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RUMBO AL OSCAR

Procession, psicodrama del abuso sexual del clero a 6 niños

6 hombres víctimas de abuso sexual en su infancia a manos de clérigos católicos deciden, ya adultos, participar de 'Procession', documental de Robert Greene.

'Procession' ('Procesión') comienza en 2018, imágenes de la conferencia de prensa en Kansas City, Missouri (USA), que disparó un documental dirigido por Robert Greene. Junto a la abogada, Rebecca Randles, 6 hombres que de niños sufrieron abuso sexual a manos de sacerdotes católicos apostólicos romanos cuentan su historia. Aquella conferencia de prensa inició un proyecto de 3 años del que participaron el equipo de filmación, 6 de los supervivientes y una terapeuta teatral (la técnica es el psicodrama o dramaterapia).

El cine ya ha abordado antes el tema de los menores de edad abusados por el clero. Fue memorable la película ganadora del Oscar a la Mejor Película en 2015, 'Spotlight', basada en la investigación del diario Boston Globe.

En cambio, 'Procesión' no es un documental sobre el escándalo de abuso ni es periodismo de investigación. Es un trabajo de terapia de 6 hombres que trabajan juntos para encontrar la verdad y la curación que deberían haber recibido de la institución clerical, que ha incumplido

  • no sólo con brindar seguridad a los menores de edad que colaboran con sus ritos o que recibe en sus instituciones
  • sino de la investigación imprescindible ante las denuncias y
  • su responsabilidad en la recuperación de las víctimas.

'Procession' es un proceso de curación, con todos los riesgos que supone trabajar con materiales que, durante y después de verlos, producen náuseas porque retratan deshumanizaciones, donde hay dolor pero también se necesita que exista el arte como método de catarsis y de ayuda colectiva.

  1. Joe Eldred,
  2. Mike Foreman,
  3. Ed Cavagan,
  4. Dan Laurine,
  5. Michael Sandridge y
  6. Tom Viviano.

Los 6 narran sus miedos, inseguridades y emociones, y hacen catarsis cuando recrean sus tragedias en una dramatización dedicada a otras víctimas de estos actos inhumanos.

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'Procession': Ed Gavagan, Michael Sandridge y Dan Laurine: Exorcisando el pasado.

'Procession': Ed Gavagan, Michael Sandridge y Dan Laurine: Exorcisando el pasado.

Oscar

A medida que los 6 participan en las sesiones de terapia, ellos comienzan a intercambiar ideas sobre los conceptos de 5 secuencias filmadas que se basarán en sus traumas como víctimas de abuso sexual. (La terapeuta Monica Phinney explica que la dramaterapia es el "uso intencional de técnicas de juego de roles del teatro dramático para un objetivo terapéutico").

Entonces ocurre la magia porque la experiencia resultante (que se hizo en consulta con los 6 hombres) es todo a la vez:

  • periodismo de investigación,
  • catarsis cinematográfica y
  • una película de amigos.

Las escenas logran trascender las limitaciones de sus traumas y la humanidad que aparece habilita la redención.

Esa humanidad quedó ratificada cuando 'Procession' se estrenó en el Festival de Cine de Telluride, y 5 de los 6 participantes no tuvieron temor de unirse a Greene para interactuar con el público sobre su experiencia.

Apenas algunas semanas más tarde, Netflix adquirió la película para un lanzamiento que la ubicó en la competitiva carrera al Oscar por Mejor Documental.

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Michael Sandridge recordando el abuso que sufrió de niño en la catedral.

Michael Sandridge recordando el abuso que sufrió de niño en la catedral.

Comunidad

"Para todos esos chicos, vamos a conquistar este lugar". Joe Eldred dice esto a su regreso a Lake Viking, la comunidad de cabañas junto al lago en las afueras de Kansas City donde él fue abusado, y esa sensación de confrontación espacial y la posterior recuperación se convierte en uno de los temas recurrentes más poderosos en 'Procession'.

