Los científicos están descubriendo cada vez más formas en las que las bacterias que habitan en el intestino humano pueden influir en la salud. Estos organismos, que conforman la microbiota, son increíblemente diversos y provocaron una explosión de estudios sobre sus vínculos con el cerebro.
MICROBIOTA-CEREBRO
Así es cómo las bacterias del intestino alteran el razonamiento
Un nuevo estudio ofrece una idea de cómo los millones de microbios que habitan en el intestino pueden impactar en la capacidad cognitiva de una persona.
Las investigaciones y los experimentos con animales ya han demostrado que los cambios en la cognición podrían vincularse con alteraciones del tracto gastrointestinal. Sin embargo, pocos estudios han llegado a importantes conclusiones utilizando grandes muestras.
Ahora, científicos estadounidenses analizaron los datos de un gran estudio transversal y encontraron una relación entre la composición de bacterias y el estado cognitivo en adultos de mediana edad, como parte del estudio CARDIA (Desarrollo del riesgo de la arteria coronaria en adultos jóvenes).
Estos hallazgos se suman a la creciente literatura científica que sugiere que la microbiota está asociada con el envejecimiento del cerebro. En el futuro, la esperanza es que el conocimiento ayude a prevenir el deterioro cognitivo.
Eje intestino-cerebro
El estudio CARDIA siguió a 3.358 participantes durante 30 años. Todos realizaron evaluaciones cognitivas y alrededor de 600 de ellos fueron reclutados para enviar muestras de heces para un subestudio de microbiota.
El análisis se centró en tres dimensiones:
- La diversidad de bacterias entre personas
- La diversidad dentro de cada persona
- La composición individual de microorganismos
Al observar las diferencias entre personas, la composición microbiana se asoció significativamente a las mediciones cognitivas.
Una vez que los resultados se ajustaron los datos por completo para evitar cualquier factor de confusión, los géneros de bacterias Barnesiella, Lachnospiraceae y Akkermansia se asociaron positivamente con al menos una de las pruebas cognitivas.
Ahora bien, ¿cómo se da este vínculo entre cerebro y microbiota?
Un mecanismo podría ser la producción de ácidos grasos de cadena corta, que son uno de los principales subproductos del intestino y pueden tener propiedades neuroactivas.
De hecho, otros estudios con animales sugirieron que estos elementos protegen contra la demencia vascular y el deterioro cognitivo.
En síntesis, los resultados publicados en JAMA Neurology se suman a las previas evidencias sólidas de que la nutrición está relacionada con la composición de bacterias y que ambas están fuertemente relacionadas con la función cognitiva.
En el futuro, los científicos esperan que los hallazgos puedan conducir a nuevas vías para reducir el deterioro cognitivo, así como para identificar biomarcadores involucrados en el riesgo de enfermedades crónicas.









