Se acercan las elecciones 2021 y la política argentina otra vez está perdiendo una gran oportunidad para hablarle al electorado de medidas que generen nuevas expectativas macroeconómicas y estabilidad en el corto y mediano plazo.
AH, PERO...
Elecciones 2021 y el riesgo de nueva teoría de los demonios
En medio de una crisis económica y social histórica, la Argentina entra en la recta final de las elecciones 2021 y el descontento en general es muy preocupante.
El gran fracaso de los oficialismos en los últimos generó que las elecciones giraran en torno a las pesadas herencias. Entonces, rápidamente se pasó del "Ah, pero el kirchnerismo" en tiempos de Mauricio Macri al "Ah, pero Macri" con Alberto Fernández.
Lo cierto es que tanto Cristina Fernández como Mauricio Macri y ahora Alberto Fernández no logran revertir la situación con o sin pandemia.
Entonces, se entiende la resistencia de un sector del electorado para ir a votar o el gran porcentaje de indecisos a la hora de responder a quién votará. Según el último sondeo de Zuban Córdoba el 25% NS/NC. Un poco por desinterés, otro poco por no saber realmente a quién votar y otro poco por vergüenza a decirlo, la sociedad advierte descontento.
"Incertidumbre", "Bronca" y "Desilusión" se llevaron más del 50% del total frente a la pregunta sobre "cuál de las emociones te representa mejor por estos días".
Casi el 60% entiende que el país está yendo en la dirección incorrecta y la imagen negativa de Cristina Fernández, Alberto Fernández y Mauricio Mauricio es del 54%, 58% y 63%, respectivamente.
Mientras tanto, los políticos intentan hablarle a los jóvenes con ridículos videos de Tik Tok, tratándolos como estúpidos, y en TV la discusión no es quién bajó más la pobreza la inflación, el desempleo y logró reactivar más la economía sino quién endeudó más al país, mientras el Banco Central no para de emitir pesos que luego tendrán un fuerte impacto en los bolsillos argentinos con disparada inflacionaria y devaluatoria que la gran mayoría de los economistas alerta generará un verano negro.
Una vergüenza que no se puede dejar pasar. La dirigencia nacional no está entendiendo lo que está pasando, no sabe cómo resolverlo y solo tiene para ofrecer excusas y videitos patéticos.
En última instancia, la preocupación mayor es que la política esté esperando un estallido social 2001 o una explosión macroeconómica 1989 para barajar y dar de nuevo. De esas en las que se grita "que se vayan todos" pero no se va nadie.














