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LUCHA INCESANTE

Cirugías de pérdida de peso ganan terreno entre los jóvenes

El impactante estudio que revela cómo esta cirugía esta transformando el futuro de los jóvenes de entre 10 y 19 años.

Durante los dos primeros años de la pandemia de covid-19, se evidenció un notable incremento en la aplicación de la cirugía bariátrica y metabólica en la población juvenil estadounidense, comprendida entre los 10 y 19 años.

Esta intervención quirúrgica, ampliamente reconocida por su capacidad de contribuir en la eliminación del sobrepeso. Dio lugar a un fenómeno impactante.

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Un nuevo estudio publicado en JAMA Pediatrics ha expuesto que dicha cirugía se ha infrautilizado en los jóvenes. Los autores de la investigación advierten que existen varias barreras que impiden que los jóvenes accedan a esta cirugía, incluidas las bajas tasas de derivación, el acceso limitado y la escasa cobertura por parte de los seguros médicos.

En particular, el estudio encabezado por Sarah Messiah, docente del Centro de Ciencias de la Salud de la prestigiosa Universidad de Texas en Houston, Estados Unidos, revela un incremento aproximado del 20% en la cantidad de jóvenes que se sometieron a intervenciones quirúrgicas de tipo bariátrico o metabólico durante el año 2021 en comparación con el año precedente. Además, se observa un aumento en las tasas de estas cirugías en dicho grupo etario durante el período comprendido entre 2019 y 2020.

En este contexto, y dentro de una investigación previa que vio la luz en el prestigioso Journal of the American College of Surgeons, el mismo equipo de expertos había comunicado acerca de los descensos sostenidos en el peso corporal y las condiciones médicas asociadas, además de revelar cifras reducidas de complicaciones a largo plazo tras una década de someterse a intervenciones quirúrgicas bariátricas y metabólicas en pacientes de entre 15 y 21 años.

Paralelamente, en el pasado mes de enero, la Asociación Americana de Pediatría (AAP) presentó unas directrices exhaustivas referentes a los abordajes para combatir la obesidad en niños y adolescentes, las cuales incluyen la recomendación de emplear fármacos para la reducción de peso y la evaluación de la viabilidad de la cirugía en aquellos adolescentes que padecen obesidad severa.

"La investigación nos dice que tenemos que examinar detenidamente a las familias: dónde viven, su acceso a alimentos nutritivos, atención sanitaria y oportunidades de actividad física, así como otros factores relacionados con la salud, la calidad de vida y los riesgos. Nuestros hijos necesitan el apoyo médico, la comprensión y los recursos que podemos proporcionarles dentro de un plan de tratamiento que implique a toda la familia", mencionó Sarah Hampl, autora principal de las directrices de la AAP, mediante un comunicado de prensa.

"No hay pruebas de que la 'espera vigilante' o el retraso del tratamiento sean apropiados para los niños con obesidad", sumó Sandra Hassink, ex presidenta de la AAP.

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Las consecuencias de retrasar el tratamiento

En relación a los peligros asociados con la postergación del tratamiento de la obesidad en la etapa adolescente, la doctora Irina Kovalskys, reconocida médica pediatra argentina, compartió su perspectiva al respecto: “La obesidad es una enfermedad porque se acompaña de complicaciones médicas que son en su mayoría silenciosas".

Y continuó: “Entonces, si bien en apariencia un adolescente puede mostrarse muy saludable, en realidad, la mayor parte de las complicaciones -ya sea médicas como cardiometabólicas- están sucediendo en su organismo. Y que esto suceda en la infancia, para la mayor parte de la gente, es una novedad”. Y continuó: “Entonces, si bien en apariencia un adolescente puede mostrarse muy saludable, en realidad, la mayor parte de las complicaciones -ya sea médicas como cardiometabólicas- están sucediendo en su organismo. Y que esto suceda en la infancia, para la mayor parte de la gente, es una novedad”.

Conforme a lo dicho por la especialista, 1 de cada 3 o incluso 1 de cada 2 jóvenes en la región de Argentina en la que nos encontremos, se enfrentará al desafío del sobrepeso o la obesidad. "Eso quiere decir que la mayor parte de los médicos pediatras o hebiatras, que atienden adolescentes por otra causa, se van a encontrar con que el sobrepeso o la obesidad está subyacente a cualquier otro motivo de consulta”.

“Se cree que solo los adultos tienen enfermedades cardiovasculares, enfermedades hepáticas, o diabetes asociada con la obesidad. Sin embargo, los niños y los adolescentes también pueden tener hipertensión arterial, dislipidemia, hígado graso, o trastornos del metabolismo de los hidratos de carbono (es decir, de la glucosa) o prediabetes. Pero si no hacemos estudios para detectarlo, no lo vamos a ver”, concluyó.

Tratamientos

En relación a las posibles opciones terapéuticas disponibles en el presente para abordar la obesidad en la etapa adolescente, Kovalskys manifestó que la gran mayoría de los jóvenes que experimentan problemas de peso se verán favorecidos por la implementación de un tratamiento global que involucre modificaciones significativas en su estilo de vida. “Muchas veces se piensa que los cambios del estilo de vida son simplemente ‘algunas pautas’. Pero no. Es un tratamiento que consiste en tener componentes basados en la evidencia científica, donde una persona en un equipo interdisciplinario va a intervenir en su alimentación, en su modelo de actividad física, en sus conductas, y en sus redes familiares y sociales. Ese es un tratamiento bien hecho de cambio de estilo de vida e integral”, manifestó.

“A veces, ese cambio de estilo de vida puede resultar insuficiente o no ser lo suficientemente efectivo para algunos adolescentes que están lidiando con la obesidad y requerir de un tratamiento adicional con farmacoterapia”, continuó Kovalskys, reconociendo que si bien hasta hace algunos años “no había buenos recursos fármaco-terapéuticos, ahora la investigación y desarrollo están generando buenas opciones en términos de farmacoterapia, que son seguras, que pueden usarse a partir de los 12 años y que tienen específicamente la habilidad de facilitar o mejorar la saciedad en los adolescentes”.

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En la actualidad, en lo que respecta al territorio argentino, no se han divulgado cifras oficiales referentes a la cantidad de intervenciones quirúrgicas practicadas en adolescentes. Sin embargo, es importante destacar que se llevan a cabo operaciones en jóvenes menores de 18 años, ya sea de forma privada o, en ocasiones, a discreción de la entidad de seguridad social, siempre y cuando cumplan con los requisitos establecidos por el "Consenso Intersocietario para el Tratamiento de la Obesidad en Adolescentes" de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).

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