Otro de los hombres, Ed Gavagan, regresa a la catedral en Cheyenne, Wyoming, donde un obispo en funciones abusó de él; tira de la cuerda de acero trenzado para hacer sonar la campana, concediendo a esa acción de su infancia llena de cicatrices, la energía renovada del bálsamo terapéutico.

Para cada uno de estos hombres, el apoyo que se brindan en su camino hacia la paz personal es parte de lo que los hace más completos, después de toda la experiencia de conocer, planificar y filmar las escenas de 'Procession'.

Y para la audiencia, es esa narrativa la que la mantiene dentro del proceso, testigos de la terapia dramática en acción.

Es increíblemente molesto para mí que usen rituales y símbolos que se supone que son útiles y te acercan a Dios solo para lastimarte”, dice Sandridge a los otros 5, quienes coinciden.

"Estamos tratando de recorrer los recuerdos de los demás y las cosas que más nos persiguen", dice Laurine, y verlos hacer esto casi en tiempo real a medida que las escenas filmadas se unen, ofrece una nota de comunidad a su realidad de traumas muy personales.

En la pantalla aparecen subtítulos periódicos para brindar historia y contexto: cómo el abusador de Laurine huyó de Missouri y se ha mantenido un paso por delante del arresto durante décadas, o cómo el sacerdote que abusó de Sandridge fue expulsado silenciosamente de la Iglesia Católica en las semanas previas a su muerte.

El caso de Viviano aún estaba en los tribunales mientras se filmaba 'Procession', lo que le impidió recrear una escena que lo destrozó. Pero en otra confrontación, termina interpretando el papel de un sacerdote que interactúa con otros 2 de sus colegas de martirio.

Varias formas de catarsis explora 'Procession' con un director-editor que confía en el poder discursivo de lo que captura su lente a partir de una narrativa con juegos de rol y guiños a películas de terror para lograr que el espectador conecte con cada una de las víctimas de monstruosas pesadillas que los han atacado durante años.

Si bien en los primeros minutos del filme esta idea de representación es un poco ambigua y desconcertante, poco a poco se afianza, de tal forma que, al final, se coincide que no había otra forma más eficaz y original de generar empatía entre la audiencia para relatar actos de abuso sexual infantil que la Iglesia Católica ha perpetuado durante décadas sin consecuencias legales y donde siempre el culpable o responsable era el menor.

Greene y los 6 se encargan de

  • cuestionar las leyes judiciales,
  • la manipulación de una ideología y
  • resarcir los pensamientos de culpabilidad en los afectados.

Sí, es una cinta incómoda, pero un necesario llamado a repensar sobre el poder, la corrupción y la deshonestidad de algunos integrantes de la Iglesia.

Procession | Official Trailer | Netflix

Cambio de enfoque

¿Qué opinan en la Iglesia Católica estadounidense acerca de este documental?

Sin duda es una institución muy heterogénea y compleja pero aquí va el comentario en la revista de la Compañía de Jesús en USA, America Magazine, firmada por John Anderson:

"Es apenas más que un gesto, pero uno de los momentos más llamativos de "Procession", la inquietante película 'making of' del director Robert Greene, ocurre cuando la abogada de Kansas City, Rebecca Randles, abre la puerta de su garaje y todo lo que uno puede ver dentro es un archivo: cajas, docenas y docenas, todas relacionadas con los aproximadamente 400 casos que ha manejado desde 1992. Todos se refieren al abuso sexual infantil por parte de sacerdotes católicos.

A veces, las imágenes son más efectivas que las palabras. "Procession" lo pone a prueba.

Esta no es una película sobre crimen y castigo, sino daño y recuperación.

Una película experimental sobre un experimento, 'Procession' podría llamarse "6 hombres enojados": media docena de presuntas víctimas de abuso sacerdotal que, en colaboración con el director Greene y la terapeuta Monica Phinney, utilizan el teatro y los juegos de rol para trabajar su sufrimiento.

