Conocido por su emblemático papel como El Zorro, Guy Williams fue más que un actor exitoso: fue un enamorado de la cultura y la gente argentina. Desde su primera visita allá por 1973, el país lo adoptó como propio, y él correspondió el cariño al punto de hacer de Buenos Aires su residencia en sus últimos años.
A MÁS DE UN SIGLO
Guy Williams, el héroe de "El Zorro" que eligió a Argentina como su último hogar
El Zorro en persona, Guy Williams, nació hace 101 años, en Nueva York. Pero se enamoró tanto de Argentina que decidió pasar sus últimos días en Recoleta.
Guy Williams, el hijo de inmigrantes que se convirtió en El Zorro
Nacido como Armando Joseph Catalano en Nueva York el 14 de enero de 1924, Guy Williams era hijo de inmigrantes sicilianos que soñaban con darle un futuro próspero a su familia. Williams se crio en el movido barrio de Little Italy y desde chico tenía interés por la esgrima, un arte que aprendió de su padre y que años más tarde le serviría para obtener el papel de El Zorro. A pesar de que resaltaba en matemática durante su etapa escolar, dejó los estudios para seguir su verdadera vocación: la actuación.
Antes de alcanzar la fama, trabajó como soldador, inspector de partes de aviones y modelo publicitario. Pero su físico imponente de 1,90 m y su atractivo rostro lo llevaron a aparecer en revistas como la Harper’s Bazaar. De todas maneras, Hollywood no le abrió las puertas con tanta facilidad: la industria discriminatoria del entretenimiento lo rechazaba por su aspecto latino, razón por la que su agente le sugirió cambiarse el nombre a Guy Williams, finalmente pudiendo avanzar en su carrera.
El papel de El Zorro le llegó en 1957 después de audicionar frente al mismísimo Walt Disney, que quedó impresionado por la presencia y las capacidades con la espada y la guitarra de Williams, habilidades que tuvo que cultivar para encarnar a Diego de la Vega, el aristócrata californiano que por la noche se convertía en el justiciero enmascarado.
La serie fue un éxito rotundo, atrayendo a audiencias masivas tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, e incluso el tema musical del programa se popularizó por derecho propio. A pesar de lo bien que le iba, los problemas de contrato entre Disney y la cadena televisiva truncaron la continuidad del programa en 1959, y Williams, pese a que protagonizó otros proyectos, jamás volvió a repetir el impacto de El Zorro.
Su carrera empezó a declinar, y Williams decidió buscar nuevas experiencias, algo que lo llevó a conocer el país que transformaría su vida: Argentina.
Guy Williams y Argentina: un amor eterno
La relación entre Guy Williams y Argentina comenzó casi por casualidad. En 1973, Canal 13 decidió aprovechar la popularidad de El Zorro, emitida con enorme éxito desde 1968, y trajo al actor para participar en programas especiales. La llegada de Williams al Aeropuerto de Ezeiza fue apoteósica: miles de fanáticos, tanto chicos como grandes, se amontonaron para recibirlo como un verdadero héroe.
Sorprendido y conmovido por el fervor de los argentinos, Guy se mostró amable y cercano, accediendo incluso a enfundarse de nuevo en el traje de El Zorro para la televisión, algo que había rechazado en su país natal. Durante su visita, Williams recorrió escuelas, hospitales y programas de televisión, y entabló amistad con Fernando Lúpiz, un joven campeón de esgrima que más tarde lo acompañaría en espectáculos circenses.
La conexión entre Williams y Argentina era tan profunda que terminó volviendo varias veces, en las que protagonizó espectáculos de circo y eventos que llenaban estadios, donde deslumbraba a los chicos que lo veían combatir en persona como su ídolo de la pantalla. Al final, en 1979, durante la dictadura militar, Williams se instaló en Buenos Aires, convertido en un vecino más de Recoleta, disfrutando de charlas en los cafés y paseos tranquilos por las calles porteñas.
Aunque nunca abandonó por completo su vínculo con Estados Unidos, Argentina lo había adoptado como un hijo propio. Williams invirtió en propiedades y cultivó amistades que mantuvo hasta sus últimos días. Finalmente, en abril de 1989, el Zorro dejó este mundo, pero su leyenda permaneció viva en el corazón de los argentinos. Y gracias a los esfuerzos de Fernando Lúpiz, sus restos descansaron temporalmente en el panteón de la Asociación Argentina de Actores, un honor reservado sólo para figuras nacionales, antes de que sus cenizas fueran finalmente esparcidas en California.
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