CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Mientras los controles en el mercado cambiario y la política K hacen estragos con varios rubros de la economía, las concesionarias de autos venden como "pan caliente" frente a una merma en la fabricación nacional del 25%.
Del ladrillo al 0Km, el que gana es Brasil
En la Argentina, la venta de autos tocó su máximo registro en mayo y en la industria automotriz sólo reina la preocupación. ¿Cuál es el dilema? Pues, es Brasil la que lleva las de ganar.
Según el último relevamiento de Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas cayeron casi 7% promedio en mayo, con bajas que llegaron a superar el 8%, como fue el caso del rubro calzados, juguetes y ferretería.
En el mercado inmobiliario las cosas fueron peor. En la Ciudad de Buenos Aires los permisos para construir se desplomaron un 50%, mientras que las operaciones de compraventa bajaron más de un 25% en abril, coronando así el peor mes de los últimos diez años.
Así y todo, el sector automotriz continúa batiendo récords en un año en el que, supuestamente, se iba a despedir de los registros históricos. Según informa el diario 'iProfesional', en mayo logró comercializar unas 75.800 unidades, lo que implicó un alza del 11,5% en relación al mismo mes del año pasado.
Pero esto no es sólo una "proeza" de los últimos 30 días. Por el contrario, es consecuencia de una tendencia que comenzó en el arranque del año. De hecho, entre enero y mayo se patentaron casi 390.000 vehículos, lo que implicó un alza del 7% en comparación con el mismo período de 2011.
En este contexto, el economista Tomás Bulat resaltó que muchas concesionarias, especialmente las que comercializan marcas importadas, "hoy están vendiendo autos como pan caliente".
Por su parte, Marcos Ferrario, analista de la consultora Abeceb, explicó que "esto se debe a que la economía hoy ofrece pocas alternativas para mantener el valor del peso, en medio de una inflación que se mueve por encima del 25%".
Para el experto, "el ladrillo históricamente fue una opción atractiva a la hora de poner los ahorros. Pero ciertamente es de muy difícil acceso. Entonces, con la fuerte restricción a la compra de dólares, los autos se potencian como una reserva de valor para los argentinos".
En este sentido, recalcó que "es una reserva relativa, porque adquirir o cambiar un vehículo implica afrontar nuevos costos. Pero en un escenario como el actual, lo que están haciendo muchos es poner todo en la balanza: privilegian ganar confort, se dan un gusto y sienten que de algún modo en algo están invirtiendo".
En la misma línea, Guillermo Dietrich, presidente de la concesionaria que lleva su nombre, aseguró que "nos encontramos con clientes que tienen pesos en la mano y ven que mucho no pueden hacer. Descartada la compra de un inmueble y al ver que a lo sumo pueden avanzar en una reforma de la casa, ahí es cuando entonces aparece el auto como una opción y es lo que explica por qué el mercado está tan movido".
Para el empresario, no sólo los pesos "queman" en la mano. También los potenciales clientes que poseen dólares están ayudando a traccionar el mercado.
Según Bulat, "actualmente la gente que tiene divisas guardadas y quiere comprar un auto, lo que hace es vender sus billetes verdes en el mercado paralelo, compra el modelo que buscaba y se hace de una buena diferencia".
Sin embargo, paralelamente a esta venta de 0Km, a los empresarios del sector les está quedando un sabor agridulce en la boca ya que pese a que se baten récords de patentamientos, la industria automotriz no sólo no levanta cabeza, sino que en abril acumuló su 2da caída consecutiva en cuanto a producción.
Según datos de ADEFA, en abril la fabricación de vehículos se desplomó casi un 25% en relación al mismo período de 2011.
Este es un punto no menor teniendo en cuenta que esta rama de actividad -que emplea a 60.000 personas- en los últimos años, explicó, sólo de manera directa, el 10% del crecimiento de la economía nacional y la mitad del incremento del "Made in Argentina".
Así, mientras unos festejan, la industria automotriz no puede detener su caída. La explicación que se da al respecto es la influencia que tiene Brasil.
Cuando hizo eclosión la crisis internacional, hacia octubre de 2008, el país vecino, que mantuvo la locomotora a toda marcha, se convirtió en la gran salvación para la industria argentina, dado que llegó a adquirir el 90% de los vehículos exportados por el país, permitiendo así capear exitosamente un peligroso temporal.
Sin embargo, a medida que Brasil se está enfriando y no paran de recortarse las previsiones de crecimiento de su economía, las probabilidades de que las terminales nacionales logren quebrar otro récord de exportaciones son cada vez menores. De hecho, durante los primeros cuatro meses, los envíos hacia ese destino se derrumbaron un 25%.
Esta variable genera extrema alerta entre las terminales radicadas en la Argentina, dado que el negocio de la exportación equivale nada más y nada menos que al 50% de su producción.
La otra gran razón por la cual se produce este fenómeno -de que se baten récords de patentamientos en el mercado interno pero que no redundan en récords de producción- obedece a que en el país se venden más autos importados que argentinos.
Así, la suba en el nivel de ventas nunca se traducirá en un aumento en el ritmo de fabricación en las mismas proporciones, dado que apenas 4 de cada 10 vehículos que se comercializan a nivel local tienen sello nacional.
Es decir que un 60% de los 0Km que son patentados en la Argentina en realidad son, en su mayor parte, "Made in Brasil". Pero también los hay de de otros orígenes: asiáticos, mexicanos, europeos y estadounidenses.
Por caso, el vehículo más vendido en la Argentina es el Volkswagen Gol que está fabricado, justamente, en la nación vecina. Y el segundo vehículo más importado también está ensamblado en las tierras de Dilma Rousseff: se trata de la Ecosport.
Las razones de este predominio brasileño en suelo argentino están basadas, antes que nada, en el tamaño de su industria -que quintuplica al de la nacional-, la gran cantidad de plataformas con las que cuenta ese país -es decir, la asignación para la fabricación de modelos decidida desde las casas matrices de cada compañía- y, un tema no menor, la especialización en vehículos chicos, que son los que motorizan las ventas a ambos lados de la frontera.
Pues, es Brasil la que fabrica autos económicos y populares...










