El poder de Gianni Infantino parecía intocable hasta hace apenas unas semanas. Con el respaldo de casi todas las federaciones afiliadas y un nuevo mandato prácticamente encaminado, el presidente de la FIFA se preparaba para extender su ciclo hasta 2031. Sin embargo, la rebelión iniciada por la UEFA amenaza ahora con convertir una elección que parecía resuelta en la mayor batalla política del fútbol mundial.
VAN POR SU CARGO
La UEFA ya tiene un plan y un elegido para reemplazar a Infantino en la FIFA
La UEFA impulsa a Nasser Al-Khelaifi como rival de Gianni Infantino para 2027, en plena crisis por el plan de abrir el Mundial a fondos privados.
El Mundial 2026, que debía consolidar definitivamente su liderazgo, terminó dejándolo más expuesto que nunca. Los precios de las entradas, las decisiones disciplinarias cuestionadas y su cercanía con Donald Trump alimentaron una crisis que se profundizó cuando FIFA propuso abrir el negocio de sus competiciones a inversores privados vinculados con el entorno de la familia presidencial estadounidense. La reacción de la entidad europea fue inmediata: denunció falta de transparencia, amenazó con bloquear la operación y comenzó a discutir incluso un posible boicot.
Ahora, el bloque europeo encabezado por Aleksander Ceferin prepara el siguiente movimiento: disputarle directamente el cargo. Según reveló The Telegraph, dirigentes de UEFA intentan convencer a Nasser Al-Khelaifi, presidente del Paris Saint-Germain, para que enfrente a Infantino en las elecciones de marzo de 2027. La maniobra apunta a sacar de la FIFA a un dirigente que fue reelegido en 2023, anunció en abril su candidatura para otro mandato y todavía conserva más de 200 adhesiones, pero cuya fortaleza comenzó a resquebrajarse después del Mundial.
El negocio que convirtió la disputa en una guerra por el poder
La ruptura comenzó con FIFA Forward Enterprise, la compañía con la que Gianni Infantino pretende concentrar la explotación comercial y la organización de los principales torneos del organismo, incluidos el Mundial de selecciones y el Mundial de Clubes. El proyecto contempla vender a inversores privados hasta el 20% de esa estructura, valorada en unos US$20.000 millones, para recaudar alrededor de US$4.200 millones sin ceder formalmente el control deportivo. Según Reuters, FIFA conservaría la autoridad sobre las competencias, el calendario y las decisiones reglamentarias.
La controversia creció cuando Infantino fijó el próximo 19 de septiembre como límite para que las 211 federaciones nacionales definan si respaldan la iniciativa. De acuerdo con Sky Sports, quienes acepten podrían acceder a un paquete de financiación de hasta US$40 millones, mientras que las asociaciones que se mantengan al margen recibirían mucho menos dinero durante el siguiente ciclo. La combinación de plazo y recompensa convirtió una propuesta financiera en una pelea política por los votos.
UEFA reaccionó con una dureza poco habitual. Primero advirtió que el alma y la gobernanza del fútbol no podían comercializarse como un activo cualquiera; después apuntó directamente contra el incentivo económico. “Esto lo dice todo sobre este plan”, respondió el organismo europeo, que denunció una oposición “significativa y creciente” y acusó a FIFA de utilizar el deporte para “enriquecerse a sí misma y a sus amigos”.
Las críticas se extendieron cuando Concacaf y la Confederación Asiática aseguraron que se habían enterado de aspectos centrales de la operación a través de los medios, sin haber sido consultadas previamente. La falta de información sobre las condiciones del acuerdo, los futuros accionistas y el proceso de aprobación reforzó el argumento de Aleksander Ceferin: Infantino intentaba cerrar una transformación histórica antes de que gran parte del fútbol mundial pudiera discutirla.
El inversor que encabeza el proyecto añade una conexión especialmente incómoda. Se trata de Thrive Eternal, el vehículo fundado por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump y yerno de Donald Trump. No existen pruebas de que el presidente estadounidense sea inversor o vaya a beneficiarse del acuerdo y Reuters señaló que Jared tampoco participa de la operación, pero el vínculo familiar vuelve políticamente explosivo el negocio después de la cercanía pública que Infantino mantuvo con Trump durante el Mundial.
Nasser Al-Khelaifi, el elegido para disputarle el poder a Infantino
El nombre que comenzó a circular dentro de UEFA es el de Nasser Al-Khelaifi, máximo dirigente del Paris Saint-Germain. Según reveló el diario británico, los altos cargos del fútbol europeo consideran que el empresario catarí es la figura con mayores posibilidades de construir una candidatura capaz de enfrentar al italiano en las elecciones de FIFA de 2027. Por ahora no existe un lanzamiento oficial ni una confirmación pública, pero ya comenzaron los movimientos para convencerlo.
Su fortaleza excede ampliamente al PSG. Al-Khelaifi preside European Football Clubs, la organización que representa a los principales equipos del continente, integra el Comité Ejecutivo de UEFA desde 2019 y, desde octubre de 2025, ocupa además un lugar en el Consejo de FIFA. Esa combinación le permite moverse entre los clubes más poderosos de Europa y los dirigentes que participarán de la próxima elección.
También cuenta con una ventaja que UEFA necesita para no quedar encerrada dentro de sus 55 federaciones: su origen catarí, su influencia en Oriente Medio y una red de relaciones capaz de abrir negociaciones fuera de Europa. Ceferin y el resto de la conducción saben que los votos europeos no serán suficientes. Infantino construyó buena parte de su poder entre las asociaciones de Asia, África, Concacaf y Oceanía, por lo que cualquier rival deberá disputar esos apoyos para tener posibilidades reales de desplazarlo.
La elección de Al-Khelaifi, sin embargo, también encierra una contradicción. No se trata de un dirigente ajeno al sistema, sino de uno de los hombres con mayor poder económico e institucional del fútbol actual. Su vínculo con Qatar, el peso financiero del PSG y su presencia simultánea en UEFA y FIFA seguramente serán utilizados por Infantino para cuestionar una candidatura que pretenda presentarse como alternativa al avance de los intereses privados.
Pero esa misma acumulación de poder explica por qué Ceferin lo considera competitivo. UEFA no busca únicamente un rostro para expresar su rechazo: necesita a alguien con recursos, contactos y capacidad para transformar la crisis por FIFA Forward Enterprise en una mayoría electoral. El enfrentamiento dejó así de ser una discusión por el negocio del Mundial y comenzó a convertirse en una carrera por la presidencia del fútbol mundial.
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