Lo explicaba Financial Times en uno de sus más recientes artículos, varios indicadores están sugiriendo que la economía de la eurozona (todos los países de Europa que adoptaron al Euro como moneda) enfrentará una nueva desaceleración en el último trimestre, mientras se anticipa que el repunte de la inflación en los próximos meses, según el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE).
En declaraciones destinadas a moderar las expectativas del mercado sobre un recorte de tasas de interés, Luis de Guindos señaló en un discurso en Madrid que es probable que el veloz ritmo de desinflación observado el año pasado se "desacelere en 2024 y se detenga temporalmente al inicio del año".
Agregó que los indicadores débiles apuntan a una contracción económica en diciembre. Esto confirmaría "la posibilidad de una recesión técnica en la segunda mitad de 2024 y perspectivas débiles a corto plazo", afirmó.
Estos comentarios destacan el dilema al que se enfrenta el BCE cuando se reúna el 25 de enero para decidir cuándo comenzar a reducir las tasas, en un contexto de expectativs económicas débiles y una inflación que se mantiene por encima del objetivo del 2%. Aunque muchos economistas predicen que la inflación en la eurozona alcanzará ese objetivo este año, el banco central no lo pronostica hasta el tercer trimestre de 2025.
Para asegurar que la inflación regrese de manera sostenible al objetivo del BCE, se necesitan datos adicionales que confirmen el proceso desinflacionario, señaló Schnabel, añadiendo que las tensiones geopolíticas representan uno de los riesgos al alza para la inflación, ya que podrían elevar los precios de la energía o los costos de los fletes.
De Guindos no especificó qué implicaría una probable recesión para la política monetaria, adhiriéndose a la línea frecuentemente repetida del BCE de que "las decisiones futuras seguirán un enfoque dependiente de los datos para determinar el nivel apropiado y la duración de la restricción".
De Guindos expresó su expectativa de que la inflación en la eurozona siga un camino similar al de España, donde cayó por debajo del 2% en junio de 2023, antes de aumentar por encima del 3% en los últimos cuatro meses del año pasado, cuando el gobierno eliminó gradualmente los subsidios a la energía.
La economía de la eurozona se estancó durante gran parte del año pasado y se contrajo un 0,1% en los tres meses hasta septiembre en comparación con el trimestre anterior.
Se espera ampliamente que experimente una leve recuperación este año gracias a una inflación más baja y salarios más altos. El BCE había pronosticado el mes pasado que el crecimiento de la eurozona se aceleraría del 0,1% en el cuarto trimestre de 2023 al 0,4% en el tercer trimestre de este año.
Sin embargo, De Guindos puso en duda esto al afirmar que el crecimiento fue "decepcionante" y que "la desaceleración de la actividad parece ser generalizada, siendo la construcción y la manufactura particularmente afectadas". Además, añadió: "Los servicios también se debilitarán en los próximos meses como resultado de una actividad más débil en el resto de la economía".
Su sombría perspectiva se basa en gran medida en una encuesta ampliamente seguida entre gerentes de compras de la eurozona, que señalaba una continua disminución de la actividad empresarial a finales del año pasado. Aunque el índice S&P Global PMI fue revisado al alza la semana pasada, se mantuvo en 47,6, muy por debajo de la marca de 50 que separa la contracción de la expansión.
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