ECONOMÍA

La Guerra del Silobolsa: Cristina, el dólar y la soja

El gobierno de Cristina Fernández denuncia que el campo retiene US$ 8.100 millones y que así se está apostando a una devaluación del peso. Así, el oficialismo encuentra lo que buscaba: un motivo político para un fenómeno técnico que no quiere comprender.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El silobolsa resultó una gran adquisición tecnológica para los productores agropecuarios. Le permite a ellos regular la venta de su producción cuando antes tenían que 'reventarla' a los exportadores/especuladores.
 
El gobierno de Cristina Fernández apostó a que regulando la liquidación de exportaciones, tenía asegurado el flujo cambiario. Pero es un error tan considerable como la propia expectativa de cosecha que elaboró la Administración Cristina.
 
Luego, los productores retienen no solamente porque intentan buscar el precio más conveniente sino porque el Ejecutivo Nacional tiene una política cambiaria errática, volátil, y que provoca muchas expectativas, algunas llamativas y otras muy fundamentadas.
 
Los políticos argentinos creen que los productores son millonarios y pueden pagar todo el festival de gasto público vigente. Entonces, en vez de provocar alguna racionalidad en el gasto, los políticos apuestan a más presión tributaria, y eso también golpea al campo.
 
En vez de lograr una política cambiaria racional y una convivencia amigable con los productores, la Administración Cristina, y varios gobernadores, apuestan a pretender enfrentar a sus militantes clientelares, a quienes podría faltarles el soborno disfrazado de subsidio que les entregan, con los productores que hacen su trabajo.
 
Luego, que Cristina tendría problemas para que los productores liquidaran segun las necesidades del Banco Central, cualquiera lo sabía. Urgente24 lo anticipó en varias ocasiones. ¿Qué ofrece Cristina para que los productores ignoren el silobolsa? Nada. Porque ella cree que es obligación del campo satisfacerla. Tonterías ladriprogresistas. 
 
Ese concepto aparece muy evidente en la crónica de Merino Soto en el Diario BAE:
 
"Mientras el campo vuelve a amenazar con una medida “peor que con la 125” para no pagar una mayor impuesto inmobiliario, mantiene u$s8.100 millones en soja de la campaña pasada a la espera de una devaluación que mejore sus ingresos. La nueva tecnología a través de silobolsas le permite retener cerca de 16 millones de toneladas del poroto.
 
Datos de la Dirección de Mercados Agrícolas del Ministerio de Agricultura señalan que, a la fecha, faltan por fijar (es decir, que aún no tienen precio) 15,9 millones de toneladas de soja del ciclo 2010/2011. Esto representa a precios actuales de mercado (US$ 510) algo más de US$ 8.100 millones. Dicho monto en manos de la industria oleaginosa espera la decisión de los productores para poder liquidarla. Si se observa la relación de las ventas respecto de 2009/2010, los ruralistas habían vendido en aquel momento 17 millones de toneladas. La comparación con los datos actuales muestra un retroceso de 6%.
 
De esta manera, el campo espera un mejor precio para vender, lo que significa que los US$ 550 que supo tener semanas atrás no son relevantes para los ruralistas. En otros tiempos solían vender rápidamente sus granos para hacer frente a deudas, como son los pagos de impuestos, insumos y demás vencimientos. Pero hoy parece que la situación es otra.
 
En diálogo con BAE, el economista e investigador del Conicet, Alejandro Rofman, remarca que la conservación de la soja sucede “porque muchos productores tienen espalda financiera porque apuestan al alza en el mercado”.
 
Esto es algo muy cierto y que normalmente sucede, pero con los buenos precios que viene mostrando el poroto, llega incluso a superar lo visto el año pasado. La soja no salió de los silobolsas.
 
Una prueba de esto se puede ver en la liquidación de divisas que semanalmente informan la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC). En los primeros cinco meses del año se liquidaron US$ 9.264 millones frente a los US$ 10.042 del año pasado. La caída en el ingreso de divisas es de 7,7%.
 
La respuesta sería fácil si esta baja se diera en medio de menores cotizaciones, pero eso es algo que hoy no existe. La soja tiene mejores precios que hace un año. Esto son los datos de la cámara que agrupa a los responsables de un tercio de las exportaciones argentinas, que incluye cereales y subproductos. Hoy sólo falta que se venda el total de la soja, los demás productos ya fueron entregados.
 
Esto hace pensar en la segunda posibilidad: devaluación. En ese sentido, el economista de la Universidad Nacional Tres de Febrero, Enrique Déntice, destacó que el campo especula con que “el dólar esté a $5 a fin de año, lo que le permite al productor una ganancia del 30% en el tipo de cambio”.
 
