En el más reciente programa de Roberto García, “La Mirada”, Jorge Giacobbe redobló su apuesta: ni Mauricio Macri ni Cristina Fernández de Kirchner serán candidatos en la próxima elección.
NI MACRI NI CFK
La apuesta de Jorge Giacobbe
Ni Mauricio Macri ni Cristina Fernández de Kirchner sería una saludable, eficiente y austera decisión de la sociedad argentina para intentar una nueva oportunidad. No es sencillo pero es prudente. Es conflictiva, probablemente, pero también inteligente. De esto trata esta nota:
Su argumento es lógico, con un rechazo del 55%, puede ser un poco más o un poco menos, cualquiera de ellos que eventualmente lograra ganar la elección no podría gobernar; es más: al rato de asumir debería renunciar.
Si, tal como se presume, la intención de voto para cada uno de ellos oscilara en torno al 30% a 35%, cabria suponer que la Cámara de Diputados se atomizaría aún más y será mucho más difícil obtener mayorías.
En palabras de Pierre Rosanvallon, ingresaríamos ya de modo concreto en un régimen democrático obstructivo, que paradójicamente seria fiel reflejo de ese 50 y pico por ciento que los rechaza plenamente.
Esto significaría que, aùn perdiendo su apuesta, Jorge Giacobbe sería el ganador.
Las encuestas cuyo valor es relativo, ya que es muy difícil responder sobre las candidaturas, cuando por el momento sólo hay precandidatos o suposiciones, marcan de modo decisivo, los rechazos.
Pero lo que también debemos tener en cuenta es que los supuestos ganadores no llegan en una 1ra. vuelta a superar el 35%, lo que en cierto modo es también una forma positiva de rechazo.
Lo que uno observa es que los dos segmentos que pugnarán en las próximas elecciones, solo piensan en armar “coaliciones meramente electorales”, por un lado para “seguir haciendo lo que hay que hacer”; y por otro lado para “echar a Mauricio Macri”.
Por el lado del oficialismo, la miopía pasa por garantizar en el próximo gobierno la continuidad exclusiva y excluyente del PRO: por ninguno de sus dirigentes que integran el entorno intimo del Presidente pasa la idea de intentar constituir una alianza para gobernar.
Una vez obtenida la reelección, el PRO (una suerte de “Caritas político”), verá que limosnas reparte entre sus aliados de segunda, si es que la UCR se mantuviera en “Cambiemos”.
Por el lado de lo que sería la oposición, se trata de definir un candidato, cosa que parece imposible hacerlo sin pasar por las “PASO”.
Sergio Massa en su acto de “La Rural”, de hecho proclamó su precandidatura, y lo hizo recurriendo a los eufemismos de los que hablaba José Ortega, expuso nuestras conocidas como irresueltas cuestiones, pero no habló de los medios terapéuticos ni hizo referencia alguna a los costos que deberá seguir soportando la sociedad.
Nos resta saber qué hará la UCR que, según alguno de sus dirigentes se volcarían por apoyar la candidatura de Roberto Lavagna, aunque Martin Lousteau parecería que comienza a ser tenido en cuenta como posible precandidato, conforme lo señaló Analía del Franco en una encuesta de la que da cuenta el diario “La Nacion”.
Esta noticia no debería pasar inadvertida, teniendo en cuenta que el diario la publicó en la página principal de su edición electrónica y se anunció en la noche previa en el programa “Mesa Chica”, que conduce José del Río. Para tener en cuenta, tal como diría Roberto Garcia.
Digo esto, porque parecería que en algunos medios políticos y empresarios, amén de periodísticos, ya se descuenta que Macri no será reelegido y se bucea en la profundidad del PRO para conocer si se encuentra un candidato sustituto.
También podría ser que se intente cercarlo para que antes del día de presentación de las candidaturas, reformule su gabinete, en base a un programa de gobierno, designando ya a quienes podrían ser las figuras del recambio.
La cosa no pasa por disputar la Vicepresidencia de la Nación, un cargo decorativo, sino por integrar a los partidos de la coalición del balotaje “Cambiemos” al futuro gobierno.
Es probable que esto último, constituya la real ambición de la UCR.
Personalmente, dudo que Macri, deje en el camino a Marcos Peña y a Jaime Duran Barba.
Parecería que Mauricio Macri busca convertirse en “caudillo”, lo que explicaría sus arrebatos de sus últimas presentaciones públicas a partir del acto del Congreso de la Nación del pasado 1º de marzo.
Por el momento, el menú de precandidaturas resulta indigesto.











