EXCLUSIVO 24

LECTURAS DE LA PRÓXIMA FASE

De Occidente vs. Oriente a AMBA vs. Interior

Más allá de la disputa mediática, con intencionalidad política cruzada, no es tan diferente lo que sucede en la Argentina respecto de la tendencia global acerca de la pandemia. Aquí datos concretos:

Si bien la población mundial es de más de 7.500 millones, Asia tiene el 60% de la población, África el 20%, América  el 15% y Europa, 5%.

Es interesante analizar que, cuando los argentinos, en reiteradas ocasiones, decimos "todo el mundo", hacemos  referencia a nuestra ególatra percepción del universo. Occidente es, apenas, el 20% de la  población mundial.

La situación que provoca dramatismo es que en ese 20% se encuentra más del 80% de los casos de covid-19. Entonces, cuando nosotros hablamos de una epidemia, el concepto es bien diferente para Occidente que para Oriente.

Un par de ejemplos ayudarán a comprender mejor el concepto:

> USA tiene 330 millones de habitantes, con 150.000 fallecidos, pero China tiene una población de 1.400 millones y no llega a 5.000 fallecidos. Algunos afirman que los números de China no son confiables. Por lo tanto, vamos al otro ejemplo.

> Brasil tiene 200 millones de habitantes, y aproximadamente 70.000 fallecidos, mientras que Japón tiene 130 millones  y apenas 1.000 muertos por covid-19.

Este fenómeno de percepción de la realidad, interesante de profundizar, no solamente ocurre con alcance global sino local: más del 90% de los casos del covid-19 en la Argentina, ocurren en el Área Metropolitana Buenos Aires, que integran Ciudad de Buenos Aires y el territorio de la provincia de Buenos Aires conocido como Gran Buenos Aires. En total son 1.800 fallecidos.

Si bien  comparativamente es un número bajo comparado con lo que sucede en otros países, cuando se analiza localmente. Ciudad de Buenos Aires tiene 3 millones de habitantes y 900 muertes. Provincia de Buenos Aires tiene 16 millones y también 900 muertes. De tener ambas jurisdicciones un similar perfil, la provincia debería tener 3 veces más muertos. Es un dato central para elaborar un diagnóstico más preciso.

Las distorsiones de percepción son consecuencia de un mensaje muy bien estructurado, saturado de diferentes estadísticas, con interpretación incluida invocando a la OMS, pero que no pueden explicar el motivo de estas diferencias entre Oriente y Occidente, aunque muchos países reiteran hasta escenograficamente semejantes exposiciones.

En tanto, queda un vacío explicativo que se llena desde los medios de comunicación con debates entre opositores políticos por el grado de apertura de la cuarentena, cuando el centro del conflicto es el déficit de salud.

Y no es una situación novedosa para la Argentina porque ya se vivió en 2009, con similares gobernantes en ambas jurisdicciones estructuralmente distintas.

Ciudad de Buenos Aires, con el 80% de sus viviendas en propiedad horizontal, y un elevado porcentaje de gente mayor,  muchos de ellos con un cierto hacinamiento, tal como ocurrió en parte de Santiago de Chile, lo cual tuvo relación con repentinos disparos de nuevos casos.

Esto es diferente a las poblaciones en barrios populares de Provincia de Buenos Aires, con una urbanización opuesta: el 80% son viviendas tipo casa, con gente más joven pero con menor infraestructura de servicios esenciales. Esta situación demanda otro tipo de necesidades. 

Por ejemplo, la estructura de Ciudad de Buenos Aires debería contar con mayor cantidad de camas en unidades de terapia intensiva, que tendrán mayor tiempo de ocupación, según su estructura poblacional.

Provincia de Buenos Aires debería contara con mayor cantidad de unidades de terapia breve o leve, en ambas casos por su demografía.

Con las más recientes estadísticas publicadas en el The New York Times en USA y BBC en Europa, que cruzaron la cadena internacional mediática de cantidad de casos contagiados y fallecidos se pudo estimar que el 50% de los fallecidos en Occidente fueron en geriátricos; 20% fueron en edificios sociales tipo FONAVI, y el otro 20% personal de salud y seguridad, lo que está provocando, y no discretamente, demandas judiciales colectivas por la exposición de victimas y personal a cargo.

Mientras transitamos la transición de la pandemia, las cadenas mediáticas militan en posiciones editoriales bien diferenciadas y nos dicen o que el mundo se está abriendo porque mentalmente da por terminada la pandemia o que estamos en un récord de contagios, evidenciando intereses sectoriales y políticos que chocan entre sí, con resultados imprevisibles.