El mejor Madrid no pudo con el peor Barça
El Real Madrid llegaba muy tocado, casi hundido, pero demostró que tiene carácter, que muchos de esos jugadores están a la altura de la historia del club. Apostaron por el fútbol y, pese a que se quedaron a medias, dejaron patente que cuando se trata de jugar se puede contar con ellos. El Barcelona, por contra, se vio superado desde el inicio. Los de Guardiola no se sintieron cómodos en ningún momento, ni con el 2-0 en el marcador. Su fútbol de toque y asociación dejó paso a minutos de patadón y pelota a seguir.
25 de enero de 2012 - 22:32
Al Barça le convenía un partido tranquilo, como si no conociera a Pepe, ni supiera nada de Mourinho, ni mucho menos se hubiera jugado la ida en el Bernabéu. No quería mirar al marcador ni especular con el gol de ventaja de Madrid. Apelaba al control emocional ante una hinchada irritada por la presencia del indultado Pepe. Quiso ser tan pacífico que al final se convirtió en un equipo inanimado e hipotenso, extremadamente vulnerable. Los mismos jugadores que triunfaron en Chamartín fueron desbordados durante un tiempo por la determinación del Madrid.
La gracia del Madrid está en su capacidad para llevar su rebeldía, en el atrevimiento de su técnico para poner a Pepe, reubicado como zaguero, su puesto natural, circunstancia que ayudó a equilibrar su juego. Hoy es un equipo furioso y colérico, dado al arrebato, extremadamente ruidoso, sorprendido también por su desdicha ante el Barcelona. En esta ocasión completó media hora de juego estupenda, coronada por un rosario de oportunidades, y sin embargo se retiró al descanso con 2 goles en contra en las 2 únicas oportunidades que concedió.
Al Madrid le interesaba un partido tenso y revolucionado, nada de perder el tiempo. Hecho una furia, atacó y presionó y si no cazó el gol nada más salir de centro fue porque Higuaín no atinó en el remate después de una mala cesión de Alves, peor acompañada por Piqué. La superioridad del Madrid era manifiesta por la zancada de Kaká, la visión de juego de Özil y el gatillo de Ronaldo. Incomodado y sometido, el Barça iba y venía al ritmo del Madrid, demasiados apresurados los azulgrana, faltos de control y de pausa, poco reconocibles, muchas veces sin balón.
El Real Madrid se acordó, de salida, que en su equipo hay jugadores buenos, de esos que saben jugar al fútbol y que tienen millones de seguidores repartidos por el mundo. A lo mejor Mourinho ha tardado en darse cuenta, pero al fin y al cabo lo ha hecho. Y en una de las primeras ocasiones que ha dejado que el talento se apodere del once blanco, éste respondió jugando al fútbol, superando al Barcelona e eso del buen trato del balón.
El problema es que a los 40 minutos el Barcelona se asomó por al área de Casillas para lograr el 1-0, algo que el Real Madrid no supo hacer en las 6 claras ocasiones de las que dispuso. Repasen.
[ pagebreak ]
> Higuaín a los 10 segundos,
> otra del argentino a los 3 minutos,
> Ronaldo a los 7 y
> 11 minutos,
> palo de Özil en el 26 y
> para terminar la última de Higuaín en el 27.
De nada valieron. A la 1ra. del Barcelona, gol de Pedro, a la 2da., 1 más de Alves y antes del descanso.
La primera llegó como consecuencia de un robo y una posterior asistencia de Messi a Pedro y la 2da. tras el saque de una falta que tocó en Lass para habilitar a Alves, el cual necesitó bien poco para largar un disparo a la misma escuadra de la portería de Casillas, que desesperado, corrió hasta el árbitro para quejarse (¿?)
¿Eliminatoria sentenciada? Para nada. Y bien que lo demostró el Real Madrid en una 2da. parte que sirvió al equipo madridista para gritar a todo el mundo que éste grupo es ganador, que tiene ambición, con su entrenador a la cabeza.
