IMPULSIVIDAD

7 claves sobre la autodestrucción

La impulsividad es una falta de educación emocional que se transforma en un hábito de conducta. Las personas impulsivas desaprovechan su potencial y erosionan sus relaciones con los demás por motivos sin trascendencia.
martes, 12 de enero de 2021 · 12:22

 

La impulsividad es un estilo cognitivo, según la psicología. Es la predisposición a reaccionar de forma inesperada, rápida, y desmedida ante una situación externa que puede resultar amenazante, o ante un estímulo interno propio del individuo, sin tener una reflexión previa ni tomar en cuenta las consecuencias que pueden provocar sus actos.

La impulsividad es autodestrucción, no lo dude. Y autoboicot.

La impulsividad puede ser genética o por déficit de serotonina y es considerada una de las características más predominantes en síndromes psicopatológicos como 

** el trastorno de déficit atencional con/sin hiperactividad (TDAH), 
** el trastorno límite de personalidad (Trastorno límite de la personalidad), 
** el trastorno bipolar, 
** el trastorno por control de los impulsos, 
** los comportamientos antisociales y 
** el trastorno de dependencia de sustancias.

Hay numerosas teorías sobre la impulsividad:

Teoría de Gray
Teoría de Eysenck
Teoría de Revelle
Teoría de Dickman....

Pero en esta nota dejemos la teoría y vayamos a lo concreto.

GABA

 

Las personas impulsivas suelen ser propensas a la agresividad y tienen inconvenientes para adaptarse a diferentes situaciones.

Probablemente padezcan problemas serios con el consumo de alcohol, drogas o fármacos y se las relaciona con la inclinación a las apuestas de manera adictiva. 

Antes de avanzar en la conducta impulsiva, hay que ir a GABA (ácido γ-aminobutírico), el neurotransmisor más abundante, un aminoácido que consigue la relajación, además de equilibrar el cerebro inhibiendo la sobreexcitación. También contribuye al control motor, de la visión y otras funciones corticales. 

GABA fue sintetizado por primera vez en 1883, como producto metabólico de plantas y microorganismos. En 1950, se descubrió que GABA era una parte integral del sistema nervioso central.

El GABA natural fue descubierto em 1949 en el tejido de la papa o patata.

En 1950, se encontró en el cerebro de mamíferos por el Dr. Jorge Awapara et al, y Roberts y Frankel descubrieron que el GABA se producía a partir del glutamato.

Mucho GABA regula la ansiedad. Por ejemplo los fármacos en los casos de ataques de epilepsia o para calmar los temblores en los pacientes con la enfermedad de Huntington apuntan a estimular GABA.

Un estudio realizado y publicado en Biological Psychiatry, con el liderazgo de Dr. Frederic Boy, se encargó de medir, a través de un escáner cerebral, el contenido de GABA en personas sin antecedentes psiquiátricos, con bajos niveles de impulsividad y que no consumían drogas. Según Yamila Papa, en La Mente es Maravillosa, los resultados revelaron una mayor cantidad de neurotransmisores en un área puntual del cerebro.

John Krystal, director de Biological Psychiatry, explicó que los resultados de esta investigación se suman a las evidencias que demuestran que contar con bajos niveles de GABA pueden ser un factor de riesgo. 

Esto significa que escaso GABA podría aumentar las probabilidades de sufrir ataques de pánico, insomnio o depresión. 

Si bien las mujeres no fueron incluidas en este estudio, los especialistas consideran que los resultados podrían ser similares. 

Ahora vamos al tema del título de la nota: "7 rasgos y características de las personas impulsivas".

El análisis es de La Mente es Maravillosa

1. Tienen baja tolerancia a la frustración
Las personas impulsivas tienden a buscar gratificaciones rápidas. Les cuesta mucho trabajo tolerar la frustración parcial que implica la espera. Necesitan que los resultados o los beneficios se vean pronto; de lo contrario, se inquietan o se desesperan y abandonan.

2. Las personas impulsivas suelen procrastinar
El afán de lograr todo rápidamente lleva a las personas impulsivas a procrastinar con frecuencia. Si una actividad, una tarea o un proyecto les resulta tedioso, no van a aguantar la tensión emocional que esto implica. Por lo tanto, lo dejan para después.

