ENTREVISTA

"Un Oscar no es algo que tengo que ganar"

A los 54 años, Tim Burton, director, productor, escritor y diseñador estadounidense, se caracteriza por un cine surrealista y oscuro, inspirado -tal como también les sucedió a Terry Gilliam y a los Hermanos Quay-, en el director de animación checo Jan Svankmajer. Su obra se caracteriza por la presencia de mundos imaginarios donde están presentes elementos góticos y oscuros, cuyos protagonistas suelen ser seres inadaptados y enigmáticos. Sus características físicas son extremas: muy altos, muy cortos, muy esbeltos y muy gordos. Casi todos sus personajes se caracterizan por tener enormes ojeras como si no hubieran dormido en días (por ejemplo, Edward Scissorhands, el Pingüino, Sweeney Todd, Katrina Van Tassel, etc.). A esto el director le suele llamar "estilo de cine mudo". Él incorpora personajes siniestros y autodidactas. Y frecuentemente recurre a los nombres Edward, Vincent y Víctor. Bueno, Víctor es el arranque de la nota...

 

NYC (The New York Times). A punto de estrenar 'Frankenweenie', basada en un cortometraje que hizo para la Walt Disney Co., en 1984, Tim Burton habló de todo: de eso y de Johnny Depp, cómo es trabajar con su pareja Helena Bonham Carter, Batman en la era del Caballero de la Noche, sus éxitos y sus fracasos. 
 
-'Frankenweenie' no sólo se remonta al inicio de tu carrera, parece referirse a muchas películas que hiciste desde el corto original. ¿Está diseñada sí?
 
-Si realmente me pusiera a pensar en eso, es algo que probablemente no haría (Risas). Concientemente no hago esas cosas: hice esto, voy a poner eso ahí como referencia a mí mismo. Las cosas con las que crecí se quedan conmigo. Comenzás de cierto modo, y luego pasás toda tu vida tratando de encontrar cierta simpleza que tenías. Se trata menos de quedarse en la niñez que de mantener un cierto espíritu de ver las cosas de un modo diferente. 
 
-¿Cuánto de tu niñez vemos en el aislamiento de [el protagonista de la película] Victor?
  
-Me sentía como un náufrago. Al mismo tiempo que me sentía normal. Creo que un montón de niños se sienten solos y un poco aislados, y en sus propios mundos. No creo que los sentimientos que tuve hayan sido únicos. Te podés sentar en el salón de clases y sentirte como si nadie te entendiera, y sos Vincent Price en 'La casa de Usher'. Me imagino, si hablás con cada niño, que la mayoría de ellos se siente de manera similar.  Pero de adolescente me sentí muy torturado. De allí vino 'El joven manos de tijeras'. Estaba clínicamente deprimido, y no lo sabía. 
 
-¿Te animaste a los deportes?
 
-Mi papá era un jugador de beisbol profesional. Se lesionó muy temprano en su carrera, así que no pudo satisfacer su sueño por completo. Terminó trabajando en el Departamento de Deportes de la ciudad de Burbank. Yo hice algunos deportes. Fue un poco frustrante. No era el mejor deportista. 
 
-Eso puede ser muy desalentador a esa edad, aprender que sos malo en algo. 
 
-Es lo mismo con el dibujo. Si mirás los dibujos de los niños, son todos geniales. Y en cierto punto, aún cuando tienen 7,8 o 9 años, dicen "Oh, puedo dibujar". Bueno, sí podés. Pasé por lo mismo, incluso cuando comencé a ir a CalArts (el Instituto de Arte de California), y algunos profesores me dijeron: "No te preocupes, si te gusta dibujar, simplemente dibujá". Y eso me liberó. Mi madre no era una artista, pero hizo unos búhos con pinos, o un gato bordado. Hay una salida para cada uno, ¿sabías?
 
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'Frankenweenie'
 
 
 

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-¿Las películas de terror de clase B eran accesibles cuando estabas creciendo?
 
-Mostraban películas de monstruos en la TV regular de entonces, las que no mostrarían hoy. Algunas eran muy duras, como 'El cerebro que no moriría', o alguna donde a un tipo le arrancan el brazo y se desangra contra la pared. Mis padres estaban un poco alterados (risas). Pero era mejor que mirara la TV antes de que ellos tuvieran que mirarme o lidiar conmigo. 
 
-¿Hay emociones y experiencias en 'Frankenweenie' que la audiencia no asocie con las películas de Disney?
 
