Entre 2013 y 2025 las exportaciones argentinas de peras cayeron 23% y dejaron a su paso una fuerte salida de capitales extranjeros, históricas empresas que dieron paso a nuevos actores regionales ante la pérdida de competitividad y el avance de la manzana.
EL CAMBIO
La retirada de las multinacionales: Las exportaciones que cayeron y provocaron una contundente salida
El negocio que en los '90 y comienzos de los 2000 aparecía como uno de los sectores más dinámicos de las economías regionales terminó en una actividad con menor volumen exportador y firmas históricas que desaparecieron.
El Alto Valle de Río Negro y Neuquén sigue siendo la región donde se produce más del 90% de las peras exportadas por la Argentina. Aunque, el escenario actual ya no es el mismo.
Según datos publicados por el sitio neuquino 'MásProducción', entre las temporadas 2013 y 2025 las exportaciones argentinas de peras pasaron de algo más de 442.000 toneladas a unas 338.000 toneladas. La caída acumulada fue así del 23%, equivalente a más de 100.000 toneladas menos colocadas en los mercados internacionales.
Pero además de la caída de los volúmenes exportados, lo que se redujo considertablemente fue la rentabilidad lo que modificó el ranking de las principales empresas exportadoras del país:
Ello provocó que muchas de las firmas que lideraban el negocio hace apenas poco más de una década desaparecieron, redujeron fuertemente sus operaciones o cambiaron completamente su matriz productiva.
Las inversiones extranjeras que atrajo la convertibilidad
En los 90 el Valle hubo una fuerte ola de inversiones internacionales. Grandes grupos ligados al negocio frutícola desembarcaron en Río Negro y Neuquén atraídos por el potencial exportador de la región pero también por la previsibilidad que otorgaba la convertibilidad.
Firmas internacionales como Dole, Expofrut, Salentein y otros grupos extranjeros vinculados al comercio global de frutas frescas desembarcaron en la Argentina, donde también participaron empresas medianas y capitales regionales.
Pero tras la salida de la convertibilidad y, especialmente, con el endurecimiento de las restricciones cambiarias y comerciales que se profundizaron en distintos momentos de los últimos veinte años, el panorama cambió.
El atraso cambiario, la pérdida de competitividad, el incremento de costos internos y las mayores regulaciones sobre el comercio exterior terminaron erosionando la rentabilidad exportadora. Como consecuencia, las multinacionales comenzaron un proceso de desinversión progresivo que derivó en su retirada del negocio local.
Las últimas doce campañas evidencian un deterioro gradual
Detrás de este proceso aparecen varios factores estructurales:
-Pérdida de competitividad frente a otros países exportadores;
-Altos costos logísticos y laborales;
-Dificultades cambiarias;
-Menor rentabilidad relativa de la pera frente a otros cultivos;
-Caída o estancamiento de algunos mercados externos;
-Reorientación empresarial hacia la producción de manzana.
Los "viejos" líderes
- Patagonian Fruit: de líder absoluto a fuerte repliegue. En 2013 la principal exportadora de peras de la Argentina era esta firma de capitales regionales liderada por el empresario Hugo Sánchez.
Ese año la compañía exportó unas 54.300 toneladas de peras. Sin embargo, en la última campaña sus colocaciones externas apenas alcanzaron las 17.300 toneladas. La caída acumulada ronda así el 70%.
Fuentes del sector explicaron al sitio mencionado que esta retracción no responde únicamente a la crisis exportadora general, sino también a una decisión estratégica de la empresa: reducir la participación de la pera dentro de su esquema productivo e incrementar la producción de manzanas.
- Expofrut, la gigante que desapareció: En 2013 la firma exportaba más de 51.000 toneladas de peras y se ubicaba entre las grandes protagonistas del negocio regional. Hoy directamente desapareció del mapa exportador.
Según publicó el diario 'Río Negro' a propósito de su retirada, la empresa llegó a producir pomelos en Salta, uvas San Juan, peras y manzanas en Río Negro y cítricos dulces en Entre Ríos, a trabajar alrededor de 15.000 hectáreas en todo el país y 850 en el norte de Brasil, a emplear más de 2.000 trabajadores por año en forma permanente y alrededor de 8.000 en forma transitoria durante la cosecha, y a llenar un barco de 4.000 pallets en sólo tres días con toda su producción.
- Moño Azul: Otra de las empresas que perdió protagonismo en la Argentina. En 2013 la tradicional firma, entonces en manos de capitales italianos, exportaba poco más de 40.700 toneladas. Actualmente, bajo control del Grupo Prima, sus exportaciones rondan apenas las 17.100 toneladas. La caída relativa supera así el 60%.
- PAI: A diferencia de otros casos, PAI logró sostener su volumen exportador y su estabilidad aparece como excepción. La empresa, con sede administrativa en General Roca, exportaba cerca de 32.000 toneladas en 2013 y mantuvo prácticamente el mismo nivel en la última campaña.
- Ecofrut y Tres Ases: La situación de Ecofrut también refleja la crisis estructural del sector. Tras su concurso preventivo presentado en abril de 2019 la firma nunca pudo mantener sus niveles de colocaciones externas de peras. Llegó a exportar cerca de 19.800 toneladas en 2013, mientras que actualmente se ubica por debajo de las 2.600 toneladas.
En el caso de Tres Ases, las estadísticas también muestran un deterioro, aunque en este caso moderado, de sus volúmenes exportados durante el período analizado. Paso de las 17.700 toneladas en 2023 a poco más de 14.400 toneladas, lo que refleja una caída del orden del 18%.
- Standard Fruit y Kleppe: las grandes excepciones. Dentro de un escenario mayoritariamente contractivo, la evolución de Standard Fruit aparece como el caso más destacado. La compañía pasó de exportar unas 17.600 toneladas en 2013 a cerca de 30.800 toneladas en 2025. El crecimiento acumulado ronda así el 75%, convirtiéndose en una de las pocas empresas del sector que logró expandirse en medio de la crisis exportadora. Su evolución contrasta con el resto del mercado y muestra cómo algunas firmas lograron adaptarse mejor al nuevo escenario comercial.
En el caso de la firma exportadora Kleppe, muestra esta misma tendencia, aunque no tan marcada. Durante el 2023 las colocaciones externas de esta firma totalizaron 25.600 toneladas llegando a poco más 38.200 toneladas en la pasada campaña, mostrando un incremento del orden del 50%.
El cambio
Hoy la pera enfrenta crecientes dificultades para posicionarse en los mercados internacionales. Brasil continúa siendo uno de los destinos más importantes, pero fuera de algunos mercados latinoamericanos la demanda no logra compensar los costos del negocio argentino.
El negocio exportador de peras en la Argentina atraviesa así una etapa de redefinición con el retiro de capitales extranjeros, la caída de competitividad, el descenso sostenido de los volúmenes exportados y el cambio de orientación productiva de muchas empresas configuraron un nuevo mapa empresarial en el Alto Valle.
El sector continúa siendo estratégico para las economías regionales de Río Negro y Neuquén, pero hoy el negocio aparece más regionalizado, y con menor presencia internacional.
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