Recientemente, el periodista y analista de fútbol catalán Albert Blaya Sensat detallaba argumentos sobre por qué el Real Madrid es uno de los equipos más impredecibles del mundo. Y el Real Madrid, hoy, en su empate frente al Bayern Munich por 2 a 2 en el partido de ida de la semi de Champions League, le dio la razón.
CHAMPIONS LEAGUE
El temor de Thomas Tuchel en la previa del partido se cumplió: Real Madrid no necesitó de contexto para marcar
El Bayern Munich sabía que debía tener especial cuidado con esa supuesta actitud pasiva del Real Madrid. Thomas Tuchel lo sabía. Y aun así no pudo.
Si hay algo que caracteriza al equipo de Carlo Ancelotti, es eso: su imprevisibilidad. Desde la llegada del entrenador en 2013, el conjunto Merengue se ha vuelto un espadachín capaz de parecer sometido e incapaz, pero que cuando el rival menos se lo espera le clava una estocada fatal.
Estocada que, además, lleva un veneno emocional muy fuerte. Porque el rival no se la espera. Por el contrario, incluso, cree que domina la situación y los momentos. Pero al encontrarse con un contragolpe letal del Madrid, la caída desde lo mental es demasiado abrupta.
"No lo ves venir": la declaración de Thomas Tuchel
Algo así sucedió hoy, en el encuentro que disputaron en el Allianz Arena frente al Munich. Lo curioso fue que, en la previa al duelo, el propio entrenador alemán, Thomas Tuchel, ya lo había explicado: es muy difícil controlar al Madrid. Y, aún así, le fue imposible contrarrestarlo.
"Si miras sus goles o sus ocasiones y rebobinas 10 segundos, no lo ves venir", había declarado Tuchel. Así que sí, frente a sus dirigidos, podía pasar. Y pasó. El Bayern dominada cómodamente el encuentro, y el elenco español parecía algo dormido. El semblante de sus jugadores daba la sensación de que no habían herramientas suficientes para enfrentar un partido que el Bayern estaba decidido a ganar. A tal punto, de que con solo 6 minutos transcurridos de juego ya había tenido 3 chances claras de gol.
Pero Tuchel ya lo había dicho. "Todo parece bajo control, parece que el Madrid está en inferioridad numérica, entonces avanzas 5 segundos, das ´play´y avanzas otros 5 segundos y ahí lo ves de repente", manifestó en esa conferencia de prensa previa.
En efecto, a los 24 minutos de ese primer tiempo, la simbiosis entre dos de los mejores futbolistas del plantel se hizo cuerpo y el espadachín dio la estocada.
El Bayern no estaba precisamente mal ubicado. En un 4-4-2 plantado en campo propio, esperaba a un Madrid más horizontal que vertical, y cuyas piezas no se repartían por el césped de manera demasiado efectiva. Por caso, los 3 volantes estaban juntos en un radio de no más de 5 metros, como se ve en la imagen de arriba: Valverde, Kroos y Tchouameni, pegados.
En lo que falló el conjunto alemán fue en darle tanto tiempo al poseedor (Kroos) para pensar en una zona en la que puede lastimar. Un lanzador como él debe estar siempre bajo la sombra de alguna marca que lo persiga. Por otro lado, la última línea del Bayern también estaba algo abierta, y eso fue una ayuda clave para que el Madrid marcara.
Todo el resto, fue "culpa" de Toni y Vini. "Toni (Kroos) siempre hace las cosas muy fáciles y me ha regalado un gol", dijo el brasileño post partido. Con eso de "hacer las cosas muy fáciles" se refiere al claro gesto que le hace el alemán para que Vinicius pique al espacio. Pero... ¿A qué espacio?
Que si vengo, que si voy: Vinicius y la trampa a su rival
El pase delicado, sutil, Bochinesco o Riquelmeano en la jerga local, no hubiera llegado a buen puerto si Vinicius no hubiese hecho caer en la trampa a su marca. El zaguero del Bayern, el surcoreano Kim, fue engañado por el sudamericano, que amagó a dar unos pasos en retroceso, en dirección a Kroos... pero de un momento a otro quebró la cintura y escapó a las espaldas del defensor, que lo había seguido como si fuese su propia sombra.
"Es la calidad individual más alta emparejada con una increíble capacidad para permutar posiciones y calidad individual", enfatizó Tuchel en esa conferencia previa. La cara del alemán en su declaración era la de un hombre tranquilo. La tranquilidad no de quien es displicente, sino de quien sabe que, más allá de cualquier preparación, el Real Madrid será siempre impredecible.