-La gente se precupa y dice "Dios mío, al perro lo atropella un auto". Es gracioso cómo la gente se asusta de sus emociones. Recuerdo que el corto original debía salir con 'Pinocho', y todos se alteraron con eso, como si los chicos fueran a salir corriendo y gritando de los cines. 
 
-¿Encontrás justicia poética en el hecho que, después de todo, Disney es el estudio que está lanzando 'Frankenweenie'?
 
-Siento como si hubiera estado en una puerta giratoria todos estos años, y desde mi primera vez allí como animador a 'Frankenweenie', a 'Pesadilla antes de Navidad' y 'Ed Wood', siempre ha sido la misma reacción: "Vuelvo", y luego "Hmmm, no lo sé". Después de que terminé de trabajar en 'El zorro y el sabueso' y traté de ser un animador de la Disney -lo que fue inútil- ellos me dieron una oportunidad, por un año o dos, de dibujar lo que quisiera. Me sentí agradecido por ello. Al mismo tiempo me sentía como Rapunzel, una princesa atrapada en una torre. Tenía todo lo que necesitaba, excepto la luz del dia. Sentí que ellos realmente no me querían, y afortunadamente Warner Brothers, y Paul Reubens y los productores de 'Pee-wee', vieron la película y me dieron una chance. 
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-Si 'La gran aventura de Pee-wee' y 'Beetlejuice' no hubieran sido exitosas, ¿hubiera sido el fin de tu carrera como director?
 
-Siempre me sentí mal por las personas cuyas primeras películas fueron éxitos gigantezcos(risas). Fueron películas que estuvieron bajo el radar en cierto modo. Ambas fueron de bajo presupuesto en términos de estudios. Ambas fueron éxitos moderados, y estuvieron entre las '10 peores películas del año'. Lo aprendí bastante temprano: no te entusiasmes demasiado, no te vuelvas demasiado complaciente, no te vuelvas tan ególatra. 
 
-Cuando ves, 23 años después de 'Batman', el grado con las que las películas de supehéroes se convirtieron en la columna vertebral de Hollywood, ¿sentís orgullo o un sentido de propiedad?
 
-No, no de propiedad. Al mismo tiempo ('Batman') se siente como el primer intento de una versión más oscura de un comic. Ahora parece un alegre jugueteo. Si recuerdo correctamente, no fue una película con el mejor recibimiento por la crítica. Así que sí, me siento extraño por haber conseguido tal mala reputación en algún nivel, y nadie mencionó, 'oh, tal vez ayudó a comenzar algo'.  
 
-Cuando trabajaste con Johnny Depp por primera vez, en 'El joven manos de tijeras', ¿qué fue lo que te conectó con él?
 
-Aquí estaba un tipo que fue percibido como esto, este ídolo adolescente de la revista Tiger Beat. Pero con solo verlo, te puedo decir, sin conocer al muchacho, no era eso, como persona. Muy simple, el encajó en el perfil del personaje. Estábamos en Florida, con un calor de 32°C, y él no podía usar sus manos, y estaba vistiendo un traje de cuero ajustado y cubierto de maquillaje de la cabeza hasta los pies. Me impresionó su fuerza y estamina. Recuerdo que Jack Nicholson me mostró este libro sobre actuar con máscara y cómo esto desata algo más en la persona. Siempre me impresionó cualquiera que tuviera la voluntad de hacer eso. Porque un montón de actores no quieren cubrir (pone voz teatral) "el instrumento". 
 
-¿Tu relación con Johnny cambió mientras sus carreras evolucionaban?
 
-Siempre ha habido un código. Él siempre fue capaz de decifrar mis divagaciones. Para mí es más un actor tipo Boris Karloff, un actor de carácter, que un galán. Lo único que cambió, y esto es algo en lo que trato de no poner atención, es cómo el mundo exterior lo percibe. (Sarcásticamente) "Oh, estás trabajando con Johnny otra vez?", "Oh, cómo es que no estás trabajando con él esta ves?". No podés ganar. Me rindo. 
 
-No tenés un repertorio formal de compañías, pero hay ciertos actores a los que volvés a convocar.
 
-(Suspira) No quiero responder a las críticas que oigo. La gente dice "oh, la está usando otra vez" o "lo está usando otra vez". He disfrutado mucho trabajar con todos los que lo hice. Pero es bueno mezclar. Si alguien es correcto para el papel, ¿ya trabajé con ellos? Bien. ¿No lo he hecho? Bien. 
 
