ECONOMÍA

LA RECUPERACIÓN

El arrastre estadístico 2020 provoca sonrisas en el FdT 2021 pero la inflación...

La consultora de análisis socioeconómico Marangoni & Rodríguez presenta un escenario de rebote de la actividad 2021 a partir de un arrastre estadístico que dejó el 2020 y que es muy favorable. El tema sigue siendo una inflación muy elevada, que contrarresta la mejora en los ingresos del Estado. Éste debería ser un foco de trabajo intenso de la Administración Fernández pero no lo es y provoca una de las grandes diferencias con el Fondo Monetario Internacional.

Después de un durísimo 1er. semestre en 2020 para el nivel de actividad, las cifras vienen consolidando una nítida recuperación. 

La pasada semana el INdEC dio a conocer el indicador adelantado de actividad para el mes de diciembre, que resultó en una caída del 2,2% interanual luego de avanzar un 0,9% mensual medido sin estacionalidad respecto a noviembre.

Dicho resultado se puede desglosar en dos miradas importantes: lo que pasó y lo que viene. 

Por el lado de lo que pasó, se logró cerrar el año 2020 con una caída del 10% acumulada (que resta por ser confirmada por el INdEC cuando publique el PBI del IV-20), número que tuvo una mejor performance de la que se esperaba a mediados de año, cuando se proyectaba una caída en torno al 12/13%.

Por otra parte, los niveles de actividad de diciembre (y del último trimestre) dejaron un buen margen de arrastre estadístico para el año 2021. 

El concepto de arrastre estadístico implica que de estancarse la economía en los niveles de diciembre (aunque afortunadamente la actividad No está parada), el crecimiento promedio sería del 6,1% para todo 2021. 

En cambio, al tomar en cuenta los niveles promedio del último trimestre de 2020, el arrastre estadístico sería un tanto menor, cercano al 5%, más alineado con lo que espera el Relevamiento de Expectativas de Mercado publicado por el BCRA.

A pesar de las diferencias entre los pronósticos para 2021, de lo que no hay dudas es que en el corriente año observaremos una recuperación de la actividad, marcada por un calendario económico electoral y con los objetivos del poder ejecutivo alineados para llegar a octubre con mejores niveles tanto de empleo como de salarios.

Uno de los mayores desafíos en términos económicos (además del sanitario) es el de poder mantener la inflación entre lo que busca la cartera de hacienda (en torno al 30%). 

Sin embargo, los altos niveles de inflación esperados para el 1er. trimestre del año (en promedio 3,8% mensual) auguran como de muy difícil cumplimiento la pauta oficial y por ende la recuperación buscada de los ingresos reales.

En materia de actividad, otro desafío es expandir la mejora al resto de actividades, ya que se presenta muy segmentada con diferente velocidades entre sectores.

En primera instancia, la industria, el comercio y al construcción comenzaron a traccionar fuertemente una vez que se fueron levantando las restricciones a la circulación.

Precisamente en el día de hoy (04/03) se conocieron datos de Industria y Construcción para el mes de enero, corroborándose el muy buen desempeño. La producción manufacturera está 4,4% arriba de su nivel un año atrás con 4 subas consecutivas. La construcción ya se ubica en los niveles de 2018, crece 23% i.a y lleva 5 meses consecutivos de suba.

Ello respondió a un efecto de reorientación del consumo que dejó de ocurrir dadas las restricciones a la circulación. 

De esta manera se pasó de demandar servicios a demandar mayores bienes tanto de consumo (comercio) como durables (industria y construcción).

Por otra parte, también se sumó el efecto de la alta brecha cambiaria, canalizándose en una mayor demanda sobre los sectores de bienes durables, en este caso orientándose a la construcción y al segmento automotriz.

Quedaron rezagados aquellos sectores vinculados a la gama de servicios, en donde las restricciones de movilidad y las propias decisiones de los consumidores de “cuidarse” jugaron un rol fundamental. 

De esta manera, segmentos como Hoteles y restaurantes, sumados a las otras actividades sociales y transporte recuperaron apenas una parte de lo perdido durante el año pandémico. 

Además, la caída del empleo y el salario observada tomaron protagonismo, generando una menor demanda en estos sectores, que además todavía no cuentan con las autorizaciones para desarrollarse con la totalidad de sus capacidades instaladas habituales.

Es posible esperar que el efecto de “reorientación” del consumo, continúe durante 2021, sobre todo ante la demora en las campañas de vacunación locales, con un invierno cada vez más próximo, por lo que se vería una tendencia a tener mayores cuidados durante los siguientes meses por parte de la población.

Además, el efecto de que la brecha cambiaria continúe en estos niveles genera un abaratamiento de los bienes durables en dólares, por lo que podría volver a darse nuevamente el “consumo brecha”.

Algunos indicadores adelantados de actividad sectorial ya marcan que la recuperación se habría extendido durante el mes de enero, al menos entre los principales segmentos orientados al consumo de bienes durables. 

Además, la confianza del consumidor en términos de dichos bienes se ha recuperado con fuerza a partir de mediados de 2020 y continúa haciéndolo durante 2021, con ritmos de mejora superiores al 50% anual.

Si bien la producción automotriz observó un traspié durante febrero, ello se debió al paro por vacaciones y readecuación de algunas de las principales terminales del país. 

Los despachos de cemento y la producción de acero continuaron mejorando en el 1er. mes de 2021, por lo que es esperable que el sector de bienes durables sea uno de los de mejor desempeño durante el año

Argentina está para rebotar a un ritmo superior al 6% en este 2021, lo que marcá una muy buena recuperación pos pandemia y en línea con el resto de países de la región.

En un año político, las autoridades tratarán de forzar la marcha del corto plazo, conteniendo como se pueda la inflación, pisando algo el tipo de cambio y las tarifas para lograr una mejora de los salarios y poder de compra, algo que junto al impulso del Presupuesto, mas que nada en obra pública, garanticen que se llegue a agosto con la reactivación notándose en la calle y los bolsillos.

El riesgo de este escenario, y es el tema a monitorear en el mes a mes, es que al desecharse un esquema donde se complemente el rebote de la economía con un programa de estabilización mas congruente en lo fiscal, monetario y cambiario, es que no desaparece la amenaza de un rebrote de la inestabilidad financiera que le pegue de lleno a la brecha.

Esto puede llevar a recalibrar varios frentes de apuro y poner en riesgo parte de la recuperación esperada.

Hasta ahora las noticias en el correr del 1er. trimestre le van dando oxigeno a la estrategia del gobierno: tiene el mercado cambiario distendido (con el BCRA comprando USD), buena perspectiva de cosecha y más flujo de dólares, se está financiando en el mercado de deuda en pesos (quitando presión a la emisión) y parece tomar mayor dinámica el ritmo de vacunación a partir de la llegada de más dosis.