CÓRDOBA. Una vasta zona de la Provincia de Córdoba sufre un curioso y grave problema ecológico: una plaga de cerdos jabalíes salvajes. La proliferación de estos animales silvestres se ha incrementado ampliamente en la zona de las Sierras de Córdoba en los últimos años y han generado numerosos incidentes con humanos y otras especies.
ECOLOGÍA
Córdoba: Una plaga de jabalíes pone en riesgo el ecosistema
En Córdoba, estos animales proliferan por demás. En la zona de las Altas Cumbres casi provocan un accidente fatal.
El último fin de semana, un jabalí fue atropellado por una familia que circulaba por el sinuoso camino de las Altas Cumbres en las Sierras de Córdoba, en lo que podría haber sido una tragedia debido a la peligrosidad de esa ruta y la poca posibilidad de maniobra. El hecho ocurrió cerca del paraje de El Cóndor, uno de los puntos más altos de las Sierras de Córdoba.
La policía que asistió a los accidentados (que terminaron con el vehículo totalmente destruido) aseguran que en la zona, los accidentes con jabalíes son diarios. Un jabalí adulto puede pesar hasta 145 kilos, oficiando de roca frente a un vehículo que circula en las Sierras de Córdoba.
Según vecinos de la zona de las Sierras de Córdoba, los jabalíes se han vuelto una auténtica plaga que complican la producción de productos agropecuarios regionales. Al moverse en manada y estar prohibida la caza furtiva en la zona (por ser Parque Nacional), los jabalíes asolan campos y destruyen todo a su paso, incluso devorando alimentos de otras especies.
De hecho, estos animales se encuentran en el listado de las 100 plagas más poderosas del mundo del Grupo Especialista de Especies Invasoras (GEEI) de la Comisión de Supervivencia de Especies (CSE) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El jabalí no es un animal nativo de las tierras serranas de Córdoba.
Esta especie fue introducida a América, junto a otras cientos de especies, por los europeos colonizadores y tenían como destino la caza y producción. En Argentina, los jabalíes llegaron en el siglo XIX de la mano del terrateniente francés Pedro Luro en su campo de La Pampa.
En ese entonces, varios animales se escaparon y huyeron hacia el norte, poblando buena parte de las provincias del centro/norte del país y generando un serio desbalance ecosistémico en forma de plaga. De hecho, el jabalí no cuenta con un predador natural, por lo que el crecimiento de esa especie es descontrolado.
Ahora, Córdoba permite la cacería de estos animales (en zonas permitidas) a cupo liberado y a todas horas. El problema es que se concentran en zonas donde el cazador no puede efectuar su actividad por poner en riesgo a otras especies.














