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UN DEBATE INTERESANTE

Ridiculez de algunos policías que se quejan de ser policías

Mie, 09/09/2020 - 6:45pm
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Policías por TV quejándose que tienen que salir a arriesgar sus vidas reprimiendo el crimen. ¿Y de qué trata el trabajo de policía si no es reprimiendo a los delincuentes? Cuando una persona ingresa a los centros de formación de cualquier policía, ¿cuál es la idea de trabajo que tiene en mente? Que el riesgo de la lucha contra el crimen se incorpore al riesgo profesional es llamativo por no pensar en palabras tales como "bizarro" o "ridículo".

Policías Bonaerenses
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"Escuchar a un policía en la pantalla de un canal televisivo quejarse del riesgo de ejercer su profesional requiere, para seguridad del ciudadano y credibilidad de esa fuerza, que esa persona sea desafectada en forma automática del servicio activo."
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Las fuerzas armadas y seguridad como parte del sistema de seguro de desempleo acumula décadas.

Algunas personas que no consiguen empleo o no se sienten capacitadas para otros trabajos, deciden ingresar a a alguna fuerza de seguridad o fuerza armada para obtener un salario.

Resulta un abanico minoritario el de las personas que ingresan por lo que se define como "vocación", o alguna decisión personal vinculada a la tarea que desempeñará en el futuro.

No obstante, cualquiera sea el motivo que llevó a enrolarse, durante la etapa de formación y capacitación la institución debería definir claramente cuál será su requerimiento.

Esto supone que el aspirante o cadete o como se llame al interesado, se despabile de qué trata el requerimiento, y si continúa en la actividad es porque acepta las reglas que impone el empleador.

Por lo tanto, es incomprensible que un policía se queje de que entre los riesgos profesionales aparece la posibilidad de perder la vida en la lucha contra el delito.

No es un tema menor porque introducir ese factor licúa todo el resto del reclamo que tiene aspectos legítimos (falta de horas CORES, compra de uniformes y municiones con fondos propios, salario de ajuste por debajo de la inflación, etc.)

Lo licúa tanto como el modo del reclamo que es un motín institucional en sus formas, y no debería ser ignorado por el Estado. No puede ocurrir todo esto sin consecuencias para los promotores del modo.

El filtro

Es equivalente a un militar que se lamente porque entre los riesgos profesionales se encuentra la posibilidad de morir en una guerra. ¿Para qué, entonces, ingresó a una fuerza armada?

Las instituciones deberían filtrar durante el proceso de formación a los individuos que no son aptos para satisfacer el requerimiento.

Un policía subido a una antena de telecomunicaciones mientras llora y grita no parece emocionalmente apto para ejercer una tarea policial.

Sin embargo, así como las instituciones no están ejerciendo el filtro imprescindible, tampoco evalúan ni la idoneidad ni el equilibrio psíquico de quienes se desempeñan en la difícil tarea de luchar contra el delito.

El concepto de que las fuerzas policiales necesitan de más individuos es el origen del concepto de que carece de lógica filtrar a los individuos porque "todo suma", aún cuando se trate de personas que ingresan a la policía sólo para tomar mate o cumplir con tareas administrativas o transitar en patrullero.

El enfoque cuantitativo es directamente proporcional a la frivolidad de la formación, la ausencia de capacitación suficiente, la prescindencia de la meritocracia o el valor u otra calificación de idoneidad para establecer el ascenso, y la consecuencia es la subestimación gubernamental a la hora de retribuir salarialmente a sus uniformados.

De pronto, se establecen programas de leva para incorporar, en días de escasez de trabajo, nuevos efectivos. Los requerimientos se limitan al estado de salud y a si hay un antecedente delictivo. Hay que cubrir el cupo. El resultado, en definitiva, es la inseguridad ciudadana, la ausencia de credibilidad de los ciudadanos en sus fuerzas policiales y la cantidad de exonerados y de expedientes en trámite.

Esto sucede desde mucho tiempo. Por lo tanto, para que ocurra algo diferente habría que comenzar por modificar todo eso, lo que demanda procedimientos y espacios difíciles de satisfacer en una coyuntura.

Credibilidad

Podría avanzarse en esto pero siempre partiendo de un concepto: policía debe ser quien se encuentre dispuesto a asumir los riesgos de ser policía no quien se sorprenda porque enfrentar a un delincuente supone un riesgo excesivo y/o imprevisto. Cuando esto no sucede, hay menosprecio hacia el individuo, el cargo pasa a ser una prebenda o un subsidio, y pasando los años se termina en esta realidad 2020.

Escuchar a un policía en la pantalla de un canal televisivo quejarse del riesgo de ejercer su profesional requiere, para seguridad del ciudadano y credibilidad de esa fuerza, que esa persona sea desafectada en forma automática del servicio activo.

A la vez, establecer Planes de Seguridad en base al número de patrulleros es un delirio. Por supuesto que son tan importantes los vehículos como su mantenimiento y el combustible para que circulen. Pero el Plan de Seguridad debe comenzar por conocer quiénes quieren ser policías, y a partir de ahí comenzar a trabajar con esas personas.

Circunscribir el problema al salario es muy grave y llevará a la Administración del Frente de Todos a situaciones muy caóticas, en especial en la seguridad pública y en toda la burocracia estatal.