ECONOMÍA

CGT, CTA y UIA reclaman a CFK que se involucre

Ya comienzan las convenciones colectivas de trabajo 2012 y hay un tema de consenso entre sindicalistas y empresarios: que el Estado Nacional debe hacer su contribución, en la puja por la distribución de la riqueza que provoca la propia inflación que provoca el Estado Nacional. Por lo tanto, debería ajustar significamente (o sea más del 20%) el llamado "minimo no imponible".

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La mesa nacional del sector oficialista de la CTA (Central de Trabajadores Argentinos), abordó ese tema. Según adelantó el titular de esa organización sindical, Hugo Yasky, reclama un aumento del 35% en el mínimo no imponible “para que los salarios vuelvan a tener el poder adquisitivo del año 2008”.
 
Ese atraso en el ajuste del mínimo no imponible coinciden con el que observan en la Confederación General del Trabajo, que reclama por un aumento del mínimo no imponible: Hugo Moyano remitió a la Presidenta un texto el 31/01, dejando constancia de “la necesidad de actualizar significativamente el mínimo no imponible, de forma tal de permitir que los trabajadores accedan a los derechos humanos y sociales fundamentales como es el derecho a la vivienda”.
 
Moyano agregó que, si se hubiera aumentado el mínimo no imponible en paralelo a la inflación y el aumento de salarios, “hoy estaríamos en las sumas de $11.600”.
 
La realidad indica que hoy tributan impuesto a las ganancias los trabajadores solteros sin hijos con un salario neto de más de $5.782 por mes y los casados con 2 hijos que superan los $7.998 mensuales. Esta situación grava a un universo de más de 800.000 trabajadores registrados.
 
 
"(...) cada año más asalariados pasan a ser contribuyentes del tributo y éste representa porcentajes cada vez mayores de sus ingresos netos.
 
Las causas de esta situación son fundamentalmente dos:
 
a) Los incrementos en mínimos y deducciones han sido menores a los incrementos salariales nominales, y
 
b) Los tramos de la escala de cálculo del impuesto han permanecido sin ajustar desde el año 2001 y por ese motivo los trabajadores, aún cuando no hayan visto ver incrementado su salario real, quedan sujetos cada año a alícuotas superiores. 
 
(...) si el gobierno no incrementa los mínimos y deducciones en un porcentaje similar al de los ingresos, se producirá una nueva incorporación de trabajadores al universo de contribuyentes del impuesto y un nuevo incremento en la tasa efectiva de aquellos que ya estaban alcanzados por el tributo.
 
En esta alternativa, por ejemplo los trabajadores dependientes que en el año 2011 tenían ingresos mensuales de $ 8.000 y que en el año 2012 van a percibir $ 9.600, pasarían a tributar impuesto a las ganancias, aún cuando su salario real no se haya incrementado si se considera que los $ 1.600 de aumento nominal solamente compensan la desvalorización monetaria. 
 
Para niveles de ingresos superiores que ya estaban alcanzados por el impuesto, se producirán significativos aumentos de la tasa efectiva.
 
En el caso de los trabajadores independientes se producirá el mismo efecto solamente que desde niveles de ingresos neto mensuales inferiores, ya que tributaran el impuesto con un ingreso mensual de solamente $ 5.000.
 
Si el gobierno, tal como lo ha hecho en los últimos años, ajusta los mínimos y deducciones en el 20%, se evitará la incorporación de nuevos contribuyentes y se moderará significativamente el incremento en la tasa efectiva que experimentarán los demás niveles de ingreso ejemplificados. Sin embargo, si se persiste en la negativa a ajustar los tramos de la escala de cálculo del impuesto los trabajadores sufrirán, a pesar del ajuste de los mínimos, un nuevo incremento en su presión tributaria de entre un 5% y un 10% respecto al año 2011. (...)".
 
Docentes
 
Así, la discusión sobre una eventual suba del mínimo no imponible para el Impuesto a las Ganancias ya fue tema en el inicio de la paritaria nacional docente, y arriesga el comienzo de las clases el martes 28/02.
 
Si bien los referentes de los gremios docentes CTERA, UDA, SADOP, AMET y CEA esperan una nueva convocatoria oficial y "una oferta superadora", el ministro de Educación, Alberto Sileoni, condicionó la continuidad de las discusiones salariales a que un sindicalista desmienta que el viernes 10/02 se habló del tema en la mesa de negociación.
 
En un comunicado -al que sumó a sus homólogos provinciales Silvina Gvirtz (Buenos Aires), María Inés Vollmer (Mendoza) y Marcelo Mango (Río Negro) como testigos-, Sileoni a puntó al titular de la UDA (Unión de Docentes Argentinos), Sergio Romero.
 
"Miente al decir que el ministro dijo en la reunión del viernes que, a partir de abril, se incrementará 20% el mínimo de Ganancias", afirmaron estos, reclamando que el sindicalista se desdiga públicamente de tal comentario, porque "pone en riesgo la continuidad de la discusión paritaria con los docentes".
 
