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BRASILEIRAO

Cruzeiro descendió por 1era vez a la 2da división en un partido que terminó con disturbios

Dom, 08/12/2019 - 8:20pm
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Por Urgente24

Cruzeiro de Belo Horizonte cayó este domingo (08/12) ante Palmeiras por 2-0, resultado que lo condenó a la serie B, mientras que Santos, del DT Jorge Sampaoli, goleó por 4-0 al campeón Flamengo, en lo más saliente de la última fecha de la Liga Brasileña de fútbol de Primera División, más conocida como Brasileirao. El partido no pudo culminar (faltaban cinco minutos) por los disturbios ocurridos en las tribunas, con intervención de la policía local. Algunos lo tomaron para mal y provocaron desmanes. Otros, se retiraron con lágrimas y un entendible dolor por el resultado deportivo en contra.

La policía intenta controlar a los hinchas del Cruzeiro, tras el descenso del equipo a la B en Brasil.
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Luego de 98 años de historia, la entidad “mineira” retrocede por primera vez en su historia a la Segunda división, en el marco de un cotejo que concluyó con incidentes por parte de los simpatizantes locales que se resignaban a observar la realidad futbolística del equipo en el estadio Gobernador Magalhaes Pinto.

El conjunto paulista, que compartió el segundo puesto con Santos en la tabla de posiciones con 74 puntos, terminó ganando con las anotaciones de Ze Rafael (St. 13m.) y Dudú (St. 39m.).

De este modo, Cruzeiro, ganador de las Copas Libertadores ediciones 1976 (venció a River en la final en Santiago de Chile) y 1997, jugará en la Serie B, junto a Alagoano, Chapecoense y Avaí.

Por otra parte, Santos no tuvo piedad con el campeón Flamengo, al que vapuleó por 4-0, con dos tantos del volante uruguayo Carlos Sánchez (ex River Plate).

Los otros dos goles del conjunto de Vila Belmiro fueron obra de Marinho y Eduardo Sasha.

Fueron muchos los errores, desde los problemas de lavado de dinero en los que se involucraron sus dirigentes, en mayo, hasta los cuatro cambios de entrenador sin rumbo alguno, los que fueron arrastrando a Cruzeiro hasta una situación que sus hinchas, acostumbrados a pelear por títulos, acostumbrados a Tostão, Dirceu Lopes, Piazza, Alex e incluso Juan Pablo Sorín, nunca pensaron en asumir como una realidad propia.

A principios de este año, la llegada de los laterales Dodô y Luis Manuel Orejuela, ambos provenientes del fútbol europeo, además de tres de los volantes más codiciados del mercado local, como Jadson, Marquinhos Gabriel y Rodriguinho (luego llegó Pedro Rocha, cedido por el Spartak de Moscú), ponían a Cruzeiro entre los candidatos a disputar el Campeonato Brasileño, la Copa de Brasil y, sobre todo, la Libertadores, el principal objetivo del club. El contrapeso parecía ser la salida del uruguayo Giorgian De Arrascaeta a Flamengo por 15 millones de euros, que se convirtió en la transferencia más cara del fútbol brasileño, según publicó este mismo domingo el Diario La Nación. 

Fue por esa obsesión con el torneo continental que el técnico Mano Menezes decidió disputar las primeras fechas del certamen local con algunos jugadores que no eran habitualmente titulares. Desde allí hasta este triste final, Cruzeiro nunca consiguió salir de la zona roja, ni siquiera después de haber quedado eliminado de la Libertadores en octavos de final, por penales y frente a River, cuando comenzó a poner todo lo que tenía a disposición visualizando el peligro que comenzaba a acechar, según lo publicado por La Nación.

Tras la eliminación en semifinales de la Copa de Brasil, contra Internacional de Porto Alegre, Mano Menezes dejó su cargo y, en su lugar, llegó Rogerio Ceni, exarquero de San Pablo, que estaba haciendo un gran trabajo en Fortaleza, club con el cual logró el ascenso a la Serie A. Hubo mejoras, claros síntomas de recuperación, pero no la regularidad que Cruzeiro precisaba para salir de la parte tensa de la tabla. Por eso, Ceni fue despedido tras apenas ocho partidos en el banco mineiro, reveló La Nación.

Cuando terminaba septiembre llegó Abel Braga, un entrenador con experiencia de sobra, un factor que podía ser determinante en la situación, ya apremiante, que vivía la raposa. Poco más de dos meses después de su asunción, Braga también tuvo que dejar su lugar tras 14 partidos, con tres victorias, ocho empates y tres derrotas. El fierro caliente, esta vez, se lo cedieron a Adilson Batista, de 51 años, con pasado cruzeirense y amigo de Zezé Perrella, gestor del fútbol del club, que llegó sin contrato y por medio de un acuerdo verbal, según La Nación.

Con Batista ya en el banco, Cruzeiro tuvo una semana fatal al despertar de este diciembre. Perdió como visitante de Vasco da Gama, en Río de Janeiro, el lunes, y tres días después, el jueves, en Porto Alegre, también cayó ante Gremio, lo que lo dejó en la situación agónica a la cual uno de los clubes más tradicionales de Brasil y del continente, se enfrentó este domingo que pasará a la historia, según ese medio.