La apuesta del buen fútbol de Mourinho de la primera parte no tuvo recompensa alguna. No hubo justicia para su equipo titular lógico, equilibrado, con cada jugador en su puesto o cerca de él. Ese orden, esa cordura tuvo como consecuencia la superioridad desde el primer minuto hasta el cuarenta, tanto que el juego blanco llegó a silenciar el Camp Nou durante muchos minutos. Y es que muy pocos hubieran apostado por un 2-0 en el descanso tras lo que se estaba viendo.
El Real Madrid estaba siendo capaz de asustar al Barcelona en el mismo Camp Nou.
Los de Guardiola se veían incapaces de superar la presión y las ganas blancas. Un grandioso Özil desbordaba por clase y velocidad a Abidal. Del talento del alemán nacieron las mejores ocasiones del Real Madrid, se volvió a parecer a ese jugador que deslumbró en sus primeros meses de blanco. Ronaldo era el que mejor y más acompañaba a Özil. El portugués quería demostrar que vale para este tipo de partidos y lo hizo durante los noventa minutos de juego, en el que ha sido uno de sus mejores partidos como madridista. Marcó, peleó y se reivindicó, como otros muchos de sus compañeros, que en ningún momento entregaron la eliminatoria.
El problema del mejor Real Madrid de Mourinho es que, tal como está sucediendo en los últimos años, enfrente tiene al mejor Barcelona de la historia. En esta ocasión le bastaron una llegada y media para lograr 2 goles.
[ pagebreak ]
Mourinho perdía pero siguió apostando por el juego ofensivo
Los 10 primeros minutos de la 2da. mitad hacían presagiar un nuevo festival azulgrana, pero Mourinho y los suyos no estaban por la labor. El portugués movió el banquillo, metiendo a Granero por Lass. Nueva apuesta ofensiva, que se incrementó con la posterior entrada de Callejón y Benzema, por los dos jugadores más desacertados del Real Madrid, Kaká e Higuaín. El movimiento salió bien, sorprendió a Guardiola y a una eufórica grada que pasó de vitorear a Mourinho a pedir la hora a gritos tras los goles de Ronaldo y Benzema. El fútbol volvía a ser blanco. La pelota quemaba en los azulgrana, que nada podían hacer ante el despliegue y acierto de Xabi, Granero y, en especial, Özil.
El Camp Nou sufrió en los últimos 20 minutos. Lo pasó mal como hacía muchos años que no lo hacía.
Benzema tuvo la eliminatoria en su pie, pero Puyol apareció en el momento justo, no se sabe muy de dónde, para evitar que el francés lograra lo imposible, dar la vuelta a la eliminatoria y hacer justicia al buen juego blanco que mostró en todo el partido a excepción de los últimos 5 de la primera mitad y los primeros 10 de la segunda.
El mérito blanco ha sido pedir día y hora para la revancha cada vez que ha sido abatido por el Barça y corregirse hasta completar una excelente actuación. Aunque en esta ocasión tampoco le alcanzó para ganar, al menos le valió para reivindicar su fútbol y merecer un mejor resultado en el Camp Nou.
Sin embargo, durante un buen rato, el Madrid se pareció tanto al mejor Barcelona como el Barça al peor Real. Los papeles se intercambiaron y, sin embargo, el resultado cayó nuevamente del bando azulgrana, más efectivo y afortunado, favorecido casi siempre en las muchas jugadas dudosas. Teixeira pitó mal para los dos equipos, y sobre todo para el Madrid. Ambos compitieron de forma temible porque, de alguna manera, ninguno tenía nada que perder: el Madrid porque ya lo había perdido todo y el Barça porque entendió malamente que lo que tiene lo tendrá para siempre.
Mourinho, que se le vio con gesto serio en su comparecencia ante los medios, lanzó dos dardos. Del Barcelona dijo: "Le felicitó por el partido del Bernabéu pero no por la clasificasión".
Al portugués se le preguntó por una frase que pudo lanzar un jugador del Real Madrid al colegiado: "Véte de fiesta con ellos a celebrarlo". Y contestó: "Yo solo puedo decir que en el vestuario del Real Madrid se dice que es imposible ganar aquí".









