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CORRUPCIÓN

5 años antes del escándalo, Bensinger reveló que el FBI se negó a investigar el FIFAgate

Lun, 09/12/2019 - 10:43pm
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Por Urgente24

El periodista Ben Bensinger, conocedor del FIFAgate y autor del libro Tarjeta Roja, expresó este lunes (09/12) en un mensaje que publicó en su cuenta de la red social Twitter que “algunos datos interesantes relacionados con FIFA / Steele en el informe de IG arrojados hoy (y algunos puntos adicionales conectados basados en mi propio informe): -el FBI ‘no habría tenido el ímpetu para abrir la investigación de FIFA en 2010’ si no hubiera sido por el contacto de Steele con el Buró”. Con este mensaje, Bensinger reveló que cinco años antes del escándalo, ese organismo estadounidense se negó a investigar el episodio que estalló en 2015 y que salpicó al fútbol mundial. Cabe recordar que Ben Kesinger fue uno de los periodistas que siguió la primera etapa del FIFAGate en el que brindó, en su libro, detalles poco conocidos sobre aquel 27 de mayo de 2015 cuando en Zurich, en el hotel Bar au Lac, se desarrolló, tal como reza el capítulo del libro, “El operativo”, en el que la policía, por orden de la Justicia de los Estados Unidos, detuvo a varios miembros de la cúpula de la FIFA y a importantes empresarios, en el hecho que llevó al gran público el caso.

Cinco años antes del escándalo, Ken Bensinger, autor del libro Tarjeta Roja, reveló que el FBI se negó a investigar el FIFAGate que estalló en 2015.
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Ya pasaron cuatro años del estallido del escándalo de corrupción conocido como FIFAgate que sacudió a todo el mundo del fútbol. Mientras todavía se siguen desarrollando los juicios contra varios dirigentes por los delitos de pago de sobornos, chantaje y extorsión, aunque varios ya fueron condenados, el periodista Ben Kesinger, conocedor de esta caso y autor del libro Tarjeta Roja, expresó este lunes (09/12) en un mensaje que publicó en su cuenta de la red social Twitter que “algunos datos interesantes relacionados con FIFA / Steele en el informe de IG arrojados hoy (y algunos puntos adicionales conectados basados en mi propio informe): -el FBI ‘no habría tenido el ímpetu para abrir la investigación de FIFA en 2010’ si no hubiera sido por el contacto de Steele con el Buró”.

Con este mensaje, Bensinger reveló que cinco años antes del escándalo, ese organismo estadounidense se negó a investigar el episodio que estalló en 2015 y que salpicó al mundo del fútbol.

Cabe recordar que Ken Bensinger fue uno de los periodistas que siguió la primera etapa del FIFAGate en el que brindó, en su libro, detalles poco conocidos sobre aquel 27 de mayo de 2015 cuando en Zurich, en el hotel Bar au Lac, se desarrolló, tal como reza el capítulo del libro, “El operativo”, en el que la policía, por orden de la Justicia de los Estados Unidos, detuvo a varios miembros de la cúpula de la FIFA y a importantes empresarios, en el hecho que llevó al gran público el caso.

En su obra, Bensinger destaca y detalla los fraudes de los directivos de la FIFA, como Joseph Blatter, Alejandro Burzaco, Chuck Blazer y Juan Ángel Napout, que alardearon su riqueza en yates privados y grandiosos rascacielos en Nueva York, sus crímenes y desfalcos.

En 2015, el FBI perseguía 100 millones de dólares por el supuesto pago de sobornos a dirigentes de la FIFA. Con la ayuda del Ministerio de Suiza en la investigación, interrumpieron en un hotel de lujo donde los directivos de la FIFA elegían a su nuevo presidente, para detener a 41 acusados derivados de esta investigación.

Los cargos fueron cohecho, fraude y lavado de dinero. Esto sólo mostraba una parte del gran negocio alterno que los directivos construyeron. La causa penal sigue abierta y se siguen llevando a cabo investigaciones internacionales; Ken Bensinger, como ningún otro periodista, ha librado los obstáculos para entrevistar a testigos anónimos o impedidos legalmente para hablar, entre muchos otros.

El caso ha escalado a suicidios, amenazas de muerte a mitad de juicios, nombres de cadenas televisoras y medios de comunicación envueltas en sobornos, al igual que de estrellas deportivas.

El libro resume así el esquema fraudulento y sus afectaciones: “Era una apuesta segura decir que la gran mayoría de los acuerdos de mercadotecnia de fútbol, desde los torneos internacionales más importantes hasta los amistosos regionales sin relevancia, involucraban contratos sin licitación que socavaban el valor real de los derechos”.

“Esto, por definición, privaba al deporte de dinero que podría gastarse en el desarrollo, literalmente dando balones y tacos a los niños pobres, mientras funcionarios que manejan el fútbol se embolsan en secreto grandes sumas de dinero y los ejecutivos de mercadotecnia deportiva se enriquecen enormemente en el proceso”.

Como ejemplo de las cantidades que cambian de manos, expone que la FIFA presupuestó 2 mil 400 millones de dólares de ingresos por venta de derechos de TV para el Mundial de Sudáfrica 2010 y otros mil 100 millones en patrocinios y otros derechos por el mismo evento.