Muchos comienzan a hablar de "la ola de pánico" creada en torno al coronavirus y de las "medidas desproporcionadas y contraproducentes" que están tomando países como España, Italia y otros, a medida que los medios contribuyen informando sobre el número de personas enfermas y fallecidas por un virus que algunos catalogaron como un "enemigo perfecto".
¿LA ECONOMÍA PRIMERO?
El verdadero problema que padece el mundo no es el Covid-19
Pasan los días, las consecuencias económicas crecen y las presiones están a la orden del día. ¿Somos víctimas de un acoso científico-mediático? ¿Hemos sobrevivido a cientos y cientos de gripes y muertes por gripe sin paralizar ningún país? ¿Sin coronavirus en Italia había 650.000 muertes por año por lo que las muertes de coronavirus representarían apenas un 10% de las mismas? ¿hubieran muerto igual porque la mayor parte de su población es "vieja" y, por tanto, con enfermedades preexistentes? "¿Qué está padeciendo objetivamente Italia?", ¿y el mundo?. La incorrecta o forzada respuesta de IDESA.
Sobre todos, en los sectores empresarios, recurren a voces expertas que afirman que "hay que tener cuidado con el virus, no se puede ignorar", pero que es necesario "no instalar un sistema de histeria colectiva como el que hay".
Lo que se intenta es desdramatizar la crisis de la pandemia afirmando que se muere más gente por accidentes de tránsito, neumonía, por enfermedadas cardiovasculares, entre otras, que los muertos que se vienen contabilizando en estos meses por el Covid-19 a nivel mundial.
Tal es el caso del último informe de IDESA, que se sumó a las voces de reclamo por las consecuencias económicas de la pandemia, citando el caso de Italia, con el cual afirma que allí sin coronavirus, las muertes se hubieran producido igual dado que es un país muy envejecido y por tanto con mucha población con enfermedades preexistentes que complican el cuadro.
Sostiene que las muertes por coronavirus difícilmente superen el 10% del total de los fallecimientos; que ligar la expansión del virus al conteo de muertos lleva a una evaluación poco objetiva, y que el confinamiento como única salida trae mayores costos económicos y sociales.
Si bien es cierto que el virus afecta de manera más agresiva a personas de 80 años, sector pasivo de la sociedad que ya viene siendo un problema para Italia, donde además, la tasa de nacimientos es muy baja, lo que provoca una relación desfavorable, en términos económicos, entre trabajadores activos y pasivos, lo cierto es que no por ello se los debe dejar morir.
Por otro lado, no toca el verdadero problema que dejó al descubierto este virus a nivel mundial: los deficientes sistemas sanitarios.
Pues, la gravedad del virus no es tanta como el peligro de saturar los sistemas sanitarios de casi todo el mundo.
Las consecuencias se ven, claramente, en dos imágenes que se vieron en los últimos días: por un lado, en Ecuador con infectados muriendo en las calles, y en el otro extremo, en Estados Unidos, apilando cuerpos en los camiones frigoríficos.


De encontrarse una vacuna, la solución sería tan instantánea como efectiva. Pero no llegará, con suerte, hasta fines de este año, mientras, la única manera de combatir estos sistemas de salud insuficientes (y no el Covid-19 en sí), será el aislamiento...
Porque, sin un control de la diseminación de la viremia, esto es, de la circulación comunitaria del virus, no habrá sistema de salud en el mundo que evite el colapso. Más allá de la infraestructura que posea, la cantidad de camas, respiradores recursos humanos, entre otros.
Ningún país estaba preparado para lo que venía, al punto que hoy ni siquiera puede ser rentable el negocio funerario.











