En una jornada épica el 15 de enero de 1939, Argentina logró su primera gran goleada ante Brasil en la Copa Roca, escribiendo un glorioso capítulo en la historia del Superclásico de las Américas. El estadio Sao Januario de Río de Janeiro fue testigo de la actuación magistral de los argentinos.
La Copa Roca, símbolo de unión entre hermanos americanos
La Copa Roca, bautizada así por el ex presidente Julio Argentino Roca, surgió como un torneo de fútbol amistoso entre Argentina y Brasil. Iniciada en 1914, la competición se jugaba en ambos países y buscaba fortalecer lazos y establecer un marco deportivo para dirimir la supremacía futbolística en la región.
Para tal fin, Roca donó una copa, la primera Copa Roca, y declaró: “Para estímulo de la juventud que en nuestros países cultiva ese nobilísimo sport, y para establecer además un nuevo motivo de amistosas relaciones y comunes propósitos entre los mismos, vería con agrado que la copa se jugara tres años consecutivos entre teams brasileños y argentinos, quedando en propiedad de aquel que la ganara dos veces”.
Roca falleció tres semanas después de la primera edición del campeonato que llevaba su nombre, y que sorpresivamente se la quedó el conjunto brasileño. A diferencia de lo que pidió originalmente, la Copa se disputó en total 11 veces, con 7 títulos para Brasil, 3 para Argentina y una sin definición donde Brasil se quedó el trofeo.
Argentina golea sin piedad a Brasil
El 15 de enero de 1939, el estadio Sao Januario de Río de Janeiro vibró con un espectáculo inolvidable cuando Argentina aplastó a Brasil 5-1, marcando una de las mayores goleadas del equipo albiceleste en la historia del torneo.
El conjunto argentino, liderado por figuras legendarias como Herminio Masantonio, José Manuel Moreno y Enrique García, humilló a la ‘canarinha‘, que venía de quedar tercera en el Mundial del año anterior. La superioridad de Argentina quedó demostrada desde el primer momento, cuando García abrió el marcador antes de los primeros 10 minutos.
Sin embargo, quienes le dieron forma a la contundente victoria que resonó en todo el continente fueron Masantonio y Moreno (de Huracán y River respectivamente), cuyos dobletes terminaron por definir el 5-1. De no ser por Leônidas da Silva un minuto después del quinto gol argentino, Brasil se hubiera ido con las manos vacías.
El once dirigido por el estratega Ángel Fernández Roca demostró un juego maravilloso en cada rincón del terreno de juego. En contraste, el equipo de Carlos Nascimento se vio impotente ante la avalancha de goles de los argentinos.
La actuación magistral de la albiceleste aquel día no solo selló una victoria memorable, sino que dejó una marca imborrable en la historia de la Copa Roca y consolidó la posición de Argentina como un gigante en el fútbol sudamericano.












