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VERSIÓN TAQUIGRÁFICA

Martínez / Laspina: 2 enfoques diferentes, entre la emergencia y el impuestazo

Vie, 20/12/2019 - 6:14pm
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Por Urgente24

Los diputados nacionales Daríol Martínez (Frente de Todos / Neuquén) y Luciano Laspina (Juntos por el Cambio / Santa Fe) son quienes llevaron el mayor peso técnico del proyecto ómnibus de emergencia que envió el Ejecutivo al Congreso. De la versión taquigráfica se extrajeron estas precisiones que resultan un ejemplo de los respectivos fundamentos, oficialismo y oposición. Martínez hizo hincapié en la solidaridad ante la emergencia. Laspina apuntó al impuestazo a la clase media:

Diputados aprobó las 9 emergencias pero aquí las diferencias.
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Sr. Martínez (Darío) -Señor presidente: hoy estamos aquí en función de la situación que está atravesando el país, de extrema urgencia. Lo dijo el presidente Alberto Fernández en este mismo lugar. La economía y el tejido social hoy están en una situación más que alarmante.

Los actuales niveles de inflación, pobreza, desocupación y destrucción de la industria hacen que la emergencia no esté plasmada en una hoja, en un proyecto o en un papel, sino en cada familia, en la mesa de cada argentino.

Esta es la deuda interna que ha dejado el Estado a sus habitantes: en materia de inflación, el 52 por ciento acumulado, la más alta de los últimos 28 años en la Argentina; en materia de pérdida del poder adquisitivo, el 20 por ciento en los jubilados, y en los trabajadores es aún más alta.

Estos son datos del “recuperado INdEC”, como se ha denominado públicamente.

La industria manufacturera muestra una caída del 11 por ciento. Por su parte, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa informa catorce meses consecutivos de caída. Además, la pobreza en la Argentina supera el 35 por ciento, y en el caso de los más vulnerables, que son los niños de 0 a 14 años, se extiende al 60 por ciento.

La tasa de desocupación ha llegado a los dos dígitos, y en materia sanitaria sufrimos el mayor brote de sarampión desde el año 2000.

Se trata de indicadores de una verdadera emergencia, y solo en lo referido a la deuda interna con los argentinos y con cada familia.

En cuanto a la deuda externa, en los últimos cuatro años ha crecido un 76 por ciento, llegando a los 284.000 millones de dólares, y además tenemos un cronograma de vencimientos ya, a partir de la semana que viene, que con la situación de caja vacía que ha quedado, se torna impagable para todos los argentinos.

No es cuestión de echar culpas sino de analizar el contexto en el cual estamos. Y bajo ese contexto, en función de él, la mayoría de los argentinos ha decidido que sean el presidente Alberto Fernández y Cristina Fernández quienes empiecen a conducir un proyecto de país que apueste al crecimiento, a la inclusión, que incorpore a todos, pero en principio a los que se han quedado afuera, a los que se han caído del sistema. Y justamente en un concepto de solidaridad desde el Estado para con el pueblo argentino hay que plantear claramente a quiénes les vamos a pedir el mayor esfuerzo.

Está más que claro que no se lo podemos pedir a aquel que no tiene un plato de comida en su casa, a aquel que está sin trabajo, a aquel que no sabe si va a cerrar o no la pyme porque no puede pagar los tributos ni los salarios, o bien tiene que elegir entre una cosa y la otra.

Esos son los que más atrás han quedado, y como también lo decía aquí el presidente Alberto Fernández, son los primeros a los que tenemos que ir a buscar en este contexto.

Por eso es que rápidamente, a ocho o nueve días de comenzar la gestión, se llama a sesiones extraordinarias.

Estamos sentados aquí todos los diputados honrando el voto de los argentinos que, independientemente del color político, del espacio, de la agrupación o del partido, necesitan que estemos en este lugar discutiendo y debatiendo las herramientas que el Ejecutivo nacional nos demanda para poner a la Argentina de pie.

Algunas medidas ya fueron adoptadas rápidamente, y en esto quiero marcar un aspecto vinculado con el orden en que los ministros nos visitaron ayer en la reunión conjunta de las comisiones. Justamente el ministro Daniel Arroyo pidió venir primero a explicar el proyecto porque a la tarde tenía que ir a Entre Ríos a empezar a dar alguna solución a una de las ciudades con mayor pobreza del país.

