Al llegar a la Tercera Edad, la mayor parte de los reincidentes en el bucle casamiento-divorcio se convence de enrolarse finalmente en la tendencia conocida como LAT (“Living Apart Together”o "vivir separados, pero juntos"), en la que las relaciones estables y comprometidas se mantienen pero con cada uno desde su casa.
EXPERIENCIA TRAS LOS 60
La Tercera Edad descubre (tarde) el antídoto al casamiento-divorcio: no convivir
Arribar a la Tercera Edad como reincidentes al circuito casamiento-divorcio dejó una moraleja a futuras parejas: es preferible "vivir separados pero juntos".
Si bien no hay una medición equivalente reciente y oficial en Argentina, este formato de pareja está creciendo y tiene cada vez más aceptación social, especialmente entre ciertos grupos (divorciados/separados, profesionales, adultos mayores, etc.).
Se la infiere más por actitudes y cambios en la estructura de hogares que por números exactos, aunque en países como España sí se comprobó que alrededor del 7% de las parejas mayores de 35 años no conviven, y que en Canadá cerca del 10% tiene una relación íntima sin convivir, mientras en Estados Unidos se repiten las proporciones en ciertos grupos de edad.
La publicación zonal Berazategui1884 planteó la duda de si se puede amar sin convivir, y afirmó que cada vez más parejas dicen que sí.
La Tercera Edad abre un camino
Aunque comenzó a popularizarse especialmente entre adultos mayores, divorciados y personas que buscan preservar su independencia, observa que esta alternativa crece entre quienes desean volver a enamorarse, sin resignar la autonomía construida a lo largo de los años, como una forma válida de construir vínculos duraderos.
El rédito es que disminuyen los conflictos de convivencia, hay mayor autonomía y tiempo de calidad compartido, de acuerdo con el relevamiento.
La consultora Datos Claros relevó que más del 40% de los argentinos cree que el casamiento ya no es necesario y el 66% está de acuerdo con que “cada persona decide cómo formar su propia familia”, lo cual reflejaría una mayor aceptación cultural de modelos alternativos como las relaciones LAT.
El INDEC (a través del Censo y la Encuesta Permanente de Hogares - EPH) llegó a la conclusión de que alrededor del 53-57% de la población de 14 años y más se halla conviviendo en pareja, pero únicamente mide a los casados o en unión consensual dentro del mismo hogar.
Aun así no existe una categoría específica para parejas estables que viven en hogares separados.
Las personas en relaciones LAT aparecen dentro de las clasificadas en su propio hogar según su estado civil o situación (soltero/a, casado/a, divorciado/a, etc.), pero sin registrar que tienen una pareja estable en otro domicilio.
Extendida en los últimos años por razones prácticas, emocionales y personales, algunas parejas eligen esta opción porque priorizan su independencia, otras tienen hijos o compromisos previos, y muchas simplemente prefieren mantener su espacio sin renunciar al vínculo afectivo.
Borrón y cuenta LAT
La relación LAT responde a una necesidad real de repensar los vínculos desde la libertad, el respeto mutuo y el equilibrio entre intimidad y autonomía. Pero requiere confianza, comunicación y respeto mutuo para evitar malosentendidos o tensiones derivadas de esta elección poco convencional.
Y muchas parejas que optan por esta fórmula comparten metas, toman decisiones importantes juntas e incluso se cuidan mutuamente en momentos difíciles.
La diferencia está en que priorizan la independencia personal y la gestión del espacio individual como parte del equilibrio de la relación.
Un análisis de las motivaciones de las parejas sin convivencia en la ciudad de Santiago del Estero realizado por el Instituto de Estudios para el Desarrollo Social - CONICET, Argentina y la Universidad Nacional de Santiago del Estero indaga sobre las motivaciones que llevan a las personas a involucrarse en este tipo de relación.
Desde un enfoque cualitativo, con una mirada fenomenológica, a partir de los testimonios de los entrevistados, se busca conocer las experiencias de relaciones de parejas anteriores a la actual, ya sea sin convivencia o no; los motivos por los que esas relaciones han terminado; su historia familiar, es decir, las experiencias de pareja de sus padres y abuelos.
Y en cuanto al futuro, los objetivos comunes de la pareja.
En general, se destacan vínculos monogámicos en parejas previas y ese significado se mantiene en la relación actual, y lo mismo sucede con las experiencias de sus familiares, basadas en enlaces tradicionales.
Además, no hay una planificación a largo plazo y se busca tener coincidencias ideológicas en la pareja.
Los motivos concluyentes
De acuerdo con estudios locales y testimonios recientes, los factores determinantes de esta tendencia son:
- Independencia y autonomía personal, donde muchas personas valoran mantener su espacio propio, rutinas, horarios y estilo de vida sin tener que negociar todo diariamente. Esto es especialmente común en personas que ya vivieron solas o que priorizan su desarrollo personal/profesional.
- Evitar conflictos y desgaste de la vida diaria, referido a muchos “roces” menores (cómo se ordena la casa, quién cocina, horarios de sueño, visitas de amigos/familia, etc.).
- Hijos de relaciones previas / Familias ensambladas, es una de las razones más frecuentes en Argentina (y en el mundo). Muchos padres prefieren no mezclar los hogares para proteger a los hijos de cambios bruscos, evitar conflictos entre hijastros o con la expareja.
- Razones laborales y profesionales, como horarios incompatibles (turnos rotativos, viajes frecuentes).
- Trabajos en diferentes ciudades o con alta exigencia.}
- Deseo de priorizar la carrera sin que la convivencia limite oportunidades. El trabajo remoto también influyó en algunos casos, al permitir mantener independencia aunque se pueda convivir más fácilmente.
- Experiencias negativas: convivencias conflictivas, divorcios dolorosos, infidelidades o relaciones tóxicas hacen optar por LAT como forma de protegerse.
Se procura evitar repetir patrones que les generaron sufrimiento (celos, control, pérdida de libertad, desgaste emocional).
- Aspectos económicos (dos caras). Aunque el contexto socioeconómico en Argentina suele favorecer la convivencia (compartir gastos de alquiler, servicios, etc.), muchas parejas eligen LAT precisamente para mantener independencia económica y no depender financieramente del otro, o para no complicar temas de bienes en caso de separación.
-Mantener la “chispa” y la magia del noviazgo. Varias parejas mencionan que al vivir separados se extrañan, eligen conscientemente los momentos para verse y el encuentro suele sentirse más especial.
Evitan la rutina que a veces “mata” el romance en las parejas que conviven.
Replanteo de la convivencia
Una relación living apart together puede funcionar durante años, pero no es raro que con el tiempo surjan dudas o necesidades nuevas. Replantearse la convivencia no implica que el modelo haya fallado, sino que la relación ha evolucionado y merece una reflexión honesta.
El primer indicador suele ser el deseo de compartir más tiempo y experiencias cotidianas.
Cuando estar juntos deja de ser una escapada y se convierte en una necesidad diaria, puede ser señal de que ambos están preparados para dar un paso más.














