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INVIERNO

Sin plata, Martín Llaryora estira su intendencia

El gobernador de Córdoba tuvo un arranque complicado en el nuevo cargo. Sin giros nacionales, se pega a su reciente intendencia.

Por aquel entonces, Llaryora se enfrentó a dos complejos escenarios. Uno financiero, con una municipalidad casi quebrada por herencia del radicalismo, y otro totalmente impredecible como lo fue la pandemia.

Los dos flancos pusieron a prueba al sanfrancisqueño, que tuvo que demostrar sus habilidades de gestión desde el primer día. Entre sus primeros movimientos, el por entonces intendente arremetió contra algunos privilegios municipales históricos y tensó con el gremio, pudiendo imponer finalmente sus condiciones para comenzar a sanear, parcialmente, las arcas municipales.

Sobre esa base, desarrolló su gestión, que estuvo fuertemente acompañada por el oficialismo provincial con Juan Schiaretti a la cabeza. La administración, pandemia de por medio, aceleró en un fuerte plan de obra pública con foco en el alumbrado y cloacas, además de la parquización.

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Martín Llaryora, durante su intendencia en 2020. 

Martín Llaryora, durante su intendencia en 2020.

Martín Llaryora y un arranque costoso

Su segundo arranque planteó condiciones aún más complejas. Ya sin la amenaza sanitaria, Llaryora tomó la posta provincial en paralelo a una de las crisis económicas y políticas más profundas.

Para el inicio de su gobernación, el sanfrancisqueño se encontró con menor margen de maniobra que en el municipio. Sin los giros discrecionales de Nación y subsidios, quedaron congelados los planes de obras e incluso debió calzar un fuerte ajuste contra sus propios votantes, actualizando tarifas que empujaron a una fuerte caída de la recaudación.

Ante ese escenario, que aún persiste y que obliga a la gestión provincial a sufrir un lento metabolismo, Llaryora decidió sostener hasta lo último las reminiscencias de su gestión municipal. El más reciente ejemplo fue el anuncio del altonivel sobre la ruta E-55, que conecta al Gran Córdoba con la capital, donde estuvo presente el intendente Daniel Passerini.

La ejecución, que será financiada por la Provincia, es una de las pocas apuestas que Llaryora pudo anunciar en sus primeros seis meses. Y fue destinada al municipio que lo elevó a la gobernación.

Así, Llaryora estaría centrado en mantener el calor de su éxito municipal para sobrevivir al invierno económico.

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Río Cuarto, la clave

En el horizonte del ex intendente de San Francisco aparecen las elecciones municipales de Río Cuarto. Allí, el oficialismo provincial representado por Guillermo de Rivas, buscará dar continuidad a la gestión actualmente a cargo de Juan Manuel Llamosas.

Con la ya conocida división interna del PJ, Llaryora dispuso toda su maquinaria electoral para poder contener el recinto y sortear un escenario complicado. La amenaza principal es la potenciación de la opción opositora, Gonzalo Parodi (UCR).

Una derrota en el sur cordobés implicaría un duro golpe para el gobernador, que intenta hacer pie en su cargo. Y una victoria resultaría suficientemente nutritiva a nivel moral para seguir esperando la posibilidad de dar arranque.

FUENTE: Urgente 24