Por su parte, el ministro de Salud, Ginés González García, también planteó venir temprano porque debía viajar al interior de la provincia de Buenos Aires por un operativo de vacunación, en función de estos brotes que hoy nuevamente tenemos en la Argentina.

El bono alimentario o la situación de aquellos que no llegan a poner un plato de comida en su casa es algo que planteó ayer el ministro Arroyo. El aumento de las jubilaciones es otra medida que el presidente Alberto Fernández plantea a los argentinos, y hoy rápidamente quiere implementarla para la mayoría de los jubilados.

La rebaja en los medicamentos es otro éxito alcanzado en tan pocos días. Recordemos que no hace muchos años se liberó el precio de los medicamentos. Yo dije en ese momento -y muchos de los que están aquí también- que era un error garrafal porque nadie elige si se enferma o no, y fue así que todos quedaron rehenes de ese tremendo incremento. Pero ya se ha anunciado una baja en los medicamentos.

La emergencia social que se plantea, y que nos propone el presidente de la Nación enviándonos esta iniciativa para su consideración, apunta a contar con las herramientas que permitan rescatar rápidamente a los más retrasados, a los que se han caído en un pozo del que es muy difícil sacarlos si no aplicamos el concepto de solidaridad. Seguramente algunos argentinos -no diría los que mejor la están pasando, porque son pocos los argentinos que la pasan bien, pero sí los que no la están pasando tan mal- deberán poner el hombro rápidamente.

En materia de jubilaciones y pensiones, que en esta iniciativa está contemplada en los artículos 51 a 53, se establece la posibilidad de analizar una nueva movilidad mientras se otorgan los aumentos necesarios a la mayoría de los jubilados. El ministro dijo ayer en la comisión que rápidamente, en los primeros seis meses, nos va mandar el análisis que puedan hacer sobre una nueva movilidad jubilatoria.

En materia de salarios, se contemplan aumentos para el sector privado; en materia de moratoria, debemos reconocer que las pymes son las grandes generadoras de empleo en la Argentina. Por eso necesitamos que no estén pensando en despedir sino en sacar la cabeza, en terminar con la asfixia que tienen hoy, y es así que queremos darles un plazo. Así como frente a la deuda externa vamos a pedir un plazo, el Estado se da vuelta y a aquellas pymes que no la están pasando bien les genera un tiempo para que puedan empezar a ponerse de pie y a recuperarse.

En materia de tarifas, la gran mayoría de los miembros de este cuerpo planteamos durante varios años que el esfuerzo que estaban haciendo millones y millones de argentinos en el contexto de esa transferencia brutal de muchos a unos pocos, no daba resultado.

Pondré como ejemplo lo que pasa en mi provincia, aunque lo mismo ocurre en la mayoría de ellas. En 2015 había quince localidades sin red de gas, pese a que la nuestra es una provincia productora de gas. Cuatro años después, a pesar del esfuerzo no solo de los neuquinos y las neuquinas, sino de todos los argentinos, seguimos teniendo quince localidades sin red de gas. Es decir que ese sacrificio no se tradujo en inversiones para quienes estaban marginados.

En lo que se refiere a la emergencia sanitaria, es preciso dar al Poder Ejecutivo una herramienta para que pueda adquirir los medicamentos y las vacunas necesarios para controlar el brote de algunas enfermedades que no teníamos desde hace años pero que ahora, lamentablemente, hay argentinos que han vuelto a padecer.

Este proyecto de ley abarca muchos temas y todos son igualmente importantes. Por eso, en el marco de esta emergencia que viven los argentinos, es necesario que el Congreso, que es la caja de resonancia, encare cada uno de ellos y establezca la piedra fundamental del proceso de reactivación.

Pedimos la mayor solidaridad posible a la sociedad y también a los políticos para que, con su acompañamiento, permitan generar las herramientas necesarias.

En cuanto a la modificación del impuesto a los bienes personales, la idea es volver a un esquema progresivo donde quienes más tienen, más aporten en ese marco de solidaridad.

En materia de derechos de exportación, se pretende actualizar aquello que se había definido en 2018.

A quienes adquieren productos o servicios del exterior, también les pedimos un esfuerzo. Por un lado, para cuidar las divisas que se generan acá; por el otro, para lograr una mejor redistribución. La idea es cuidar los dólares y reactivar la industria turística local.

