El 1er. Congreso Argentino de Filatelia que tuvo lugar en 1953 decidió que cada 21/08 se celebrara el Día del Filatelista Argentino en memoria de la impresión del 1er. sello postal argentino, valor que asomara a la órbita de las comunicaciones con fecha homóloga pero en 1856.
21/08 - SELLO POSTAL
#Efeméride: Día del Filatelista Argentino, con tinte francés
El sello postal fue uno de los primeros pasos de la Argentina, camino a la construcción de soberanía en las comunicaciones. Día del Filatelista Argentino.
100 años más tarde, en 1956, al cumplirse un siglo de la primera estampilla argentina, el Correo lanzó un sello conmemorativo en homenaje al gobernador de la Provincia de Corrientes, Dr. Juan Pujol, impulsor del timbrado postal en nuestro país, y quien pusiera en manos de Matías Pipet, inmigrante francés, orfebre y labrador sobre planchas metálicas, la tarea de esculpir en cobre, dicho valor patrimonial, estatuyendo un símbolo de soberanía.
Aquel era un país que construía paso a paso la argentinidad y la simbolización de la Patria, resignificada a partir de la sanción de la Constitución Nacional en 1853.
Con el sello de la Historia
Así, la primera estampilla de Argentina, comenzó a circular un 21 de agosto de 1856, en la provincia de Corrientes. El sello fue diseñado por un inmigrante francés, Matías Pipet, quien fue el grabador de la única plancha en cobre en la que fueron impresas las diecisiete producciones emitidas hasta 1880, año en que fueron nacionalizados los servicios postales.
Los sellos fueron impresos en papel de seda (barrilete), en tinta negra y con el contorno liso. La estampilla tenía la efigie de la Diosa Ceres, nombre latino de la deidad de la agricultura, imitación de los primeros sellos postales franceses y el valor era el de un real.
El sello, como dijimos, había sido encomendado a Pipet, por el Dr. Juan Pujol, por entonces Gobernador de Corrientes, quien trajo la idea del timbrado postal de un viaje que había realizado por Europa. Al regresar de su viaje, Pujol, estableció el timbrado postal en Corrientes.
Por ese entonces las provincias argentinas mantenían sus propios servicios de correos y hasta ese momento el de Corrientes era gratuito. Pero las necesidades del erario provincial lo llevaron a encarar de otra manera este problema.
El 18 de febrero de 1856, la Honorable Sala Permanente dictó una Ley cuyo artículo primero decía: “Se establece un impuesto por el porte de cartas que circulen por el Correo Provincial”. Dos días más tarde, Juan Gregorio Pujol, promulgó dicha ley. Simultáneamente, con el franqueo previo para el pago de los servicios postales, nació un pequeño gran problema: la emisión de la estampilla.
El gobernador correntino encomendó esta tarea a Pablo Emilio Coni, quien era el director de la Imprenta del Estado Provincial. Se trataba de un francés dedicado desde muy niño a las artes gráficas quien desde un primer momento descartó el procedimiento litográfico por ser de fácil falsificación y se inclinó por la impresión tipográfica pero se encontró con que en la imprenta estatal, más allá del personal capacitado, ninguno se sentía capaz de asumir semejante responsabilidad.
A pesar de este inconveniente no se dio por vencido y se puso en la búsqueda de quien lo ayudara a superar el problema. Así aparece en escena su propio panadero quien se ofrece a ayudarlo. Este primer sello postal argentino fue puesto a la venta en la Administración de Correos de Corrientes de la época y se mantuvo vigente hasta 1880. A lo largo de ese período se realizaron unas 17 emisiones con este motivo.
Matías Pipet, el panadero, al rescate
Pero, ¿quién era Matías Pipet?
El hombre era un inmigrante de origen francés, llegado promediando el siglo 19, porque había recibido información sobre un plan de colonización para Corrientes que luego no se concretó. Pipet había sido aprendiz de grabador en Francia, contando con algunos conocimientos sobre esta materia.
¿Cómo lo hizo?
Pipet tomó como modelo para la viñeta el diseño de la emisión de Francia de 1849, con la efigie de la diosa Ceres, nombre latino de la deidad de la agricultura, cuya fuerza reconoce su origen en la tierra, representa la fecundidad y lleva por atributos la hoz y la gavilla. Éste es el motivo por el cual existe mucha similitud entre el primer sello francés y el primer sello adhesivo argentino y a su vez, primero y único de Corrientes.
Sin impresoras 4 D, con visión, talento y tenacidad
Pipet fabricó, más allá de las limitaciones técnicas, 8 clisés de cobre, individualmente trabajados, todos muy similares entre sí pero con variantes de fácil reconocimiento. Con los 8 clisés se preparó una plancha de metal, a 2 líneas de 4 cada una, montada sobre madera dura de lapacho y de una dimensión de 19 milímetros por 22 milímetros cada pieza.
Cada clisé llevaba en su parte superior la leyenda “Corrientes”, y en la inferior la de ‘UN REAL M.C. (moneda corriente), es decir la moneda circulante o común. Con esta plancha se imprimieron las estampillas en papel del conocido como tipo “barrilete” (seda) y la primera impresión fue hecha con tinta negra, sobre papel de color azul índigo (azul grisáceo). Estas estampillas eran sin dentar, es decir de contorno liso.
Fue la sola y única plancha que haya existido y que sirvió para la impresión de las 17 emisiones lanzadas a la circulación desde 1856 hasta 1880, año en que quedaron suprimidas por la nacionalización de los servicios postales.
El valor de comunicar: poner en común
La primera circulación tuvo lugar el 21 de agosto de 1856, según un aviso aparecido en el N°317 de “El Comercio”, boletín oficial del gobierno de Corrientes. Años más tarde la plancha con los sellitos grabados por Pipet llenó otras funciones, posiblemente nunca imaginadas por su autor.
El 31 de diciembre de 1878 el gobernador Felipe J. Cabral suscribió un decreto que en su artículo 1ro. establecía:
Así nacieron los timbres fiscales correntinos, que al igual que los timbres postales tuvieron la misma matriz común: los clisés grabados por Matías Pipet, quien aún en vida -falleció el 10/01/1886 en Mercedes, provincia de Corrientes- pudo conocer la trascendencia de una realidad trabajada por él con empeño y fe en el país que lo había recibido.
San Luis y la puesta en valor del legado cultural
En el sitio oficial de gobierno de la provincia de San Luis encontramos, a partir de esta sucinta investigación, que la pasión puntana por la filatelia está relacionada íntimamente con la docencia en valores:
En San Luis, desde el bienio 2010-2011, a través de las “Estampillas de Ahorro San Luis” y las “Estampillas Escolares, Ahorro para Mi Futuro”, inició una política innovadora mediante la cual el Gobierno de la Provincia inculca la cultura del ahorro, desde la cultura filatélica.
¿Cuál es el gran problema? La inflación, que prohíbe el ahorro.
Pero desde la Caja Social y Financiera, dependiente del Ministerio de Hacienda y Obras Públicas, se saluda a todos los filatelistas y coleccionistas quienes atesoran imágenes emblemáticas, personalidades y símbolos culturales, escenas del pasado, paisajes y especies propias de cada territorio.
Desde Urgente24 honramos junto a los lectores de “Memoria”, el ejercicio de poner en valor la comunicación epistolar de entonces, y el amplio abanico que despliega la comunicación, hoy, asumiendo la misión de comunic-arte y de escuch-arte.
Te proponemos para celebrar, nos envíes alguna anécdota o vivencia con estampillas que haya marcado tu vida. Correo: [email protected]/












