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No esperó atrás y se fue a buscar al Barcelona arriba en los primeros minutos. Cada robo fue una contra incendiaria. En la primera recuperación, Cristiano forzó a Piqué una falta al borde del área. Su potente lanzamiento por alto lo desvió Pinto en una estirada acrobática. Tardó el Barça en responder, lo que tardaron Messi e Iniesta en conectar y este último en levantar un balón por encima de la defensa que Jordi Alba desperdició.
En esa ida y vuelta por la que pasó el partido durante algunas fases, un centro chut de Essien desde la derecha obligó a Pinto a otra estirada. Xavi contestó con una falta que se estrelló en el larguero de Diego López, que finalmente fue el elegido por Mourinho para ocupar la portería.
Una mala entrega de Carvalho al meta que cazó Cesc la desaprovechó Xavi, cuyo remate sacó Varane bajo los palos. Luego llegaría el turno a Benzema que, en otra contra fulgurante, remató por encima de Pinto.
El Barça salió en el segundo tiempo con más intención de dominar el juego, lo que no impidió que Benzema desperdiciara otra ocasión con un remate desde la frontal del área que se le fue arriba. El gol del Barça llegó de inmediato. Un mal despeje de Callejón lo porfió Messi, que con la puntera habilitó a Cesc para que con un disparo cruzado a media altura superara a Diego López.
Con el gol, el Barça ya siempre quiso jugar a tener la pelota y a hacer correr al Madrid. La entrada de Modric por Callejón le reanimó durante algunos minutos. A un par de centros pasados desde la derecha no llegó Cristiano por milímetros. Una ruptura de Alves por la derecha y su pase atrás, con todo a favor, lo desaprovechó Cesc con un remate alto. Por la derecha llegaría la ocasión más clara.
El Madrid sacó un córner y un pase en profundidad a Pedro, que arrancó desde su campo, le plantó ante Diego López. Esperó demasiado el canario, que se echó tan encima de Diego López que se vio obligado a cruzar la pelota, que se fue rozando el palo.
Perdonó el Barça y lo pagó caro porque el Madrid no necesita mucho para generar peligro. Varane, imperial toda la noche en los cruces, picó de cabeza un centro desde la derecha de Özil tras un salto magistral. Con el empate, el Madrid tiró de un arréon visceral, pero la última gran ocasión fue del Barça, un mano a mano de Jordi Alba con Diego López que el portero resolvió sacando una mano prodigiosa.