Dado que durante la discusión en particular hablaremos en detalle sobre distintos aspectos, simplemente agregaré lo siguiente. No es mi intención buscar quiénes son los culpables de esta crisis, de esta emergencia, que vive el país y tampoco decir si tal o cual diputado votó a favor o en contra de determinada herramienta. Solo espero que, en este camino de solidaridad en el que el señor presidente Alberto Fernández trata de incluir a todos los argentinos, los diputados entendamos cuál es la situación.

Pido a todas las fuerzas políticas –no solo a la que hoy le toca ser oficialismo, sino también a la oposición‑ que comprendan la realidad de muchos argentinos y contribuyan a sancionar esta herramienta que permitirá poner en marcha el país.

Empecemos, a construir la Argentina que nos merecemos con el aporte y la opinión de todos. Demos al señor presidente Alberto Fernández y a su gabinete la posibilidad de que todos puedan subir a este colectivo; quizás algunos no se sentirán tan cómodos como antes, pero es importante que esté la gran mayoría de los argentinos y podamos poner en marcha el país. (Aplausos.)

Sr. Presidente (Massa).- Tiene la palabra el señor diputado Laspina, por Santa Fe.

Sr. Laspina (Luciano). Señor presidente: comenzaré haciendo algunas consideraciones respecto de esta declaración de emergencia, para luego abocarme al fondo de este proyecto de ley.

En la Argentina, la emergencia se ha consagrado como un estado de normalidad más que de excepción. El kirchnerismo gobernó durante doce años en emergencia. Como sostiene la constitucionalista Susana Cayuso, secretaria de Jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación: “…la emergencia económica se ha reiterado sistemáticamente a fin de justificar el sometimiento de la Constitución a los sucesivos poderes políticos.”

A nuestro criterio, es un abuso del artículo 76 de la Constitución Nacional lo que se pretende hacer mediante este proyecto de ley. La jurisprudencia es clara en lo que respecta al momento en que se debe declarar una emergencia: se tienen que agotar todos los recursos que nuestra Carta Magna prevé para el funcionamiento normal de sus instituciones.

El artículo 29 de la Constitución Nacional prohíbe que el Parlamento entregue la suma del poder público al Poder Ejecutivo; pero, a nuestro juicio, con esta nueva declaración de emergencia, que supera aquella del año 2002, lo estamos haciendo.

No nos parece bien cerrar el Congreso de la Nación en el altar de las herramientas del nuevo gobierno; no es un argumento serio. Entiendo la necesidad política de la gestión del señor presidente Alberto Fernández de instalar la sensación de tierra arrasada; pero ese relato no es consistente con la transición ordenada que hemos tenido en nuestro sistema político, como hace muchos años no veíamos, y tampoco con aquella imagen tan civilizada de Alberto Fernández y Mauricio Macri el día siguiente de las elecciones o los múltiples abrazos que hubo en este recinto.

Por supuesto que hay una crisis social y económica muy importante, y también inflación; lo reconocemos. Pero esto no amerita dejar de lado la Constitución Nacional violando su artículo 76 o dando la suma del poder público al presidente de la Nación. ¡No podemos permitirlo! (Aplausos.)

Hechas estas consideraciones, permítaseme ir al fondo de este proyecto de ley; es decir, a la verdadera naturaleza de esta iniciativa camuflada detrás de un estado de emergencia que aquí afuera no se ve, ya que la única emergencia que debemos atender en este momento es la alimentaria, declarada por el Congreso Nacional hace algunas semanas.

En el nuevo presupuesto, hay más de 10.000 millones de pesos destinados a atender la situación alimentaria. Son más los problemas logísticos para que los alimentos lleguen a quienes padecen hambre que dificultades presupuestarias. Es en esa emergencia en la que tendríamos que estar trabajando ya, en lugar de debatir sobre el otorgamiento de “superpoderes”.

Para que la gente que está viendo este debate entienda, el proyecto de ley en tratamiento indica que el programa económico del gobierno tiene tres ejes centrales.

Primero, el congelamiento de las jubilaciones cuyos haberes son superiores al haber mínimo; o sea, mayores a los 14.067 pesos. Es decir que no estamos hablando de jubilados ricos.

