ABC TV, de Australia, acaba de presentar en su programa 'Compass', un documental de media hora titulado 'Peace Pilgrims' (Paz Peregrina), basado en el libro de Kieran Finnane, 'Peace Crimes' (Crímenes de Paz).
Al director John Hughes, de Melbourne, le atrajo la historia de los sucesos en Pine Gap desde 2018, cuando él trabajaba en 'Twilight Time' (Zona de Penumbra), documental sobre la vida y obra de Desmond Ball, de quien supo a través de Richard Tanter.
El documental de la teve australiana es muy interesante porque actualiza una historia que tiene un antecedente de ficción en Netflix, y que nunca logró una 2da. temporada 'clarificadora'.
Nunca se había informado con precisión acerca de cómo vive la gente, mucha de ella aborigen, en las cercanías de Pine Gap, y cómo sufren lo que sucede en la mayor base de espionaje electrónico de USA fuera de su territorio.
Pine Gap
Norman Karl Sanders es un casi nonagenario australiano ingeniero aeroespacial y militante ambientalista que fue representante de Tasmania en la Cámara Baja y el Senado de su país.
Integrante de la comunidad científica tanto de USA como de Australia, él conoció desde su inicio, de qué trataba la apertura de las bases estadounidenses Pine Gap, Northwest Cape y Nurrungar, integrantes de la Red Echelon, que el gobierno estadounidense afirma que no existe y nunca existió, y es posible -según él- que se hayan fusionado con XKeyscore, sistema expuesto por Edward Snowden en 2013.
Según Snowden, XKeyscore permite marcar a una persona con una huella digital, y será identificada en cualquier lugar del mundo al que vaya, en cualquier lugar donde intente ocultar su presencia en línea.
Acerca de la no existencia de Echelon, Pine Gap se encuentra habilitada como una instalación para observación del espacio exterior. Es comprensible, entonces, la histeria estadounidense cuando la Argentina acordó con China una estación de observación aeroespacial en la provincia de Neuquén.
Según Sanders, Pine Gap -al suroeste de la ciudad de Alice Springs, Territorio del Norte, Australia- participa en la guerra táctica, a través de programas como, por ejemplo, The Red Dot Express, que utiliza una gran cantidad de técnicas de imágenes, intercepciones de señales y otras fuentes para identificar los IED (dispositivos explosivos improvisados) por sus emisiones electrónicas. Todos estos datos se muestran como un punto rojo en una computadora Humvee como una advertencia de que hay un posible IED más adelante en una carretera de Afganistán.
Más controvertido es el papel de Pine Gap en los ataques con drones. Sanders recordó que este tema provocó que el difunto Desmond John Ball, destacado experto en inteligencia de ANU (Australian National University), criticara la instalación de Pine Gap, que antes él había apoyado por su rol en el seguimiento de los acuerdos de control de armas.
En 2014, 2 años antes de su muerte, Ball llegó a bautizar a Pine Gap como "máquina de guerra" que ya no podía justificar.
Un juicio
En Australia en 2017, los activistas Timothy Webb, Andrew Paine, Margaret Pestorius y James Dowling fueron acusados de ingresar al área prohibida de Pine Gap sin un permiso, y Paine también fue declarado culpable de llevarse un dispositivo de grabación en la base.
Ellos eran 'Peregrinos de la Paz', grupo cristiano vinculado al Movimiento de Trabajadores Católicos. “Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz” fue una intervención de Benedicto XVI en la basílica Santa María de los Ángeles, Asís.
Los 4 admitieron haber escalado una valla perimetral de alambre de púas de 1,2 metro de altura, arriesgándose a un máximo de 7 años de cárcel para Webb.
Pestorius dijo que esperaban interrumpir las actividades en Pine Gap durante el tiempo suficiente detener algunos ataques con drones.
Aquella semana hubo un ataque con drones que mató a 15 personas, 14 de las cuales no eran ni combatientes ni terroristas, eran inocentes. Puro daño colateral.
El profesor Richard Tanter, de Instituto Nautilus para la Seguridad y la Sostenibilidad, fue llamado como testigo por la defensa, a causa de su conocimiento de Pine Gap, y afirmó bajo juramento:
Ver aquí el trabajo sobre Pine Gap de Nautilus Institute.
Esta información, agregó, se transmite a la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA), que luego puede transmitirla al ejército u otras agencias para posibles ataques con aviones no tripulados.
Paine le preguntó a Tanter qué impacto tendría para la operación de drones el cierre de Pine Gap. La respuesta:
Netflix
Estos datos son esenciales para introducir o revisar una recomendada serie de Netflix, 'Pine Gap', de una única y breve temporada de 6 capítulos, probablemente por todo lo que involucra.
