El gol de Felipe Avenatti cayó como una losa sobre un equipo español que ya había vivido un susto semejante ante México en los octavos de final. A las puertas de la semifinal, la lección europea no estaba tan bien aprendida como parecía y las futuras estrellas españolas tendrán que esperar para vivir éxitos con la Selección...
A pura garra, los charrúas pudieron con los favoritos españoles
El no tan distante recuerdo de 2 generaciones brillantes del fútbol uruguayo —la de Malasia 1997 y Nigeria 1999— se reavivó en Bursa (Turquía), donde un cabezazo de Felipe Avenatti le dio el triunfo por 1 a 0 a Uruguay sobre España por los cuartos de final del Mundial Sub 20.
06 de julio de 2013 - 19:34
Los que sí hicieron sus deberes fueron los jugadores uruguayos, quienes se defendieron con una intensidad y continuidad difícilmente de ver en estas categorías y buscaron el contraataque con velocidad. El juego aéreo fue la tercera arma de un conjunto sudamericano que siempre compite en este tipo de eventos.
El gol llegó al minuto 103, cuando Avenatti, que acababa de entrar en el partido 5 minutos antes, aprovechó su 1,96 de altura para rematar de cabeza en un córner y superar a Rubén Yáñez, arquero suplente de la "Rojita", quien ingresó por la lesión del guardameta titular.
Hasta allí el alargue era un suplicio para los celestes, que bien pudieron evitarlo en la última jugada del reglamentario, cuando Diego Rolan cabeceó hacia atrás un potente lateral de Gianni Rodríguez.y obligó a una atajada fantástica de Sotres. El arquero salvó el gol, dio 30 minutos más de vida a su selección, pero se estrelló contra el palo. rompiéndose la nariz y forzando el ingreso de Yáñez.
En el tiempo regular la pelota y las posibilidades habían sido mayoritariamente rojas. España no pudo ser la de siempre, producto del buen hacer de los uruguayos, y tampoco aprovechó las buenas posibilidades que generó, en parte por defección propia y en otra porque chocó contra notables actuaciones grupales —hubo un gran trabajo coordinado de zagueros y volantes— e individuales, como los de José Giménez, Gastón Silva y Guillermo de Amores.
Jesé, Óliver, Deulofeu, Suso y, más tarde, Alcácer, tuvieron chances de quebrar el cero de la valla defendida por el arquero de Liverpool, pero ninguno pudo hacerlo. Sus tiros se fueron desviados, rebotaron en el físico de los zagueros celestes o fueron controlados por las seguras manos de De Amores.
Del otro lado, Uruguay vivió en base a ráfagas, la mayoría producto del esfuerzo constante de Diego Laxalt, quien tuvo momento de coordinación con Nicolás López y Gianni Rodríguez y otros de inspiración individual, incluyendo un par de buenos intentos a distancia.
El "Diente", goleador celeste, estuvo lejos del arco. Su mejor posibilidad, ya en el segundo alargue, llegó en una jugada que pedía ser resuelta con un pase y no con un remate.
Giorgian de Arrascaeta estuvo preciso en los balones parados, pero impreciso en todo lo demás y Leonardo País intentó sorprender, pero cuando lo hizo no supo definir.
Uruguay presionó en el final, intentando evitar el alargue, y tuvo la más clara del juego. La atajada de Sotres, sin embargo, evitó el gol y desanimó a los celestes, que la pasaron mal hasta que una pelota luchada por Rodríguez generó el córner que terminó en gol.
El rival de la Celeste el miércoles en Trebisonda, por un lugar en la gran final, será asiático, ya que saldrá del duelo que mide el domingo a Irak con Corea del Sur, verdugos respectivamente en octavos de Paraguay y Colombia.
Será la quinta presencia de la Celeste en la penúltima ronda de este torneo y el objetivo ahora es jugar su segunda final, tras los pasos del equipo subcampeón en Malasia-1997.
El equipo charrúa, dos años después del subcampeonato mundial Sub-17, confirma el enorme potencial de sus jóvenes talentos, imponiéndose al equipo señalado por casi todos como favorito y que hasta ahora había sido el único en contar sus cuatro partidos por victorias.
España y Julen Lopetegui vuelven a estrellarse en el muro de los cuartos de final, como hace dos años en Colombia-2011, cuando fueron superados en esa ronda por Brasil en la tanda de penales. La Rojita no alcanza las semifinales desde hace una década, en 2003, cuando fue subcampeón con un joven Andrés Iniesta.