Segundo, un impuestazo a la clase media; luego, si tengo tiempo, explicaré por qué creo que es un impuestazo a la clase media y no a los ricos. ¿O acaso alguien piensa que el que compra por Internet es Paolo Rocca? Es mucha la gente que accede a Internet para comprar diversos productos; también son muchos quienes pagan en doce cuotas un viajecito para conocer otros lugares del mundo. Hoy día, Internet nos permite viajar con la imaginación. Se viaja mucho más que hace diez años, y ahora quieren quitar ese privilegio de oro a la clase media y a sus hijos con ese impuesto oneroso del 30 por ciento. (Aplausos.)

Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente 1° de la Honorable Cámara, doctor Álvaro Gustavo González.

Sr. Laspina. Tercero, la reestructuración del sistema energético. Ojalá no sea para despilfarrar la energía, como hicieron durante diez años de gobierno, situación que nos obligó a subir las tarifas como nunca antes en la historia porque la energía era carísima, dado que había que traerla del exterior en barcos gasificadores. Es decir que el país con el segundo yacimiento de gas más grande del mundo tenía que importar gas licuado de no sé dónde. A esa vergüenza no queremos volver y por eso no acompañaremos con nuestro voto este proyecto de ley.

Quiero hablar sobre el congelamiento de los haberes jubilatorios. La última modificación a la movilidad jubilatoria, un derecho adquirido consagrado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que costó catorce toneladas de piedras tiradas por unos energúmenos contra el Congreso y algunos diputados agredidos, tenía por objeto proteger a los jubilados de los procesos de alta inflación, como el que estamos sufriendo. Iban a tener una recomposición del 12 por ciento en marzo y un aumento interanual del 52 por ciento, lo que posibilitaría ganarle a la inflación. No obstante, ahora se la quiere suspender.

¿Alguien cree que se necesita una ley para subir los haberes mínimos? Nunca en la historia vino alguien a pedir una norma para subir las jubilaciones mínimas.

Lo que quieren es congelar las jubilaciones superiores a la mínima,... (aplausos.) …las asignaciones a los veteranos de Malvinas, a los adultos mayores, las pensiones no contributivas. De eso estamos hablando y ahora, para colmo, me entero, mirando el nuevo dictamen, que tenemos jubilados de primera y jubilados de segunda en la Argentina. Al que está mirando en su casa y cobra 19 mil pesos de jubilación quiero decirle que los jubilados de primera que van a estar exceptuados de este congelamiento, son los docentes ‑contra los cuales no tengo nada‑, los científicos ‑tampoco tengo nada contra ellos‑ y los jueces. Escuché que se estaba conversando poner algunos jubilados jueces ‑tampoco tengo nada contra los jueces‑.

¿Por qué un empleado público va a estar congelado y estos tres sectores no? No quiero pensar que el hecho de que haya un diputado de la bancada oficialista que pertenece a la CTA fue lo que llevó a que tengamos en la Argentina jubilados de primera y jubilados de segunda. Los riesgos y antecedentes de este congelamiento son enormes, porque el kirchnerismo hizo de 2002 a 2006 un achatamiento tremendo de la pirámide previsional, que llevó al fallo Badaro y culminó en la ley de reparación histórica del gobierno de Macri, que probablemente le haya costado su gobierno, porque esa ley costó más de un punto y medio del producto y que, probablemente, si no se hubiesen gastado, no estaríamos en la situación de endeudamiento en la cual estamos. Es decir, el gobierno de Macri no solamente se comió el chasco de recomponer las tarifas de la energía que ustedes se rifaron en diez años, sino que tuvo, además, que pagarle a los jubilados, y no a aquellos 200 mil y pico que murieron en la transición para poder cobrar. Y ahora quieren repetir la misma historia. (Aplausos.) 

La desindexación o congelamiento de las jubilaciones es poner el carro delante del caballo. No digo que sea fácil lo que tiene que hacer el oficialismo, porque nosotros fracasamos en tratar de estabilizar una economía cuando salimos del desastre que nos dejó Cristina Kirchner, y esto es así y la historia cada día… (aplausos) …nos lo deja más claro, porque esta ha sido la historia de la Argentina y de Latinoamérica en el último siglo.

