El precio internacional del petróleo perforó los 80 dólares en la mañana del miércoles (17/6) en su versión Brent alcanzando el costo más bajo en meses. A la espera de un acuerdo de paz en Medio Oriente para el próximo viernes, el mercado anticipó una corrección a la baja tras varios meses de alta presión alcista.
Con la expectativa puesta en las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el mercado energético ponderó un escenario de mejora al flujo oriental del crudo, en especial en el estratégico Estrecho de Ormuz. En esa zona se daría el impacto central del entendimiento, con un cese de las hostilidades consolidado.
Para Argentina, la rúbrica del acuerdo entre USA e Irán tendría un impacto directo en la rentabilidad de sus yacimientos y la matriz de producción de combustibles. Ahora bien, esto no se traduciría de manera inmediata en una baja de los combustibles para los consumidores, quienes sí sufrieron aumentos parciales por la aceleración previa.
En ese sentido, una baja sostenida del crudo podría tener un impacto diferido en los surtidores argentinos, con al menos dos meses de demora. Esto debido al buffer que YPF lanzó para amortiguar los efectos del conflicto bélico y que generó una acumulación de rezago de precios.
Argentina y una nafta atrasada
Para la petrolera estatal, que experimenta un momento de alto vuelo en términos productivos y financieros, la prioridad de los últimos meses fue marcar la temperatura de los precios imponiendo la productividad local y evitando un traslado completo de costos a la economía. Esto último a pedido del Gobierno nacional, que intentó moderar la inercia inflacionaria que había ganado el IPC en los meses de verano.
Con ese objetivo, YPF instaló un buffer de precios en el que se ponderó el precio del combustible en base a un barril de 94 dólares, algo más abajo que las cotizaciones máximas, que rozaron los 120 dólares durante algunas semanas.
Naturalmente, la maniobra generó un rezago de costos que fueron absorbidos por las petroleras y que serían recuperados manteniendo esa ponderación (94 dólares), aún con el mercado cotizando por debajo. Así, los surtidores podrían mostrar cierta estabilidad en las próximas semanas.
A todo ello debería sumarse el escenario de una posible actualización completa del Impuesto al Combustible. El gravámen, que impacta directamente en los surtidores, fue moderado en su actualización por el Gobierno, que prefirió postergar la suba para anclar el IPC.
La rentabilidad extraordinaria
Más allá de lo que suceda con el combustible, el precio del barril Brent es seguido de cerca por los inversionistas del sector energético argentino, incluyendo YPF. El inminente acuerdo de paz iría cerrando una ventana de rentabilidad extraordinaria para las empresas presentes en Vaca Muerta y otros proyectos, aunque dejando una ganancia que va más allá de lo económico.
Una vez conocida la caída definitiva, las empresas energéticas podrán determinar si cesó la oportunidad o llegó, en contrapartida, una etapa de complejidades mayores. Esto último debido a que el precio de flotación de varios de los proyectos petroleros argentinos es de 65 dólares por barril de Brent, algo que por ahora parece lejano.
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