EXCLUSIVO 24

EL IMPULSO, MAL CONSEJERO

4 claves que permiten a la oposición renacer con el 'caso Vicentín'

Es cierto que todo gobernante tiene que lucir audacia en algunas decisiones. Pero la audacia no equivale a impulso o apresuramiento. También puede haber audacia en la planificación. En el 'caso Vicentín' la audacia ha provocado un problema imprevisto e innecesario justo cuando debe abordarse la salida de la pandemia, y aún cuando todavía no han llegado las encuestas sí es posible advertir que la oposición ha aprovechado con facilidad la ventaja concedida por el Gobierno.

Un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) se redacta en el Ejecutivo Nacional para intentar resolver una emergencia. Un proyecto de ley redactado en horas extras, también persigue tal objetivo. Ahí aparece el 1er. problema acerca de la 'solución Vicentín': el escenario luce más complicado post DNU... y todavía falta el trámite parlamentario del proyecto de ley....

Por lo tanto, algo ha fallado. Nadie esperaba que con el DNU la situación se encuentre más agitada y tensa que antes del DNU. La pregunta es: ¿Qué falló? 

Entonces hay que hablar del 2do. problema: la oportunidad. Un Ejecutivo Nacional que todavía no tiene un plan económico para la post pandemia, y en medio de una cierta incertidumbre manifestada por las entidades gremiales empresarias que aglutinan a las pequeñas y medianas empresas, elige como tema prioritario de su agenda la intervención y expropiación de una empresa (Vicentín). 

En medio de una transición entre la negociación y el acuerdo por la deuda pública externa, y la transición entre la cuarentena y la reapertura de la economía, aún sin un programa de recuperación, se propone lo que para el gobierno es un 'rescate' pero que sólo se habla de 'expropiación'.

Es posible que la presentación de un 'rescate' fuese un mensaje para recrear expectativas, confirmando que el Gobierno no dejaría caer empresas nacionales, pero lo que quedó para muchos es que el Gobierno amenaza inmiscuirse en el ámbito privado. Hay un error grave en la comunicación gubernamental pero hay que preguntarse: ¿Es un problema sólo de comunicación del 'relato' o de elaboración del concepto?

En esta ocasión, a diferencia de todo lo que el Presidente hizo durante la pandemia, con el consejo de epidemiólogos funcionando, el Gobierno no se tomó el trabajo de provocar o una transición o un consenso previo sino que se lanzó al vacío en forma abrupta, y así desencadenó acontecimientos que, hasta el momento, fueron favorables a sus opositores.

El procedimiento tampoco responde al protocolo que el Presidente pretende imponer en la post pandemia, con un Consejo Económico y Social multisectorial, que funcione como espacio de debate y acuerdos.

Los opositores reaccionaron en forma más ordenada y consolidada, aprovechando un error previo del Frente de Todos: las polémicas declaraciones de la diputada nacional Fernanda Vallejos acerca de un canje cuestionado: asistencia del Estado a cambio de acciones de las empresas ayudadas.

Es el momento de haber del 3er. problema: el Derecho Comercial. El texto de la Ley de Quiebras vigente, y todo los antecedentes acerca de concursos preventivos no avalan la metodología decidida por el Ejecutivo Nacional. Una empresa en concurso preventivo que se tramita en una sede del Estado (Poder Judicial) no puede ser intervenida por otra parte del propio Estado.

Y cuando el Estado es el que incumple el Derecho ocurren problemas con consecuencias nefastas porque el Estado es quien debe garantizar que la Ley sea cumplida. Por lo tanto, es muy sencillo para un opositor atacar a un Gobierno en una situación de incumplimiento legal. Ya deberían conocerlo experimentados funcionarios como el Presidente de la Nación y la Vicepresidenta. 

Para un opositor novato es sencillo vincular 2 acontecimientos que han ocurrido en la Provincia de Santa Fe: aquella frase "Vamos por todo" de la entonces Jefa del Ejecutivo Nacional, y esta situación de un gobernador en ridículo (Omar Perotti), enterándose por TV de una decisión de la Nación muy importante para Santa Fe.

Es necesario abordar el 4to. problema: la unilateralidad. La diferencia entre la conducción de una fuerza política y la gestión de un Estado consiste es que desde el Estado es necesario contemplar al otro, al que no coincide con el funcionario, intentar sumarlo, por aquello de que "el Estado somos todos" y no sólo los integrantes de una fuerza política.

Es probable que el Ejecutivo Nacional y sus aliados hayan iniciado una lectura equivocada de las encuestas de opinión pública. La imagen positiva del Presidente de la Nación tiene que ver con la travesía por la emergencia de la pandemia pero es precaria y sujeta a revisión: él deberá legitimarla en la post pandemia.

Al resultar precaria no tiene un traslado automático a otros ámbitos. El margen de acción que le concede ese respaldo popular al Presidente no va, al menos por ahora, más allá de la estricta emergencia sanitaria. Si el Presidente de la Nación o el Frente de Todos imagina que hay un elevado consenso social para que el Gobierno aborde en forma unilateral iniciativas complejas y hasta polémicas, está cometiendo un extraordinario error.

Aún está por probarse cuánto del respaldo popular durante la pandemia, permanecerá en la post pandemia. 

Sin duda es un tema dinámico, todavía en ebullición y los encuestadores se encuentran intentando conocer la opinión de la gente sobre lo que está sucediendo. Pero es difícil imaginar que le irá bien al Presidente rompiendo el protocolo utilizado hasta ahora. Equipo que gana no se cambia, ni siquiera en Argentinos Juniors.

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