-Teniendo una vida con Helena Bonham Carter, ¿tenés que tener más cuidado con cómo la usas en tus películas?
 
-Lo grandioso con ella es que, mucho antes de conocerla, tenía una carrera completa. Incluso es capaz de hacer cosas que no son necesariamente glamourosas o atractivas (risas), y la admiro por eso. Aprendimos cómo dejar cosas en casa, hacerla más un refugio. Pero probablemente me tomo un momento para pensar en eso. En 'Sweeney Todd' fue bastante duro. Nadie era cantante, así que me fijé en un montón de gente. Todo el mundo tiene una audición, ella la hizo también. Esa fue muy dura, porque me sentí cómo 'Dios, hay un montón de grandes cantantes, y va a parecer como que le di este papel a mi novia'. Ella atravesó un proceso extra.  
 
-En tus últimas películas la volviste cenizas, la arrojaste al fondo del oceano...
 
-Lo sé. Pero ella lo logra en otras películas. Ella ha sido quemada viva bastante últimamente, o se prende fuego mucho. De nuevo, impuse otra tendencia. 
 
-Tu remake de 'El planeta de los simios' te llevó hasta Helena, pero por otro lado, ¿no fue un traspié profesional?
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-Sí. Traté de aprender mi lección. Usualmente pasa con películas con grandes presupuestos. Te metés en ellas, y hay algo que te gusta, el estudios quiere hacerlo. Pero ni el presupuesto ni el guión están establecidos. Entonces tenés este tren en movimiento. Trabajás en ella y la terminás porque el presupuesto es demasiado grande, y te sentís como un contador. Ciertamente es precibida como una de mis películas menos exitosas. Pero al mismo tiempo conocí y trabajé con un montón de que gente a la que amo. 
 
-¿Explicarás alguna vez su final?
 
-Lo tenía todo resuelto. Pero es mi propio asunto privado. Algún día tomaremos algo de LSD y hablaremos al respecto. 
 
-Tus películas más recientes, como 'Sweeney Todd', 'Alicia en el país de las maravillas' y 'Charlie y la fábrica de chocolates', están, en alguna forma, basadas en propiedades existentes
 
-Había oído eso, pero muchas cosas lo están, en alguna forma. Si bien para 'Alicia' hay un libro, hay un montón de versiones. Pero no hay una película en la que mire y diga "Ooh, tenemos que superar esa 'Alicia'".
 
-¿Es más difícil poner tu estampa personal en algo que no creaste desde el comienzo?
 
-No para mí. Puede ser percibido de esa forma, pero tengo que personalizar las cosas, vengan o no de mí. Si yo eligiera las cosas fáciles, aunque 'Ed Wood' estaba basada en un libro, está basada en una persona. 'Sweeney Todd' es una de mis películas más personales, porque el personaje de Sweeney Todd es un personaje con el que estoy completamente relacionado. Incluso en el 'Planeta de los simios' hay cosas con  las que estoy relacionado, de otra forma no podría hacerlo. 'Frankenweenie' es un poco más puro en ese sentido. Pero podés decir que está basado en un corto que está basado en un montón de otras películas. 
 
-¿Es un peligro tener un estilo tan distintivo que se vuelva repetitivo e imitado?
 
-Me preocupa un poco. La gente cree que hice 'Coraline'. Henry [Selick, quien dirigió 'Coraline' y 'Pesadilla antes de navidad'] es un gran realizador, pero cuando dicen algo, tienen que decir el nombre de la persona. "Del productor de...", bueno, hay ocho productores. Es un poco engañoso. No un poco, es muy engañoso, y eso no es justo para el consumidor. Tené el coraje de salir bajo tu propio nombre. Pero no tengo control sobre eso, y no va a hacerme cambiar. No puedo cambiar mi personalidad. A veces deseo poder hacerlo, pero no puedo.
 
-¿Pensás que la sobrefamiliaridad pueda ser un problema con 'Sombras tenebrosas', que la gente vea que sos vos, y Johnny, y monstruos, y piensen, "ya vi esto antes"?
 
