Ramón, mirá que para vos también hay...
La derrota impensada de Boca, el regreso de Riquelme, la situación de Independiente, no va evitar que nos refiramos a la situación de River que llegó con apuros al Estadio, perdió jugando mal su partido y dejó el liderato del Torneo a manos de Lanús con el riojano Díaz mirando el partido desde el palco.
04 de marzo de 2013 - 08:28
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Algunos malpensados sostienen que Ramón armó esa pantomima con el árbitro Germán Delfino antes del partido para que este lo expulse y para no exponerse en el Nuevo Gasómetro, teniendo en cuenta su último paso por el club de Boedo que no fue de la mejor manera. Y menos los motivos de su salida.
Para nosotros esta postura es algo exagerda aunque uno nunca sabe si fue a drede o no. Más viniendo de las personas que hacemos referencia.
Uno de los puntos centrales del clásico entre San Lorenzo y River era la vuelta al Nuevo Gasómetro de Ramón Díaz, hacedor como técnico del campeonato obtenido por el Ciclón en el Clausura 2007. A finales de 2011, cuando dirigía a Independiente se llevó un triunfo por 1-0, pero los hinchas azulgranas lo habían tratado con cierta indiferencia.
Ayer hubieron algunos aplausos aislados, tan cierto como que apenas estuvo un minuto en el banco de suplentes como consecuencia de la expulsión a la que hicimos alusión.
Lo cierto es que River dejó el invicto y el liderazgo de la tabla en Boedo jugando un partido para el olvido. Primer cruce importante del equipo de Núñez en el Torneo y besó la lona.
Creemos que es momento (ya lo vinimos sugiriendo) de hablar menos y trabajar un poco más. O mejor dicho, mejorar aspectos flojos que tiene este equipo que venía dulce porque se le dieron 3 triunfos en fila.
El pasado domingo, cuando derrotó a Tigre por una ráfaga de 5' en el final cuando todo parecía perdido, fue algo circunstancial que ya denotó que el juego de River no estaba bien. Y vaya si lo puso en evidencia este San Lorenzo que lo superó ampliamente y que mereció meter más goles cuando su déficit era esto mismo.
El equipo de Pizzi no había ganado y en 3 partidos sólo había metido un gol. A River le metió 2 y pudieron haber sido 4. Sin exagerar.
Ocurre que más allá de que las posibilidades del equipo están intacta y de que se perdió un partido difícil, Ramón Díaz sabe que no pudo cumplir los objetivos más importantes que se planteó desde que llegó: consolidar una idea de juego e instalar una mentalidad ganadora. Sabe que al club le tocó vivir tiempos de sequía y de frustraciones fuertes.
Sin embargo, con su llegada, todo debería ser diferente. Así lo siente él y confía en que sus dirigidos puedan soñar en grande, ilusionándose con lo que el equipo mostró en los amistosos de verano y en los primeros partidos del campeonato.
Pero el golpe de ayer significó un baño de realidad. De esos que le dicen a un entrenador en qué lugar está parado el equipo. River está lejos aún de lo que pretende su hincha, que aprendió sufrir con el descenso y hoy celebra todo lo que puede cuando gana. Y esta bien que así sea, aunque los baños de realidad nunca le vienen mal a nadie...










