Isidro Ódena fue un intelectual argentino cercano a la usina de pensamiento que armó Rogelio Frigerio en la década del ‘50 del siglo pasado y que sirvió de apoyo programático al gobierno desarrollista de Arturo Frondizi entre 1958 y 1962.
2 BLOQUES Y EL GANADOR ESTÁ POR VERSE
Coronavirus: Un mundo en transición (apuntes sobre la complejidad en marcha)
El 'dato duro' local presenta un total de casos confirmados en Argentina en la mañana del sábado 25/04/2020 es de 3.607, de los cuales 179 fallecieron. Respecto a los confirmados, 24,6% son importados, 43,3% son contactos estrechos de casos confirmados, 20,9% son casos de circulación comunitaria y el resto se encuentra en investigación epidemiológica. Se registraron 3 nuevas muertes: hombre, de 48 años, residente en la Ciudad de Buenos Aires; y 2 mujeres, una de 75 años, residente en CABA y una de 85 años, residente en la Provincia de La Rioja. Pero ¿qué hay más allá de la fría e implacable aritmética? Aquí un enfoque de lo que viene:
Ódena escribió un libro excepcionalmente claro y didáctico para entender las claves de la época, durante la Guerra Fría. El texto se llama “Entrevista con el mundo en transición”; y segura y lamentablemente debe ser hoy un incunable.
El autor plantea en su obra el mundo de la posguerra, la bipolaridad que surge como consecuencia de los acuerdos de Yalta y la coexistencia pacifica entre la URSS y USA, que se exhibía en conflictos periféricos (guerra de Corea, Guerra de Vietnam, algunos conflictos puntuales en África y guerrillas en Latinoamérica, por dar algunos ejemplos), pero que en ningún caso provocaban un choque directo entre las dos superpotencias más allá de la 'crisis de los misiles' en Cuba.
Aquel mundo quedó atrás, cayó el Muro de Berlín y la premisa de Francis Fukuyama, acerca de que la historia había terminado, amenazó con cumplirse sin contratiempos. El mundo según Fukuyama (cercano ideológicamente al Partido Republicano de USA, quizás por ese motivo fue invitado a la Argentina en los '90 por Gustavo Béliz en días de Carlos Menem, diferente al Gustavo Béliz del Frente de Todos), sería uno solo, ya no bipolar. Precisamente Menem acertó con ese enfoque antes que cualquier otro país latinoamericano y por ese motivo la Argentina fue aliada extraOTAN e ingresada al G20.
En aquella propuesta, la globalización no tendría límites y las democracias liberales se impondrían tras el fin de la Guerra Fría. O porque el destino es cabrón, tal como diría Joaquín Sabina, o porque suceden las contradicciones de los procesos históricos, que no se detienen, tal como prefieren los marxistas, la dinámica de los acontecimientos fue diversa y diferente. Así llegamos a la crisis del coronavirus, que ha puesto 'patas para arriba' el orden establecido.
Tomando a los pensadores y ensayistas que cada uno prefiera y. en esta columna hemos referenciado a varios, todos coinciden en que el mundo hasta ahora conocido, va camino a desaparecer dando lugar a otro distinto. Por supuesto que las experiencias históricas no son extrapolables y que, tal como decía ese judío alemán llamado Carlos Marx, quien se estará revolviendo las tripas en un cementerio de Londres viendo las tensiones que afronta el capitalismo, lo que ayer fue tragedia, hoy puede repetirse como comedia.
Es probable que surja un mundo de nuevos bloques liderados respectivamente por USA, Inglaterra y Alemania por un lado; y China y Rusia por el otro, y que los países periféricos orbiten en torno a alguno de estos nuevos polos. A resultas del Covid-19, la globalización tal como la conocemos pasará al arcón de los recuerdos.
Con el coronavirus 2, China afronta su Chernobyl (aquel accidente nuclear que funcionó como presagio de la caída de la URSS), con consecuencias inciertas.