Fue después de una conferencia de prensa de 2018, en sí misma una respuesta a la investigación del gran jurado recién completada y reveladora sobre el abuso sexual del clero de Pensilvania, que Greene y sus productores (Susan Bedusa, Bennett Elliott y Douglas Tirola) se acercaron a Randles y sus clientes para proponerles una película. Se trataría de utilizar el arte para tratar el trauma y, quizás, convertir el trauma en arte.

Los hombres involucrados, Joe Eldred, Mike Foreman, Ed Gavagan, Dan Laurine, Michael Sandridge y Tom Viviano, tienen historias muy similares de haber sido preparados y abusados por sacerdotes pedófilos que luego fueron protegidos, transferidos o simplemente autorizados a perpetrar delitos adicionales después de que fueron acusados.

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Procession: Tom Viviano y Mike Foreman compartiendo su tragedia y buscando paz.

Procession: Tom Viviano y Mike Foreman compartiendo su tragedia y buscando paz.

El hecho de que los hombres, algunos ahora en sus 60 años, optaran por cooperar con un proyecto de este tipo, que les obligaba a traducir sus propias historias en mini-guiones y, a veces, confiaban en ellos para interpretar a los sacerdotes abusadores por sí mismos, es un testimonio del grado de ira que sigue ardiendo dentro de ellos. No es fácil de ver. No está destinado a serlo.

Desde un punto de vista periodístico, Greene desafía una regla básica: ninguno de los sacerdotes retratados (al menos uno de los cuales es un fugitivo, mientras que otros han muerto) ha sido condenado en un tribunal de justicia y, sin embargo, se los menciona en todas partes como hombres culpables.

Que esto parezca inapropiado no es para cuestionar su culpabilidad o, Dios no lo quiera, cuestionar la credibilidad de las víctimas cuyas historias han sido descartadas desde que eran niños. Pero la ética del cine documental, tal como la ley, requiere una presunción de inocencia, al menos antes de la condena.

Por supuesto, el hecho de que los acusados hayan evadido en gran medida el enjuiciamiento a lo largo de los años, instigados por la propia Iglesia -las víctimas se apresuran a señalar-, hace que ese estándar sea difícil de alcanzar. Aún así, esta no es una película sobre crimen y castigo, sino daño y recuperación.

Con ese fin, lo que podemos ver son recreaciones de puntos cruciales en la vida de cada hombre que se llevan al 'escenario', que puede ser un altar, una sacristía, un dormitorio o una cabaña frente al lago.

Mike Foreman es el más abiertamente furioso de las 6 víctimas, y su incesante vulgaridad lo vuelve inarticulado, pero es honesto. Reimagina su reunión de 6 años antes con una junta de revisión independiente, una sesión que se disuelve en recriminaciones y blasfemias. No está claro si la reunión terminó de esa manera o si Foreman quería que terminara. Sin embargo, es catártico para él.

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Terrick Trobough interpreta a cada una de las víctimas cuando era un niño. El resultado es impactante.

Terrick Trobough interpreta a cada una de las víctimas cuando era un niño. El resultado es impactante.

Lo que incomoda, o más incómodo, tanto a los 6 hombres como al espectador, es el joven actor Terrick Trobough quien interpreta a cada una de las víctimas cuando era un niño, un personaje colectivo sobre el que se proyecta la experiencia compartida de los hombres.

Es un niño notablemente maduro, mucho más cómodo con el tema de lo que sus dramaturgos esperan que él se encuentre. Pero lo que les preocupa, probablemente, no sea solo su juventud, sino la forma en que habita su espacio histórico.

Al recrear sus historias, los hombres logran cosas que son impresionantes en su franqueza y, en colaboración con la dirección de Greene, en la visión artística que muestran al traducir el dolor (por su infancia, por su Iglesia) en algo elocuente, incluso trascendente. 'Procession' es una película que te hace pensar. Ciertamente no te hace sentir cómodo."

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