Es posible que el escándalo haya condicionado la trama, permaneciendo en un enfoque casi superficial respecto de lo que ocurre en Pine Gap.
Protagonizada por Parker Sawyers y Jacqueline McKenzie, se filmó durante 2017 y se estrenó en octubre de 2018 por ABC TV, de Australia, producida por Screentime, productora de la que participa la francesa Banijay Group.
En Australia había indignación por el uso de drones de ejecución durante los días de Barack Obama en la Casa Blanca, que provocaban decenas de 'daños colaterales' tal como se bautizaron a los muertos inocentes que provocaban los misiles.
El marketing de la Casa Blanca intentó minimizar el escándalo a escala global pero, a causa de Pine Gap y su rol en ese ejercicio del terrorismo de Estado muy frecuente en el caso de Israel -quien luego se queja si es utilizado en su contra en buques que navegan el Golfo Pérsico-, la polémica fue demoledora para los intereses de USA.
Microondas
El tema de los drones vuelve a escena pero al revés, a causa del video preparado por una empresa llamada Epirus y comentado por David Ignatius en The Washington Post.
El video en cuestión, según relata Ignatius, muestra un enjambre de 8 drones avanzando a través de un campo de pruebas del gobierno en Nevada.
Hoy día la guerra no convencional tiene novedades:
Drones pequeños, baratos y livianos utilizados como “artefactos explosivos improvisados”, algo así como 'drones suicidas'.
La energía dirigida de las microondas para desactivar la electrónica de los drones, aplicando inteligencia artificial para apuntar a frecuencias precisas con un pulso de energía densamente concentrado. El sistema se llama Epirus y puede desactivar un dron enemigo pero a unos metros pero dejar intacto otro que es amigo, tanto grandes drones de alas fijas como pequeños cuadricópteros.
Los ejecutivos de Epirus dicen que su sistema puede desactivar el rotor de un dron, o su cámara, o su sistema de navegación GPS, o incluso implantarle un código para manipular sus movimientos.
El Pentágono ha demorado en adoptar esta tecnología de microondas, que China desarrolla desde hace más de una década.
Un cambio feroz
El exsecretario de Defensa estadounidense, Mark T. Esper, acaba de ingresar a la junta directiva de Epirus, y el Pentágono comenzará a desplegar los sistemas en las fuerzas estadounidenses de todo el mundo.
Los escépticos reclaman que se pruebe Epirus en un combate real.
La Fuerza Aérea estadounidense, en su documento 'Futuros de energía dirigida 2060' reconoce, en forma implícita, el fracaso de la hipótesis del láser como arma de energía dirigida.
Los láseres tienen problemas:
- son pesados,
- requieren mucha potencia,
- no pueden penetrar las nubes y
- pueden tardar hasta 5 segundos en disparar a un objetivo.
Los funcionarios estadounidenses creen que el 'Síndrome de La Habana' que ha afectado a los diplomáticos estadounidenses en el extranjero puede ser causado por el uso de radiación de microondas que ya dominarìan sus enemigos.
El cofundador de Epirus, Grant Verstandig es hijo de Toni Verstandig, funcionaria del Departamento de Estado y luego asesora de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) especializada en el desarrollo de tecnología de interferencia contra IED y luego drones, abandonó Brown University como estudiante de segundo año en 2009, se enseñó a sí mismo codificación e inteligencia artificial, y al año siguiente fundó una empresa de atención médica que fue adquirida por UnitedHealth, que lo nombró jefe digital en 2017.
Luego fundó Epirus, que se enfocó en la seguridad nacional y su socio inversor fue John Tenet, hijo del ex director de la CIA, George Tenet.
Verstandig y Tenet reclutaron a Bo Marr, especialista en investigación energética dirigida en el contratista de defensa, Raytheon.
En 2019 comprendieron que el gran avance era lo que ellos llamaron “SmartPower”: usando chips de nitrito de galio superdensos y algoritmos de IA para estabilizar, enfocar y dirigir la energía a frecuencias precisas, podían desactivar drones.
Verstanding ya trabaja en el uso civil de su tecnologìa:
Microondas de alta potencia para quemar el carbono de las emisiones de dióxido de carbono
'SmartPower' para reducir los tiempos de carga de los vehículos eléctricos de horas a minutos.
Una pregunta: ¿podrían las microondas desactivar misiles?
Nadie lo sabe aún. ¿Habrá que introducir modificaciones en Pine Gap?














