Un 12 de mayo de 1977, Gauchito era presentado como la mascota oficial del Mundial de Argentina 1978. Originalmente llamado Mundialito 78, Gauchito pronto se ganó el corazón de todos los argentinos durante una situación política difícil, apareciendo en toda clase de publicidades y merchandising.
El nacimiento de un nene muy querido
El gauchito que representaría al país anfitrión de la Copa del Mundo nació en los estudios del mítico Miguel García Ferré, el dibujante que le dio a los argentinos a Hijitus, Larguirucho y Pucho, entre otros. Y hacerlo durante la dictadura militar le traía a los argentinos un atisbo de luz en un período tan oscuro.
El primer diseño de Gauchito lo realizó uno de los artistas que trabajaba allí, un mendocino llamado Néstor Córdoba, con sombrero de campo, botines, pañuelo al cuello y, por supuesto, la camiseta albiceleste. Aunque recibió críticas por su parecido a Juanito (la mascota de México 1970), el cariño que recibió fue prácticamente instantáneo.
El gauchito se integra a la lista de países que fueron representados por mascotas y utilizaron un imaginario muy directo donde lo costumbrista y la apelación a la infancia cobran gran importancia. Que haya salido del estudio de García Ferré es clave, porque fue un pionero en Latinoamérica. El Gauchito logró posicionarse como personaje popular, esa era su misión.
Wustavo Quiroga, Presidente de Fundación IDA (Investigación en Diseño Argentino)
Llaveros, cuadernos, fixtures, álbumes y otros productos más llevaban la imagen de este nene tan querido. Incluso lo llevaron a la televisión en forma animada y encarnado por un nene real: el mendocino Gabriel Nievas que apareció como él en el estadio Malvinas Argentinas. De esta manera, Gauchito pasaba a ser la cuarta mascota de una Copa del Mundo, precedido por el león inglés Willie, el nene mexicano Juanito y los hermanos alemanes Tip y Tap.
Gauchito de carne y hueso
Gabriel Nievas, que se puso el disfraz de Gauchito, es oriundo de la localidad de Las Heras donde formaba parte de un grupo de baile. Preparó la bienvenida para el seleccionado holandés, donde funcionarios del gobierno de facto notaron el enorme parecido y le pidieron que lo interpretara en la previa de los partidos. Volvió a personificarlo en el partido de Países Bajos e Irán.
Me dieron la ropa, la pelota oficial, todo el merchandising. Mi mamá dijo que sí y, junto a otros chicos, pisamos el Malvinas. (…) En aquellos años, como cualquier niño, no sabía qué estaba pasando. No se hablaba de política. Pero sí recuerdo a un pibe que bailaba conmigo al que le secuestraron sus papás.
Gabriel Nievas – Entrevista para el diario Los Andes
Hoy, Gabriel tiene 46 años y su familia guarda la pelota, el sombrero y los botines de Gauchito como si fueran un tesoro. Ellos son guardianes del disfraz del nene que alegró el corazón de la Argentina cuando lo único que había era plomo y sangre.
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