EXCLUSIVO 24

¿OTRO FRACASO DE CFK?

Alerta en la Rosada: No surte efecto el anti-clarinismo o "continuar el proceso iniciado en 2003"

Si bien se está registrando cierta recuperación económica, es demasiado heterogénea. El problema central para el oficialismo es que, pese a la inyección de paquetes fiscales, esta crisis está afectando de lleno a la clase baja y media baja, que todavía no logra salir del pozo. Es decir, a su propio electorado.

No está funcionando ninguna de las estrategias planteadas desde el oficialismo:

1. El presidente Alberto Fernández está muy devaluado y no logra motivar al votante indeciso (ese 20% que define la elección).

2. La vicepresidenta Cristina Fernández no logra resolver su situación judicial.

3. El Frente Renovador perdió identidad y ahora desespera por recuperarla.

4. Otra vez, está fracasando el relato anti-Clarín.

El Frente de Todos se encuentra en una difícil encrucijada: la crisis económica no da respiro pese a la reactivación económica heterogénea que se está registrando. Si bien es cierto que muchos números se están mostrando en verde en las planillas de Excel del Ministerio de Economía, lo cierto es que la situación viene del 10° subsuelo y esa fuerte recuperación de determinados sectores ya se está moderando.

Por lo tanto, los precios no se pueden escapar demasiado y los salarios tienen que recuperar sí o sí un 4% o 5% para que ese votante indeciso que define la elección sienta el impacto y reconozca que, pese a las enormes dificultades, el Gobierno logró enderezar la nave justo a tiempo. "En 2022, vemos", comenta por lo bajo más de un dirigente.

Tal como informó Urgente24, en los últimos 10 días comenzaron a llegar encuestas con datos muy preocupantes: la base de indecisos -la tercera posición- se ensanchó al 30% promedio. Gran parte de esas personas fueron las que votaron por el Frente de Todos como castigo a Juntos por el Cambio. Hay un dato no menor: son indecisos. Es decir, no responden por ahora que tienen intención de votar por la oposición. Son escépticos y demuestran que el partido está abierto.

Ahora bien, el mandatario, que venía a unificar, a cerrar la 'Grieta' y a encender la economía, quedó encasillado como "el presidente de la pandemia" y no como "el presidente de la recuperación".

Lo interesante del caso es que tanto la vicepresidenta como su hijo, el diputado Máximo Kirchner, proponen volver al Grupo Clarín y su CEO Héctor Magnetto como el gran enemigo interno. El problema es que esa estrategia ya fracasó en 2015, aunque la diferencia con aquel escenario es que hoy el peronismo -por ahora- está unido.

La expresidenta entiende que plantear al Grupo Clarín como el "eje del mal" es una buena estrategia para licuar a Juntos por el Cambio y que el electorado entienda que todo aquel que hable en ese multimedios o en La Nación, en realidad, se está encolumnando detrás de la línea editorial de ese medio. Entonces, ya no se trata de que Clarín y La Nación están encolumnados detrás de Juntos por el Cambio sino al revés.

En todo este análisis lo que falta es la autocrítica. ¿Nunca pensó Cristina Fernández que las críticas del kirchnerismo a la Casa Rosada están erosionando al propio Frente de Todos? ¿Nunca pensó que colocar tantos dirigentes K (y hacerlo posiblemente en el futuro inmediato en las listas) es otro de los problemas? Ella entiende que todo es simplemente por la falta de vacunas y la disparada de precios. Demasiado limitado su análisis, como lo fue su gestión.

Lo cierto es que el jefe de Estado tiene que volver al centro, moderar su discurso, y pararse otra vez como presidente de todos los argentinos, no sólo del votante oficialista, porque ya está visto que varios se están yendo. No tiene sentido intentan generar una sensación de continuidad de un proceso político-económico iniciado en 2003 porque este es otro mundo, otra economía y en debajo del puente de la política ya corrió bastante agua.

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