Em muchos casos, la procrastinación aumenta la dificultad de los obstáculos que tienen que salvar. Por ejemplo, por posponer un trámite en el tiempo, pierden la oportunidad de hacerlo por internet o de beneficiarse de algún tipo de descuento. Por otro lado, es frecuente que se cabreen con ellas mismas al ser conscientes de las consecuencias de su pasividad.

3. Incurren en conductas compensatorias
Las conductas compensatorias son acciones destinadas a liberar la ansiedad que se experimenta. Esto se hace de una forma autorreflexiva, automática e inmediata. Con frecuencia, ese tipo de conductas tienen un componente autodestructivo.

Por ejemplo, comer compulsivamente, tocarse el cabello (o arrancárselo), caminar de un lado para otro, mover las piernas, etc. El objetivo de esas acciones es el de intentar disipar la ansiedad, pero con frecuencia esto no se logra y, en cambio, se provoca un daño adicional.

4. Pasan fácilmente del enfado a la agresividad
Las personas que se dejan llevar por la impulsividad son muy dadas al enfado. Este suele ser fruto de la frustración que se origina al no conseguir lo que quieren de forma inmediata. Sin embargo, en este caso tampoco se tolera o controla la ira.

Es muy habitual que este tipo de personas pasen fácilmente de la irritabilidad al enojo y de este a las conductas agresivas. Ingredientes que se suman a su comunicación exterior, pero también a su diálogo interno.

5. Son poco asertivas
En tanto que para estas personas es muy difícil controlarse, también es usual que hablen sin pensar y digan o no digan lo que de verdad quieren expresar. Lo que prima es la impaciencia y esta lleva a exhibir una comunicación poco asertiva.

En particular, quienes son impulsivos pueden llegar a ser muy hirientes en sus ratos de enojo y agresividad. Atienden más a su deseo momentáneo de sacar a relucir su molestia que al propósito de tener relaciones constructivas con los demás.

6. Se frustran con frecuencia
En la medida en que muchos de sus planes y proyectos son de corto aliento, no es raro que las personas impulsivas experimenten frustración. No llevan a término lo que se proponen y tampoco adelantan proyectos a mediano o largo plazo.

Ese inmediatismo los conduce a logros triviales o de poco alcance. Por lo mismo, es probable que se sientan inconformes con lo que consiguen e insistan en lograr más. Su forma de hacer las cosas les impide que lleguen más lejos.

7. Tienden a ser conflictivos
Todo lo anterior hace que las personas impulsivas sean también más dadas a tener relaciones conflictivas con los demás. Su falta de control frente al enfado puede llevarlas a decir o hacer algo de lo que después se arrepientan. La impulsividad hace que renuncien a un trabajo en un momento de impaciencia o que terminen con su pareja cuando no querían hacerlo. Después tratarán de remediar lo hecho, pero esto no siempre es posible.

Trabajemos sobre GABA

Cómo aumentar el nivel de ácido gamma aminobutírico, es una de las consignas.

1. Hacer actividad física. Por ejemplo, yoga. 

2. Caminar o correr. Caminar y correr 3 o 4 veces a la semana a ritmo rápido puede contribuir a tener un nivel más alto de ácido gamma aminobutírico. 

3. La meditación y la respiración profunda. Volvemos al yoga aunque hay alternativas.

4. Ajustar tu dieta, incluyendo más alimentos que tengan un contenido alto de ácido glutámico:

almendras y nueces
bananas
hígado de res / vacuno
brócoli
arroz integral
hipogloso
lentejas
avena
frutas cítricas
papa / patata
salvado de arroz
espinaca

5. Evitar los alimentos que contengan excitotoxinas, que pueden hacer que las neuronas del cerebro se exciten demasiado, lo cual conduce a un aumento de la ansiedad, el insomnio, los trastornos de atención y el estrés. 

6. Evitar los alimentos que contengan glutamato monosódico (GMS), tales como los alimentos procesados y la comida rápida.

7. Reducir el consumo de alimentos que contengan aspartamo, tales como las gaseosas y los edulcorantes artificiales.

8. Beber té verde y té de ginseng. 

9. Suplementos de taurina, un aminoácido que se puede encontrar en el cerebro en concentraciones altas. Actúa de manera similar a un neurotransmisor y puede activar los receptores del ácido gamma aminobutírico en el cerebro. 

10. Consumir suplementos de magnesio. Esto puede ayudar a aumentar el nivel de ácido gamma aminobutírico. Los suplementos de magnesio pueden reducir el insomnio, el estrés y la falta de energía.

Obviamente, consultar previamente con su médico de cabecera.

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