Por primera vez en la historia de la Iglesia Católica Apostólica Romana, casi 200 de sus líderes de todo el mundo se reunieron el 24/02/2019 en el Vaticano, para enfrentar el flagelo de los miembros del clero que abusan sexualmente de niños.
LA SAGA CONTINÚA
24/02/2019: Cumbre del Vaticano por abusos sexuales
La cumbre del Vaticano sobre escándalos de abusos sexuales anuncia el 24/02/2019, que llevará los casos surgidos en la Iglesia Católica a los tribunales. La saga continúa.
La cumbre de cuatro días sin precedentes, convocada por el papa Francisco en septiembre del mismo año, incluyó dos discursos del Papa, charlas sobre mejores prácticas, discusiones en grupos pequeños entre obispos y una ceremonia penitencial en la que participaron sobrevivientes de abusos.
¿Por qué ha tardado tanto la Iglesia en reconocer el pecado de pedofilia?
Días anteriores al encuentro episcopal, entendidos en 'Historia del Catolicismo' dieron su opinión al respecto:
"Dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo", dijo John Carr, experto en catolicismo contemporáneo en la Universidad de Georgetown en Washington. "Una de ellas es: ¿cómo podría haber tomado tanto tiempo la Iglesia para tener una reunión como esta? La otra es: gracias a Dios que finalmente está sucediendo ahora".
Los católicos suelen fechar el inicio del escándalo de abuso sexual con las historias sobre sacerdotes pedófilos que surgieron después de una serie de investigación del Boston Globe en 2002. Otros señalan las revelaciones en 1984 de que un sacerdote de Louisiana había abusado sexualmente de decenas de niños.
Pero la Iglesia ha sabido que tiene un problema con el clero que abusó de niños durante más de 1.700 años, sostiene el erudito británico Patrick Nash en un artículo publicado en el' Oxford Journal of Law and Religion'.
Tal como observa Nash, un consejo de la Iglesia en el año 309 amenazó a "obispos, presbíteros (sacerdotes) y diáconos (...) que abusan sexualmente de niños" con excomunión. Un decreto papal en 1658 se comprometió no solo a eliminar a los pedófilos del cargo, sino también a denunciarlos ante los tribunales seculares.
Entonces, ¿por qué la iglesia todavía tiene un problema con el clero que abusa de los niños?
Intereses y jerarquías
Por varias razones, argumenta Nash. Primero, la Iglesia católica, al igual que otras grandes instituciones, ocasionalmente ha puesto sus propios intereses por encima de los de los miembros individuales.
En todo el mundo, las culturas de abuso han florecido en universidades públicas, en compañías de medios de comunicación e incluso en organizaciones no gubernamentales, como las fuerzas de paz de las Naciones Unidas.
Al igual que las instituciones seculares, solo la presión externa de las autoridades legales o los periodistas obliga a esas instituciones a tratar de poner fin a sus escándalos haciéndose más transparentes y responsables.
Pero la Iglesia Católica también tiene políticas y actitudes específicas que han exacerbado su problema de abuso del clero, argumenta Nash.
Por un lado, su estructura jerárquica, en la que las personas en la cima son consideradas agentes de Dios en la Tierra, promueve una cultura de obediencia e incluso sumisión a los obispos y al Papa.
Ley Canónica
En 2do. lugar, el cuerpo legal de la iglesia, llamado 'Ley Canónica', históricamente ha priorizado el bien de la Iglesia en general, en lugar de las víctimas individuales. La misericordia y el perdón a menudo se extienden al abusador, mientras que la justicia y la responsabilidad tienen menos prioridad.
El sistema canónico, argumenta Nash, "está casi completamente ponderado a favor del acusado". Eso puede ser especialmente cierto en el caso de los obispos que disciplinan a sus sacerdotes. Cuando un obispo ordena un sacerdote, en cierto sentido se convierte en su padre espiritual.
Él toma un juramento sagrado para ser responsable del bienestar del sacerdote. Esta relación puede establecer un claro conflicto de intereses cuando un sacerdote es acusado de abuso, arguye Nash, aunque los obispos en Estados Unidos y otras naciones han tratado de resolver el problema al entregar las acusaciones a una junta de revisión independiente.
"El vínculo teológico entre un obispo y sus sacerdotes, y el papel del obispo como pastor en lugar de como juez, puede hacer que esto sea más difícil de confrontar", dijo el reverendo Hans Zollner, un jesuita alemán y experto en abuso sexual infantil quien fue colaborador en la organización de la cumbre.
Otro tema importante es el clericalismo, la idea de que los sacerdotes se ponen en un pedestal y no necesariamente necesitan escuchar a los católicos laicos, dijo Marie Collins, ex miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores.
Collins renunció a la comisión en 2017 después de que sus esfuerzos de reforma se vieron frustrados por la burocracia del Vaticano, la Curia romana: "Hay tanta política en el Vaticano’, dijo Collins en una entrevista la semana pasada, 'tanto clericalismo y desapego del mundo real. Su sensación es que han existido por 2.000 años y lidian con las cosas a su propio tiempo’. Collins agregó que, durante sus tres años en la comisión, no se promulgaron reformas reales, lo que la llevó a renunciar con frustración. ‘Simplemente no captan la gravedad y el daño generalizado que esto está causando a miles de niños en todo el mundo".
Palabras, palabras, palabras…
Quienes esperaban medidas sumarísimas del tipo de expulsar de la institución a los clérigos abusadores y encubridores sin el debido proceso judicial interno se sienten decepcionados. Víctimas de los abusos de la curia y dirigentes de ONG que luchan contra la pedofilia que se acercaron a la Plaza de San Pedro expresaron ante la prensa su completa decepción, que sintetizaron con el concepto: "Solo palabras, no hechos".
El presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, el cardenal Reinhard Marx, denunció que "los archivos que podrían denunciar hechos terribles e indicar el nombre de los responsables han sido destruidos o ni siquiera se han creado". Agregó que "en vez de los culpables, fueron amonestadas las víctimas y se les impuso el silencio. Los procesos y procedimientos establecidos para procesar los delitos fueron deliberadamente ignorados, e incluso cancelados o anulados".
¿Qué dice Francisco?
En un pronunciamiento oficial, el Vaticano afirmó sentir vergüenza y remordimiento por los casos de violencia sexual-reportados en el informe general producido últimamente como evaluación de los cambios promulgados en la cumbre- que involucran de manera directa a sendos miembros de la Iglesia católica en el mundo, y expresó su solidaridad y cercanía con las víctimas.
El papa Francisco aseguró, que la Iglesia se encuentra trabajando para darles a las víctimas la seguridad de la justicia por los crímenes cometidos.
El obispo de Roma también afirmó que, persiguiendo este fin, había procedido a actualizar las normas que condenan este tipo de abusos en la Congregación para la Doctrina de la Fe, la organización encargada de custodiar la correcta doctrina en la Iglesia Católica.














