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5 formas de usar maicena dentro y fuera de la cocina

La versatilidad, pureza y bajo costo de la maicena la convierte en un ingrediente muy útil, tanto en alimentos como producto de limpieza.

La maicena, en su nivel más básico, es un snack vegetal. Al igual que las personas, las plantas guardan almidón en caso de ‘tener hambre’ más tarde.

Las plantas de maíz crean almidón a partir del exceso de glucosa y lo reservan. Cuando lo necesitan, pueden volver a descomponerlo para nutrirse.

El producto que se encuentra en los supermercados se elabora moliendo maíz, combinándolo con agua y extrayendo todas las demás partes, como el recubrimiento de la semilla y la proteína.

La versatilidad de la maicena se debe a sus dos componentes principales: amilosa y amilopectina. La segunda es la que ayuda a espesar los alimentos cuando se mezcla con líquidos calientes.

La maicena es requerida por chefs y fabricantes de alimentos debido a su pureza y bajo costo.

1) Para espesar

Mezclar almidón de maíz en alimentos como salsas es uno de los trucos más comunes, ya que los espesa y crea una textura suave y abundante. Funciona gracias a un proceso llamado gelatinización.

La maicena se gelatiniza por completo cuando se mezcla con líquido y se calienta entre 60 y 85 grados Celsius durante cinco a ocho minutos.

El calor hace que las partículas de almidón de maíz absorban el líquido y se hinchen, proporcionando espesor.

La gelatinización también puede ayudar a que los huevos revueltos sean más cremosos sin tener que usar queso. ¿Cómo? Mezclar un poco de maicena en un poco de agua antes de cocinar los huevos y batir. Luego agregar todo a una sartén a fuego alto con mantequilla o aceite.

Es clave no verterla seca directamente en los huevos o en cualquier otra sustancia caliente, ya que se generarán grumos gelatinizados en el exterior, pero secos en el interior.

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2) Para comidas más crujientes

Cubrir las preparaciones que se quieren freír en almidón de maíz genera una película crujiente en el exterior, como en el caso del pollo o del tofu.

Se trata del mismo proceso de cuando se mezcla maicena en una masa líquida para freír, por lo que se puede sustituir un poco de harina por maicena para que comida salga más crujiente.

3) Masas más esponjosas

La harina rica en proteínas, como la harina del pan, le da a su masa fermentada la elasticidad y vitalidad. Las cantidades más bajas de proteína hacen que los pasteles y otros productos horneados sean suaves y aireados.

Se pueden reemplazar un par de cucharadas de harina con maicena para obtener el mismo efecto.

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4) Slime artesanal

El almidón de maíz también tiene usos fuera de la cocina. Se pueden hacer masas para los niños con agua y jabón de platos, por ejemplo.

Mezclada con agua se convierte en una sustancia sólida bajo presión, pero líquida cuando se deja sola.

Entonces, cuando se revuelve o aplasta en las manos se siente sólido, pero cuando se recoge en la palma, se deslizará entre los dedos como un líquido.

5) Limpiar

La maicena también es excelente para absorber manchas de aceite o líquidos en la ropa. Esto se debe a que es higroscópico (absorbe la humedad fácilmente) y sus partículas son muy finas.

De hecho, cada gránulo de almidón tiene entre 40 y 50 micrones de diámetro, aproximadamente el grosor del cabello humano.

Por eso también es un buen agente antiaglomerante que usan los fabricantes para evitar que el queso rallado se pegue en el paquete. Cualquier humedad va directamente al almidón en lugar de convertirse en pegamento.

Entonces, si hay una mancha de grasa en la ropa, aplicar un poco de maicena absorberá el aceite directamente sobre la mancha. Dejarlo reposar durante 12 horas antes de lavarlo puede ayudar aún más.

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*Fuente: Popular Science

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