Lo que pasa es que la diferencia entre la Argentina y algunos países de Latinoamérica es que no volvieron al populismo, no volvieron al revoleo de dinamitar las bases de una macroeconomía. Después no es fácil; no nos fue fácil a nosotros y no les va a ser fácil a ustedes. Van a pagar parte de la herencia de Cristina Kirchner y este camino no los lleva al éxito. Tienen que construir sobre las bases que dejó el presidente Macri, no destruir lo que se ha dejado.

¿Por qué digo que es poner el carro delante del caballo? Porque primero, para desindexar la economía, tiene que haber un plan económico, que el ministro Guzmán esboza pero no termina de definir. Lo respeto mucho a Martín Guzmán y todo el día habla de un plan integral de estabilización, pero todavía no vemos el plan. No podemos hacer caer sobre los jubilados el ajuste si antes no pusiste sobre la mesa un plan para bajar la inflación. Es al revés.

¿Quieren experiencias? Tenemos la de Israel en 1985, el Plan Austral de 1987, la convertibilidad de 1991, el plan Cardozo de 1994, planes económicos de estabilización que tuvieron luego de ese plan de estabilización como una condición en la política de ingresos la desindexación de toda la economía, no de los jubilados, de las tarifas, del gasto público, de los salarios, de los contratos de la economía, y esos fueron los programas que inicialmente tuvieron éxito. Por supuesto, después hubo muchas dificultades, pero en Brasil funcionó, en Israel funcionó. Acá se hace al revés. Nos piden que votemos el ajuste a los jubilados antes de poner un plan para bajar la inflación que no conocemos.

El paquete impositivo es un impuestazo a la clase media de casi 2 puntos. Alguno me dirá que las retenciones no son a la clase media. El pequeño y mediano productor rural yo no sé si es rico, yo no sé si el que cultiva soja en 100 o 200 hectáreas es rico. Tiene que poner un poco más que aquel que no llega a fin de mes; pero estamos yendo a cazar siempre al mismo zoológico. Lo entiendo.

Otra vez vuelvo con el impuesto a los bienes personales; aquel que tenga un ahorro de 30 mil dólares declarado va a pagar la nueva tasa potenciada de bienes personales. Los viajes al exterior, ¿son un privilegio de los ricos únicamente? No lo sé. Los jubilados que ganan más de 14.067 pesos, ¿son ricos? Creo que no.

A tal punto llegamos, que este proyecto grava con el 30 por ciento la ayuda familiar a ciudadanos argentinos en el extranjero, que cuando era gobierno Cristina Fernández de Kirchner puso un tope de 1.500 dólares para ayuda familiar. Esto es cero. Si uno tiene un hijo estudiando afuera, algún pariente que vive afuera, o un venezolano que quiere mandarle a su familia que está agobiada por el régimen de Maduro tiene que pagar el impuesto del 30 por ciento que acá vamos a poner. A los muchos venezolanos que vinieron a trabajar acá ‑y que lo están haciendo muy bien y los recibimos con los brazos abiertos porque es gente de primera‑ les van a cobrar el impuesto del 30 por ciento para subsidiar a sus pobres familiares que no tuvieron plata para venir hasta la Argentina.

Voy a finalizar porque ya se me ha acabado el tiempo. Nosotros queremos ayudar al gobierno, lo queremos ayudar, le queremos dar herramientas, pero no nos pidan que traicionemos a nuestro 41 por ciento, no nos pidan que traicionemos a un electorado que votó muy dividido y no les dio la suma del poder público. Si ustedes quieren, ni siquiera a nuestro 41 por ciento, al 52 por ciento que no los votó, y acá incluyo a los compañeros de la oposición que se sientan en el medio, ellos también son parte del 52 por ciento, con todos nosotros. Y ese 52 por ciento, en gran medida, votó por el miedo a esto, por el miedo a volver al abuso, a los superpoderes, la prepotencia y que se vuelvan a cometer los mismos errores del pasado y acá se están pidiendo herramientas para llevar adelante las mismas políticas que fracasaron y que nos pusieron en gran parte de la responsabilidad de esta situación.

Por estas razones no vamos a acompañar este proyecto de ley y, por el contrario, vamos a pedir enorme cantidad de cambios en la discusión en particular para que por lo menos podamos acotar parte de los abusos que incluye este proyecto de ley. (Aplausos.)