Algunos analistas, suponen que la economía del gigante asiático -en el mejor de los casos- crecerá en torno al 4% anual, cuando necesita no menos del 7% para sostener su mercado doméstico de consumo que no tolera el desempleo. La estrategia china de aquí en adelante, será mostrarse solidaria y colaborativa con el mundo, para intentar no perder mercados que se desinflan ante la merma del consumo. Puede dar fe de está “solidaridad”, el gobernador Axel Kicillof, quien importó desde Shanghai por US$ 10 millones barbijos, equipos de protección, etc., además de recibir donaciones, iniciando una tendencia que han seguido desde Alberto Fernández a Horacio Rodríguez Larreta. Son 8 los vuelos charter programados por Aerolíneas Argentinas desde China para atender a la demanda de importación de material para la pandemia, y además hay vuelos programados en aviones cargueros de mayor volumen.
El otro “bloque” también está viviendo su dantesco Chernobyl. Decíamos hace 3 semanas que USA había perdido, desde el comienzo del terremoto virósico, 6 millones de empleos. Bueno, al momento de escribir estas líneas (viernes 24/04), la crisis del coronavirus se ha llevado ya por delante 24 millones de contratos laborales.
En consecuencia es inevitable preguntarse cuál será la suerte que correrá Donald Trump en noviembre, cuando le toque jugarse la reelección. Los estudios demoscópicos disponibles al momento indican que el oponente demócrata Joe Biden, lo aventaja considerablemente tanto en los votos en general como en la integración del Colegio Electoral y la brecha se agranda en los menores de 30 años.
Biden acaba de denunciar que Trump buscaría postergar las elecciones de noviembre, apostando a que en 2021 mejorará su posición relativa. Dicho esto, sería una irresponsabilidad dar la contienda electoral por concluida, sobre todo porque Trump es un Presidente que entiende como nadie el lenguaje comunicacional moderno, es el campeón del 'significante vacío' (construir mensajes que quieren decir una cosa y lo contrario a la vez) y porque toma medidas que agradan a sus votantes, volviéndolos más fieles.
Por ejemplo, acaba de suspender las visas de inmigración laboral por 60 días. Recordemos que en USA el voto es optativo, de ahí, la importancia de fidelizar el voto.
Va quedando claro que, desde que se desató este infierno, es una crisis de perdedores.
** China lidiará con el agujero que le provocará la caída brutal de exportaciones, a la par que tendrá que ensayar alguna explicación coherente de lo que pasó en Wuhán.
** Las democracias liberales occidentales verán en el derrumbe del empleo y en el cierre de empresas el comienzo de interminables conflictos sociales.
Más que cooperación, el devenir apunta a bloques comerciales duros, llenos de aranceles, penalidades y denuncias ante la Organización Mundial del Comercio.
Capítulo argentino
Más allá de la situación periférica que nos concede la cartografía mundial, pero, sobre todo, nuestra condición de país exportador de productos con poco valor agregado, la Argentina y su presidente Alberto Fernández como máximo conductor del timonel, deberán tener sintonía fina a la hora de comprender como funcionará el mundo que viene.
El país no tiene una lista de aciertos a la hora de comprender qué música suena en las distintas coyunturas mundiales. Esa es cuestión para otro material. Pero un diagnóstico preciso de donde estamos parados es esencial para saber qué se debe y qué se puede hacer.
Sin dudas viviremos en nuestro país tiempos de mantas cortas. Darle a la maquinita de hacer billetes no es una opción entre otras, es la única opción para que el derrumbe sea parcial. Sostener la demanda, sobre todo de alimentos, acarrea transferencia de recursos a sectores monopólicos y a las puntas ligadas a la comercialización, que automáticamente convierten sus ganancias en moneda dura o sea en dólares.
Hay que sumar a la tensión cambiaria de estos días, la baja sostenida de la tasa. Hoy los bancos pagan al ahorrista 26% de interés contra una inflación que tranquilamente terminará el año arriba de 60%. Bajar la tasa es el imperativo de la hora si se quiere prestar dinero a las empresas para que aguanten el temporal.
El problema, es que no será con los pesos de los ahorristas, estos se están yendo al “blue”, hecho constatado en estos días al ver como se deshacían los plazos fijos. La caída en las renovaciones es vertical.
Serán tiempos donde la travesía estará entre Guatemala y Guatepeor.












