“Para qué me invitan si saben cómo me pongo”, bien pudo haber dicho Osvaldo Jaldo. El gobernador de Tucumán salió en la foto ‘de familia’ que 13 mandatarios provinciales compartieron con Diego Santilli tras su jura como nuevo jefe de Gabinete de Javier Milei. Pero apenas unos días después de los abrazos y las sonrisas en la Casa Rosada, Jaldo, un peronista que fue pionero en eso de ‘pintarse de violeta’, le pinchó al ‘Colo’ el globo de la expectativa sobre el principal objetivo que le encomendaron los hermanos presidenciales: sacar las PASO del calendario electoral.
ÁCIDO ARGENTINO
En el bingo de la casta, Milei sacó todos los números
La entronización del “profesional” Santilli, la vuelta de las colectoras y el toma y daca judicial muestran al león rendido a los pies de la “vieja política”.
Con una economía que no se reactiva allí donde se generan los puestos de trabajo, salarios que se demoran más de la cuenta en ganarle a la inflación y un consumo masivo aletargado (porque no, ‘Toto’, ese “consumo privado” que usted celebra no es del que hablamos todos), los Milei quieren toquetear el sistema electoral para obtener alguna ventaja en la carrera del Presidente hacia la reelección.
Y Santilli puede meter mucho blablablá sobre lo caras que resultan las PASO y la incomodidad que le genera a la gente ir a votar reiteradas veces en un mismo año. Pero la realidad es que bajar las primarias no tiene para el Gobierno otro fin que el de empiojar la situación de la oposición. Como mostró la experiencia, las PASO resultan un instrumento de orden en los espacios cruzados por internas. Y el peronismo, principal opción opositora, es hoy la ‘Miss Mundo’ de las internas.
Bloquear la posibilidad de un ordenamiento de la oferta opositora, en vistas de que un balotaje puede resultar fatal para el proyecto de LLA, se volvió una prioridad para los Milei. Hay que ganar en primera vuelta y para eso, parece, se echará mano a cualquier recurso que haga falta.
En eso está Santilli, que tiene que ir a ofrecerles el oro y el moro a los gobernadores -no está claro si eso implica cumplirles- para conseguir los votos que por lo menos suspendan por esta vuelta las primarias. No es ningún moco de pavo: se necesita la mitad más uno de la totalidad de ambas cámaras (mayoría absoluta) ya que se trata de una reforma electoral.
Pero el tucumano Jaldo, que supo poner a sus legisladores al servicio de la causa libertaria (levantando manos o ausentándose oportunamente de las sesiones) dijo “no, gracias”. Ya lo había anticipado, pero ahora se lo dice a Santilli, lo cual le opaca un poco el debut como figura política central del Gabinete, cuando ya lo había hecho un poco el abrazo de oso que Milei lo forzó a recibir de Manuel Adorni en el mismo acto de su jura. Para el que lo miraba por TV, el ‘Colo’ terminó validando a uno de los personajes más desprestigiados de la esfera pública.
Jaldo, que se tiene que ver con Milei en el acto por el 9 de Julio en Tucumán, no es el único problema de Santilli, que también debe convencer a otros aliados. Como los radicales, que tienen su propio proyecto para mantener las primarias, aunque sin que sean obligatorias, y, sorpresivamente, a sus colegas del PRO, que quitaron la discusión de las PASO de su lista de prioridades parlamentarias. Hasta el propio Cristian Ritondo, jefe de los diputados amarillos, reivindicó esas elecciones, porque permitieron el ascenso de presidentes no peronistas, como Mauricio Macri y el propio Javier Milei.
La urgencia de Milei por sacarse de encima las PASO fuerza al Gobierno a ofrecer un endulzante, que en realidad tiene el amargo gusto del pasado. Aparece sobre la mesa la vuelta de las listas colectoras, un vetusto recurso para que varias nóminas sumen para la presidencial, al mismo tiempo que los aliados puedan conservar cierta autonomía a la hora de armar su oferta. Nada nuevo: las usó Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires para la elección en la que reeligió con el 54%. Si querían modernización, sintonicen otro canal.
La posibilidad de las colectoras, de la que el Gobierno no termina de hacerse cargo, viene a componer un bingo en el que Milei se cansa de tachar todos los números de la maldecida “vieja política”. La casta. Recurrió a Santilli, un “profesional” de la rosca para darle -como dijo- “músculo” a su gobierno, algo que suena como una reversión del “volumen político” que Juan Manzur supuestamente le iba a dar al gabinete de Alberto Fernández.
El ‘Colo’, que tiene un largo recorrido en la política tradicional, llegó porque un abanderado de la revolución de “lo nuevo” como Adorni cayó en desgracia por darle rienda suelta a sus consumos postergados, incluso utilizando a subalternos para que le presten sus tarjetas de créditos y así camuflar gastos. Ahora lo investiga la justicia por algo nada novedoso como un enriquecimiento ilícito, y le tiene que informar al fiscal si va a salir del país.
Milei se presentaba como quien venía a clausurar el “toma y daca” como metodología de poder. Pero las últimas noticias de la causa $LIBRA sugieren que ese método es tan aprovechado por el Presidente como cualquier exponente de la “vieja política” que lo haya antecedido. A pedido de Mauricio Novelli, señalado como nexo entre Milei y Hayden Davis, creador de la criptomoneda, el juez Marcelo Martínez de Giorgi apartó a las querellas de la causa, porque no los consideró damnificados. Incluso el magistrado apuntó a que los inversores debieron haber estado advertidos de la volatilidad, y por lo tanto del riesgo de comprar un activo como ese. Implícitamente, el juez adelantó opinión sobre la cuestión de fondo y desliza que no hubo estafa con un argumento similar -sino idéntico- al que usó Milei para defenderse de las acusaciones por promocionar el token en febrero de 2025.
La decisión de Martínez de Giorgi, con argumentos cuestionables, debilita la causa $LIBRA, porque sin querellantes el impulso de la investigación queda en manos del fiscal Eduardo Taiano, que un año y medio después del episodio no llamó a declarar a ninguno de los imputados. El fallo se produjo después de que el Senado, a instancias de la Casa Rosada, votara el pliego de la esposa del juez para ocupar ella misma un juzgado.
A los pies de la casta, rendido un león.
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