-Aunque se consideró un fracaso -financieramente- no fue tan tanto. Tal vez no prendió fuego al mundo, pero devolvió su dinero con un plus, así que puedo marcar eso como que no fue un total desastre.  Hay personas con las que hablo a las que les gusta eso. 'Alicia' fue duramente criticada. Hizo cerca de US$1.000 millones, creo. 'Ed Wood' fue aclamada por la crítica, fue un completo fracaso. Todo tiene una extraña manera de equilibrarse. 
 
-Cuando tuviste tu propia retrospectiva en el Museo de Arte Moderno, ¿te sentís a prueba de balas después de eso?
 
-Eso fue surreal. Un montón de gente pensó que yo hice eso a mano, lo que no hice. Se me acercaron y yo estaba bastante alterado al respecto. Para mi, era todo privado. Nunca quiso ser, algo así como, el gran arte. Es como que tu ropa sucia cuelgue en la pared. "Oh, mirá ahí están sus medias y ropa interior sucias". Pero con los curadores me sentí en buenas manos, y ellos lo presentaron como "esto es su proceso, esto es lo que hace". 
 
-¿Vino con escollos imprevistos?
 
-Se hizo lo mismo con las películas. Fue rechazado con "esto no es arte". Con lo cual estoy de acuerdo. 
 
-¿Hay otras formas de reconocimiento que todavía te gustaría ganar?
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-¿Como un cargo público?
 
-¿Como un premio de la Academia?
 
-Crecí con películas como 'El Dr. Phibes', que no competían por el premio de la Academia. (Risas). No es algo que tengo que ganar. Es como meterse en filmar, no lo dije al principio, "me voy a convertir en realizador", "voy a mostrar mi trabajo en el MoMA". Cuando empezás a pensar esas cosas, estás en problemas. Las sorpresas son buenas. Se vuelven rarás y más raras mientras avanzás. Pero nada como eso es especial. No soy Woody Allen todavía. 
 
-Esto es un poco extraño de preguntar a una persona con tantos años de trabajo por delante, pero ¿cuál querrías que sea tu legado?
 
-¿Qué quiero en mi lápida?
 
-Suena como algo en lo que ya pensaste.
 
-Lo hice. Creo que es sabio planear a futuro. Comience temprano, planee su funeral hoy. No es un pensamiento morboso. Si querés que algo ocurra de cierto modo, especialmente la última cosa, no hay razón para no hacerlo. Lo que me interesa más es que hiciste algo que realmente tuvo un impacto. La gente se me acerca en la calle, y tiene un tatuaje de 'Pesadilla', o hay niñitas que dicen que aman 'Sweeney Todd', y pensás "¿Cómo te dejaron verla? O ves a personas, especialmente cerca de Halloween, vestidos con disfraces, como 'El cadaver de la novia' o el sombrerero loco, o Sally. No es la crítica, no es la taquilla. Son cosas que sabés que están conectadas con la gente. 
 
-¿Hay algo de las producciones más masivas que admitís disfrutar?
 
-Siempre soy malo en esto. Nombrá algo. 
 
-Bueno, ¿ahora que la serie 'Downton Abbey' está de vuelta en el Reino Unido la vas a mirar?
 
-No. Helena, es más su tipo de cosas. Esa no. Para mí es como inyectarse morfina un domingo a la noche. Y eso puede tener su lado positivo. Pero no mi tasa de te. Hay programas como 'MasterChef' con los que lloro. No sé por qué. Encuentro muy emotivo que cocinan algo  y no les sale. Las películas, en las que no puedo pensar, pero especialmente si estoy en un avión, no sé por qué, tal vez porque estoy constantemente pensando en que te vas a morir, lloro con cada película si la miro en un avión. 
 
-Tuve esa reacción con 'Realmente amor'. 
 
-(Respira) Ooh, no, no. Vi esa con Helena, y nunca olvidaré la campaña publicitaria. Era algo como "si no amás esta película, hay algo malo con vos". Y la vimos, y nos peleamos y discutimos todo el camino a casa. Pasó lo mismo con 'Mamma Mia!' Para ser una película para sentirse bien, nunca había estado tan deprimido. 
 
-Tus hijos son los suficientemente grandes para ver películas. ¿Tratás de influenciar sus gustos?
 
-No los presiono demasiado. Estuve muy orgulloso cuando la película favorita de mi hija fue 'La guerra de las gargantúas' [un film japonés de monstruos de 1966]. Pero ahora ella es mayor y se alejó de eso un poco. No los presiono con mis cosas. Si les gusta, les gusta. Las encontrarán o no. Tenés que dejar que encuentren su camino.