Días antes de la visita de los representantes sindicales de los docentes al Ministerio de Educación, circuló la versión de que el Ejecutivo Nacional analizaba aumentar 20% el mínimo no imponible, y Romero apareció confirmando el rumor, algo que enojó a Sileoni quien, en verdad, ni siquiera dialoga sobre estos temas con la Presidente de la Nación.
 
El Ejecutivo Nacional concedió 20% de aumento en abril de 2011 y 20% en abril de 2010. De repetirlo, llevaría el nuevo piso para los solteros a $6.938 y para los casados con 2 hijos a $9.597, todavía lejos de lo que reclaman la CGT y la CTA oficialista.
 
Desde la fracción opositora de la CTA, Pablo Micheli consideró “insuficiente” un ajuste del 20% que, además, “demostraría que ni siquiera el propio Gobierno cree en las estadísticas del Indec, porque si creyera en ellas el aumento debería ser del 9,5%”.
 
Coincidiendo con los gremios docentes, Micheli reclamó “eliminar el impuesto a las ganancias sobre el salario. El Gobierno sigue priorizando una política de recaudación en la que los que menos tienen son los que, proporcionalmente, más ponen”.
 
En este tema, los sindicalistas tienen el apoyo de los empresarios. 
 
Los empresarios señalan: “En una negociación seria, el Estado también debe resignar algo de sus ganancias”.
 
Así, Ganancias sería parte del mix en las convenciones colectivas, algo que hasta ahora eludió el Estado, que prefirió que los aportes a los trabajadores solo provengan de los empresarios, mientras que el Estado es el gran beneficiario porque cobra por Ganancias, cobra por impuesto al consumo que se reciclan por la actualización salarial y cobra por la inflación que provoca la política económica.
 
En un comunicado de la UDA, Romero le respondió a Sileoni: "No se puede poner en riesgo la continuidad de la discusión paritaria con los trabajadores, tal como dice el ministro, por un tema que en realidad no resuelve la cartera educativa", al tiempo que agregó que "el ministro de Educación no pone a consideración, o anuncia, en la paritaria docente nacional cuestiones relativas a este tema simplemente porque es competencia de otras esferas de gobierno; de todas maneras no quita que los funcionarios dialoguen informalmente sobre el asunto con los docentes". 
 
Romero opinó que "no es bueno buscar pretextos o escapar por la tangente a la hora de negociar salarios".
 
Poder adquisitivo
 
 
"(...) Entre 1998 y 2011 el salario registrado promedio de la economía creció un 539%, pero sólo una parte de dicho aumento corresponde a una mayor capacidad contributiva, dado que gran parte es consecuencia de la inflación del período (349%). 
 
Como en la última década las deducciones permitidas y el mínimo no imponible del impuesto han sido ajustados en menor medida que la inflación, existen trabajadores que no han cambiado su capacidad contributiva, no tributaban antes, pero ahora sí deben hacerlo. El límite actual a partir del cual se está alcanzado por el Impuesto a las Ganancias (mínimo no imponible) es de $7.998 para un asalariado casado con dos hijos y de $5.782 para uno soltero (límites inferiores a los de 1998 en 16 y 26,5 por ciento, medidos en términos reales).
 
Si en 2012 se aplicasen actualizaciones en línea con la inflación se aliviaría (y parcialmente) el problema de los que no deberían pagar el impuesto. 
 
Para los que sí deben hacerlo, se les aplican alícuotas por tramos de ingresos cuyos extremos nominales no han sido actualizados. Así, un trabajador casado con 2 hijos que en 2011 percibió ingresos mensuales por $15.000 debió soportar una alícuota efectiva del 6,9%. 
 
Si esta persona en 1998 percibía un ingreso equivalente al actual en términos de poder adquisitivo ($3.225), la legislación vigente en dicho año le hubiese significado una alícuota efectiva del 1%. 
 
Por lo tanto, el ajuste insuficiente por inflación hace que deba pagar $885 mensuales adicionales (590% más en 2011 que en 1998).
 
La solución a este problema requiere modificar “detalles” del impuesto, como por ejemplo que todos los montos nominales involucrados en el cálculo del impuesto se ajusten por inflación (realista), compensando distorsiones de varios años a esta parte. ¿Se aplicará también aquí el concepto de “sintonía fina” en 2012, o primarán las restricciones fiscales?".
 
Si no se incrementan los mínimos y deducciones en un porcentaje similar al de los ingresos, se producirá una nueva incorporación de trabajadores al universo de contribuyentes de la 4ta. categoría del Impuesto a las Ganancias, y un nuevo incremento en la tasa efectiva de aquellos que ya estaban alcanzados por el tributo. 
 
Este incremento oscilaría entre 20% y 100%, según el nivel de ingresos analizado. 
 
Si el Ejecutivo, tal como lo hizo en los últimos años, ajusta los mínimos y deducciones en 20%, se evitará la incorporación de nuevos contribuyentes y se moderaría el incremento en la tasa efectiva. 
 
Sin embargo, si continúan sin ajustarse en 2012 los tramos de la escala de cálculo del impuesto, los trabajadores sufrirán, a pesar del ajuste de los mínimos, un nuevo incremento en su presión tributaria de entre 5% y 10% respecto a 2011.