones de la relatora (Nancy) Pelosi (de la Cámara Baja / Demócrata por California) no se trata de cuidar a nuestros héroes, se trata de aprovechar una crisis para atravesar rescates masivos y una lista de deseos partidistas.
Agregar US$ 3 billones a los US$ 3 billones ya salidos por la puerta, mientras que nuestra deuda nacional es de US$ 25 billones, nos pondrá en un hoyo tan profundo que podría tomar décadas salir.
Además, es un error poner a los contribuyentes en apuros para rescatar décadas de malas políticas por parte de políticos en estados como Illinois, Nueva York y California.
Los rescates federales masivos no son la forma correcta de ayudar a quienes están sufriendo. Esta legislación solo debilitará a nuestro país.
Legislar por crisis conduce a malas decisiones y malos resultados. Les insto a votar en contra de este rescate multimillonario.
Sinceramente,
NN".
No es el único petitorio que han presentado reforzando una posición muy controversial: no asistencia fiscal de emergencia pero continuidad de las ventajas impositivas que Donald Trump ha promovido a ricos.
La oposición de Americans for Prosperity / Tea Party a la cuarentena obligatoria fue notable, y algunas de sus banderas se instalaron en diferentes países.
La CEO de la organización es Emily Seidel, quien trabajó durante años en la Cámara de Representantes para el Partido Republicano, inclusive junto al actual vicepresidente Mike Pence.
En el directorio destaca James C. Miller III, economista que se desempeñó como presidente de la Comisión Federal de Comercio entre 1981 y 1985 y director de Presupuesto para Ronald Reagan entre 1985 y 1988, días de gloria de Christian Coalition, en parte un antecedente del Tea Party.
En USA, han convertido al gobernador de Florida, Ron De Santis, en un ícono del reclamo. De Santis fue cuestionado por abrir las playas antes de que la curva de contagios amainara pero ha sobrevivido a los malos presagios.
En Brasil, Jair Bolsonaro podría considerarse influenciado por esa corriente de pensamiento.
En Alemania, el portavoz fue el empresario Michael Ballweg, quien promovió manifestaciones contra el cierre de la economía en Berlín, Stuttgart y Fráncfort.
Según Sánchez, en Madrid hay agitación entre los partidarios de la cuarentena y la asistencia financiera gubernamental vs. los seguidores del Tea Party, que en España tienen una opción electoral (el partido político VOX).
El pensamiento de quienes siguen con atención la evolución del movimiento -es el caso de Sánchez- hay denominadores comunes en estos reclamos en diferentes latitudes, que rompe el convencional antagonismo Derecha vs. Izquierda:
** la idea conspiranoica de que alguien (quizas el Gobierno o una parte del Gobierno) ha engañado a la sociedad con restricciones innecesarias, y, por otro, que el movimiento es transversal;
** que hay un proyecto de poder dictatorial o 'de facto' detrás de la cuarentena; y
** que ocurre un avance peligroso del Estado sobre las empresas y los contribuyentes, que debe impedirse.
Sánchez afirma que lo que acontece podría encontrar una referencia en lo que el historiador mexicano Enrique Krauze ha llamado el síndrome del "pueblo soy yo", que se produce cuando el líder dice encarnar la voluntad del pueblo como si se tratara de un organismo único.
Esto es lo que intentarían asumir los seguidores de esta corriente de opinión que procura un alcance global.
El líder de un movimiento en reemplazo de un partido político es una tendencia que trasciende las fronteras con el argumento de que ha llegado la hora de renovar el sistema político porque la política tradicional se encuentra cuestionada por la corrupción, el nepotismo e ideario estancado.
Y la política tradicional, al exhibir una incapacidad para cambiar sus errores y excesos, deviene en 'carne de cañón' para esta ola que viene llegando con la forma de 'movimientos espontáneos', aunque no lo sean.











