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RENUNCIÓ EDITORA

Caluroso debate en NY Times: Informar para la tribuna de Twitter vs. ayudar a pensar

Mie, 15/07/2020 - 12:37pm
Enviado en:
Por Urgente24

Una editora del diario The New York Times ha renunciado mediante una carta que vale la pena leer para entender el debate urgente que deben darse el periodismo y la sociedad hoy. "Un nuevo consenso ha emergido en la prensa, pero quizás especialmente en este diario: que la verdad no es un proceso de descubrimiento colectivo, sino una ortodoxia ya conocida por algunos iluminados cuyo trabajo es informar al resto", escribió Bari Weiss en la misiva. "Twitter se ha vuelto el editor último del NYT. Las historias son elegidas y contadas para satisfacer a la más pequeña de las audiencias, más que para permitir que el público curioso lea sobre el mundo y saque sus propias conclusiones."

La renuncia de la editora del New York Times pone de manifiesto un debate urgente que el periodismo y la sociedad nos debemos. /Imagen:https:/ronaldyatesbooks.com/
La renuncia de la editora del New York Times pone de manifiesto un debate urgente que el periodismo y la sociedad nos debemos. /Imagen:https:/ronaldyatesbooks.com/
La renuncia de la editora del New York Times pone de manifiesto un debate urgente que el periodismo y la sociedad nos debemos. /Imagen:https:/ronaldyatesbooks.com/
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Que el periodismo  vive tiempos de crisis no es noticia. En Estados Unidos, en particular, los medios se encuentran ante la difícil tarea de informar en un momento de máxima polarización política del país.

El asesinato de George Floyd desencadenó un fuerte movimiento de protesta que culminó en el derribo de estatuas, decisiones de empresas e instituciones para luchar contra el racismo y la censura de ciertas películas, entre otras cosas. El objetivo principal de los manifestantes era que cesara la violencia policial contra los negros, algo en lo que no está claro que se haya avanzado.

Por otro lado y paralelamente, surgió una polémica en torno a la escritora de Harry Potter, J. K Rowling, que dejó en evidencia el nivel de intolerancia e inquisición del pensamiento que se ha instalado en torno a ciertas cuestiones como el movimiento por los derechos trans. La autora cuestionó un artículo que se refería a las mujeres como "personas que menstrúan" y recibió una lluvia de críticas, una librería de USA sacó su libro de los estantes y fue denunciada en las redes como transfóbica. Poco después, ella y otros autores -entre ellos el referente de izquierda, Noam Chomsky- firmaron una carta advirtiendo en contra de estos avances sobre la libertad de expresión. Esta, se sabe, consiste en poder escuchar aquello que no me gusta, aquello con lo que no concuerdo. Esta posibilidad parecer ser cada vez más remota, en el contexto de la "cancel culture" que ellos ponen en evidencia: la cultura de la denuncia permanente, donde uno solo puede salvarse de ser considerado un racista o un transfóbico denunciando a otro de racismo o transfobia.

Y es en este contexto que llega la denuncia de Bari Weiss, editora hasta ayer del diario The New York Times. No es la primera en renunciar: el diario cayó en una intensa polémica tras haber publicado, luego de las movilizaciones contra el racismo por el asesinato de George Floyd, una columna de opinión de un senador republicano por Arkansas, Tom Cotton, quien pedía que interviniese el Ejército para aplacar las protestas. Las quejas de muchos lectores y de muchos miembros de la redacción del diario llevaron, a principios de junio, a la renuncia del editor de opinión, James Bennet.

El martes 14/7 se conoció la renuncia de Weiss, editora de la sección opinión que había llegado al diario de la mano de Bennet. Ella provenía del Wall Street Journal y el objetivo de sumarla era ampliar el espectro de miradas que publica el NYT. Algo ha fallado.

"Es con gran tristeza que te escribo para decirte que estoy renunciando a The New York Times", escribió la periodista en la carta dirigida al editor general A. G. Sulzberger y hecha pública en su sitio web. Weiss rememora que fue incorporada al diario 3 años atrás para traer voces que no se sentirían naturalmente en casa en el NYT tras "el fracaso del diario en anticipar el resultado de la elección de 2016", que puso de manifiesto que no entiende bien el país que está cubriendo. Pese a sus esfuerzos, dice, "un nuevo consenso ha emergido en la prensa, pero quizás especialmente en este diario: que la verdad no es un proceso de descubrimiento colectivo, sino una ortodoxia ya conocida por algunos iluminados cuyo trabajo es informar al resto."

Weiss escribe que la "ética y moralidad de Twitter" se ha transformado en la del diario. La red social, su último editor. Así, las historias a cubrir se eligen para satisfacer a una pequeña audiencia, más que para permitir que el público curioso lea sobre el mundo y luego saque sus propias conclusiones.

Por sus opiniones, apunta Weiss, ha tenido que soportar un "bullying" constante de colegas que no pensaban como ella. La han llamado "nazi" y "racista", y ha tenido que soportar comentarios como que estaba "escribiendo sobre los judíos otra vez" (Weiss denunció en varias ocasiones el antisemitismo de izquierda). Los colegas que se le acercaban, apunta, eran señalados por otros compañeros. Todo esto, apunta, le ha generado un clima de trabajo hostil.

En conclusión, dice, la curiosidad intelectual es un bien cada vez más escaso en el NYT. Cada vez hay menos chance de escribir algo que pueda ir contra la opinión que se cree tiene la mayoría de los lectores o que no satisfaga su ideología.