Para salvarse, Cruzeiro debía vencer a Palmeiras, que buscaba ser subcampeón y esperar que Ceará, el primer equipo fuera de la zona del descenso, perdiera en Río de Janeiro, ante Botafogo. Solo esa combinación de resultados evitaría la caída. Las entradas comenzaron a venderse a un precio de 10 reales (unos 145 pesos) con la intención de llenar el Mineirão y la justicia estatal determinó que el partido crucial se disputase con “torcida única”, por el inminente riesgo de tumultos.

Los rezos, las súplicas al cielo y el color azul dominaron el panorama en el estadio vecino a la icónica Laguna de Pampulha, postal de la capital del estado. Todos los partidos de esta última fecha comenzaron puntualmente a las 16, y el Mineirão estalló de esperanza cuando, a los 38 minutos, Marcos Vinícius abrió el marcador para Botafogo en Río de Janeiro, contra Ceará, el rival directo de Cruzeiro en esta carrera contra los fantasmas. 

Sin embargo, Cruzeiro debía ganarle a Palmeiras. Y ganar no fue, particularmente, una tarea fácil para el equipo de Belo Horizonte este año, ya que apenas venció siete de los 38 partidos del Campeonato Brasileño, con 15 empates y 16 derrotas. Números propios de un equipo sin identidad, que hizo casi todo mal, “méritos” suficientes para perder la categoría.

En el segundo tiempo, la crónica que se anunciaba desde el jueves tuvo un final aún peor de lo imaginado. Dentro del campo, Zé Rafael abrió el marcador para Palmeiras y, menos de 10 minutos después, Thiago Galhardo empató para Ceará en Río de Janeiro. El segundo gol de Palmeiras dejó al Mineirão en una tensa calma. Minutos después, llegó la tormenta.

El peor capítulo de la historia casi centenaria de Cruzeiro empezó a trazar su epílogo cuando las butacas comenzaron a volar, las corridas en las tribunas se agitaron y, los gritos de esperanza fueron cambiados por el retumbe de las balas de goma y las bombas de gas lacrimógeno lanzadas por la policía militar. Mujeres, niños y jóvenes dejaban la desoladora escena en los brazos de quienes pudieran cargarlos, mientras la pantalla gigante del estadio pedía, en letras grandes, la inmediata evacuación de las tribunas.

Ante la dantesca situación, los jugadores de Cruzeiro ni siquiera pudieron llorar sobre el césped, ya que todos, inclusive periodistas y colaboradores, debieron abandonar la cancha corriendo, para no arriesgar su seguridad. Por primera vez, Cruzeiro jugará el campeonato de segunda división en 2020 y sus ingresos por derechos televisivos se verán severamente disminuidos, un cuadro difícil de digerir para un club que tiene una deuda de 600 millones de reales (casi 145 millones de dólares) y que debe dos meses de salarios del plantel profesional. 

El reciente campeón del fútbol brasileño y ganador de la última edición de la Libertadores (doblegó a River Plate por 2-1 en la jugada final en el estadio Monumental de Lima) se alistó con mayoría de titulares, para intentar conseguir rodaje de cara a su debut en el Mundial de Clubes de Qatar, previsto para la semana entrante ante el ganador del choque entre Al Hilal (Arabia Saudita) y Esperance (Túnez).

Además, Flamengo interrumpió una racha de 29 cotejos sin perder, incluido Copa Libertadores.

Por su lado, el defensor argentino Víctor Cuesta convirtió, en tiempo de descuento, el tanto de la victoria del Internacional de Porto Alegre sobre Atlético Mineiro, por 2-1.

El ex zaguero central de Huracán e Independiente festejó a los 53 minutos del segundo tiempo para darle el triunfo a un conjunto que también contó con Andrés D'Alessandro (ex River) y Martín Sarrafiore (ex Huracán). El primer gol del conjunto de Porto Alegre fue obra del delantero peruano Paolo Guerrero (St. 37m.). En Atlético Mineiro se alistó el delantero mendocino Franco Di Santo (ex Chelsea de Inglaterra y Schalke 04 de Alemania).

Los demás marcadores: Vasco da Gama 1-Chapecoense 1; Avaí 0-Atlético Paranaense 0 (con Tomás Andrade y Braian Romero); Fortaleza 2-Bahía 1; Corinthians 1 (con Mauro Boselli)-Fluminense 2; Alagoano 1-San Pablo 2; Botafogo 1-Ceará 1; Goiás 3-Gremio 2.

Principales posiciones finales: Flamengo 90 puntos (campeón); Santos y Palmeiras 74; Gremio 65; Atlético Paranaense 64; San Pablo 63 (todos clasificados a Copa Libertadores); Internacional 57; Corinthians 56; Fortaleza 53; Goiás 52; Bahía y Vasco da Gama 49 (a Copa Sudamericana).