El análisis del Superclásico:
Boca frenó, aunque sea por un momento, los conflictos dirigenciales entre la Comisión Directiva y el Consejo de Fútbol que comanda Juan Román Riquelme sumado a la polémica desatada por la polémica salida de Sebastián Villa. Pese a estos conflictos, el “Xeneize” se metió en los cuartos de final de la Copa Argentina 2021 tras eliminar a River 4-1 en los penales luego de igualar 0-0 en los ’90 reglamentarios.
En cuartos, el combinado de la “Ribera” enfrentará a Patronato de Paraná.
Esta nueva victoria para Boca pareciera dar un poco de aire fresco y podría ayudarle a intentar encaminar el rumbo en la Liga Profesional de la que todavía no ganó. Además, el “Xeneize” todavía siente el golpe de la dolorosa eliminación de la Copa Libertadores de América 2021 a manos del Atlético Mineiro por el mal uso del VAR y los posteriores incidentes dentro del estadio.
Con todo este repertorio y con la obligación de retomar el rumbo victorioso ya perdido en el tiempo, Boca tuvo un inicio de partido agresivo con las embestidas de Cristián Pavón y Carlos Izquierdoz, al mismo tiempo, River estuvo sorprendido por el nivel del rival aunque estuvo más preciso en los desbordes de Nicolás De la Cruz y Julián Álvarez.
Tras este inicio prometedor, el encuentro entró en una profunda meseta en la que no hubo nada de profundidad y pocas jugadas peligrosas.
No obstante, el “Millonario” rompió con la pasividad del juego con una gran jugada de ataque que armó Julián Álvarez y le conectó un pase a Braian Romero que lanzó un remate que pegó en un defensor boquense mientras que Bruno Zuculini descargó un disparo por arriba del travesaño del arquero Agustín Rossi.
En el cierre, De la Cruz sorprendió con un centro desde la izquierda que no llevó peligro a la valla defendida por Rossi.
En la etapa decisiva, el cuadro riverplatense mostró una cara netamente opuesta a la del comienzo ya que estuvo más ambicioso y le imprimió otra dinámica a las acciones con las embestidas de Zuculini, Julián Álvarez y un fuerte tiro de José Paradela que pasó desviado.
Pese a la superioridad del conjunto de Núñez, el conjunto boquense atacaba con desesperación en búsqueda del gol pero cometió groseros errores en la defensa que supieron aprovechar De la Cruz y Braian Romero.
Por lo tanto, River estuvo mejor parado, sumó llegadas peligrosas y Boca no encontró la forma de generar conexiones entre volantes y delanteros.
El epílogo estuvo signado por los forcejos, los roces y las continuas infracciones. Finalmente, los dos equipos brindaron un pobre espectáculo que se definió en los penales.
En esa instancia, Boca fue más efectivo con las definiciones de Marcos Rojo, Juan Ramírez, Cristián Pavón y Carlos Izquierdoz mientras que el arquero Agustín Rossi le contuvo el remate de Julián Álvarez; Braian Romero y David Martínez malograron sus remates.
En consecuencia, el “Xeneize” maquilló una actuación muy deslucida y pobre. En otras palabras, Boca todavía no encuentra el rumbo pero River sigue demostrando que es más equipo y tiene buen material para lo que vendrá.