“De esta forma, ellos deciden cuándo vender, cuándo liquidar; en pocas palabras, guardan sin vender”, sostuvo Déntice.
 
Ya en varias oportunidades el presidente de la Federación Agraria Argentina pidió una devaluación a favor del sector. Esto no es más ni menos que una baja en el salario real de los trabajadores y por lo tanto del consumo.(...)".
 
¿Alguna mención sobre el volumen de la cosecha, que cayó fuertemente? No, porque al kirchnerismo eso no le importa.
 
¿Alguna mención por el 36% de capacidad instalada ociosa que tiene el complejo industrial que representa CIARA? Tampoco. Ni siquiera se permitió la importación temporaria de granos desde Paraguay para permitir que el aceite se pudiera industrializar en la Argentina y así ocupar la capacidad ociosa. El cierre de la importación temporaria ha provocado que Paraguay acelere la creación de su propias plantas aceiteras.
 
¿Alguna mención a modificar el enfoque tributaria en las zonas agrícolas más castigadas por la Naturaleza? Ni mu.
 
¿Alguna mención a la extraordinaria caída de la siembra que se está produciendo en productos como trigo y maíz? No.
 
Solamente kirchnerismo: sospecha conspirativa en todo aquello que no transcurre tal como, caprichosamente, se esperaba.
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En tanto, el Banco Central difunde informes redactados por gente a la que Elías Salama hubiese prohibido sentarse a la computadora, y Cristian Carrillo lo reinterpreta en el oficialista Página/12. Entonces, pretenden demostrar, con cifras de 2011, que la compra de dólares estadounidenses es una demanda circunscripta a una élite. Pero deciden ignorar el dato fundamental: en 2011 ni era tan evidente el atraso cambiario ni era tan obvio que el BCRA se había quedado escaso de divisas. Por lo tanto, las expectativas cambiarias de 2012 son bien diferentes a las de 2011.
 
 
"(...)  Según un relevamiento del Banco Central, el año pasado 3,4 millones de personas, 12 por ciento de la población mayor a 18 años, realizaron alguna operación con moneda extranjera. En lo que va del año esa participación se ubica por debajo del 10 por ciento (unos tres millones). Las reservas permanecieron en 47.161 millones de dólares.
 
“Sólo una baja proporción de la población argentina impulsa la formación de activos externos”, señala el informe del Central. Según el texto, en 2011, considerando aquellas personas físicas o jurídicas (con edad mayor o igual a 18 años) que compraron hasta una sola vez moneda extranjera e incluso por pequeños montos, la participación alcanza, a diciembre último, a ese 12 por ciento. “Se registra hasta el que compró un dólar en el mercado único y libre de cambios”, explicó un colaborador de la titular del Central, Mercedes Marcó del Pont. De ese guarismo, la mayoría responde a “grandes o medianos ahorristas”.
 
Según el documento del Central, el 41 por ciento de los 3,4 millones de habitantes que adquirieron moneda extranjera el año pasado lo hizo por montos de entre 1000 y 20.000 dólares, el 37 por ciento compró más de 100.000 en el año y el 5 por ciento menos de mil. En el medio se encuentran los segmentos de compras por entre 20.000 y 50.000 dólares, que representaron el 10 por ciento de los ahorristas dolarizados, y con el 7 por ciento se ubicaron las operaciones entre 50.000 y 100.000 dólares. La participación no parece demasiado baja, teniendo en cuenta que la operatoria la podrían estar haciendo jefes o jefas de hogar. (...)".
 
Algo más acerca de las reservas escasas que obligan a tomar recaudos: En su afán por cerrar las puertas a la salida de dólares, el Gobierno implementó 2 medidas que afectan la actividad minera. 
 
A través de la publicación en el Boletín Oficial de 2 resoluciones de la Secretaría de Minería, se dispuso que las compañías exporten su producción mediante empresas de transporte –marítimo, aéreo o de otro tipo– nacionales. Y estableció, por escrito, obligaciones concretas de sustitución de importaciones.
 
La resolución 13 estipula que las compañías tendrán que crear su “Departamento de sustitución de importaciones”, que deberá presentar con una anticipación de 120 días a la adquisición de productos los cronogramas de demanda, según las etapas del proyecto minero. Los cronogramas deberán ser actualizados trimestralmente y serán analizados por un Grupo de Trabajo de Evaluación Técnica Minera, que emitirá su dictamen.
 
La resolución 12, en tanto, sostiene que están obligadas a contratar el flete para exportaciones a empresas con sede social en la Argentina.

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